ISSN 2684-0626

 

 

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cuentos

Muestra de cuentos

Selección a cargo de Marcelo Martino | El trabajo doméstico, con o sin remuneración, es desempeñado mayormente por mujeres. Las llamadas “empleadas domésticas” están expuestas con mucha frecuencia a situaciones de explotación, discriminación y maltrato. La relación tensa con sus empleadorxs (lxs “señorxs” o “patronxs”) y el desarraigo o ausencia prolongada de sus hogares son otras facetas de su vida. Los textos que presentamos hoy, “Etelvina”, de Tito Lizárraga (jujeño

El vuelo del angelito

Por Mario Corvalán Singh | “Si existe Dios seguro que también existe un lugar especial donde moran eternamente, rodeado de dulces y hermosos sueños, todos los angelitos que dejan este mundo de sufrimientos y quimeras”.             A usted que, por algún motivo u otro, llegó esta narración a sus manos sólo quiero decirle que tengo la necesidad de contar esta historia, tengo la urgencia de aferrarme a este relato, porque

Muestra de cuentos

Por Marcelo Martino | Paula Cardozo y Valentina Rossi son dos jóvenes escritoras que transitan por los mismos espacios autogestivos de creación y edición. “Flores”, el cuento de Paula, fue publicado originalmente en la “Antología Tucumán Escribe” (2019) y el de Valentina, “El dolor mayor”, en el fanzine digital cumbia suena de fondo (Tucumán Escribe ediciones, 2020). Los relatos juegan, cada uno a su manera, con la lógica de lo

El estrellamiento

Por Gabriela Molina Aquino | Siesta. Hay resolana, el gris del cielo es igual al gris de la calle. Los montículos de arena están calculados entre la vereda y el pasto de las casas en construcción, algunas pisadas de niños y perros marcan la arena. Mi mamá dice que no hay que contar lo de los perros. Estoy haciendo un trabajo para “actividades prácticas” y debo observar lo que pasa

Muestra de cuentos

Selección a cargo de Marcelo Martino | Orson Scott Card, al compilar sus cuentos, se tomó el trabajo de escribir un breve texto por cada relato que diera cuenta, entre otras cosas, de las circunstancias de la creación del mismo. Más cerca nuestro, los suplementos “Verano12”, proyecto estival de Página12, suele publicar cuentos, uno por día, acompañados de una ilustración de Rep y de un recuadrito titulado “El cuento por

El peligro de congelarse para siempre

Por Ezequiel Nacusse | Desde que tengo memoria reviso los cuadernos que papá escribió a lo largo de su vida. Una vida aburrida, como decía de la suya, en la que muchos días podían ser uno solo y a veces estaciones enteras no representar más que un día en la vida de cualquier otro. Durante un invierno que duró casi dos años, empieza su último cuaderno, conocimos a Amelia. Papá

El placer de viajar en primera clase

Por Alfredo Aráoz | No, la señora Achával no podía entender cómo una señora como la señora Achával, con sus años y trayectoria, de repente había metido todo su mundo en dos valijas y llegaba al punto más bajo de su vida: Retiro. Minutos antes había hablado con la abogada, confirmándole el divorcio a favor del señor Achával. La señora Achával asimiló la noticia y cortó. Tomó aire y pensó

Umbral

Por Natalia Acosta |  “cantidad mínima de señal que ha de estar presente para ser registrada  por un sistema” (Umbral. Wikipedia) “Si está debajo del umbral, se considera ruido” (M.C)      Mis padres ya están aquí para llevarme a casa. Me quito el vestido de Blancanieves, te lo devuelvo.  Atravieso el umbral, que está adornado con luces de colores. Subo en la parte trasera del Renault 6 amarillo. Mis padres

La Rebelión

Por Hugo Foguet |             Los vecinos del parque se quejaban de que los perros del Instituto Microbiológico no los dejaban dormir. En las últimas semanas los ladridos se habían vuelto intolerables. Un hombre se expresaba así: es como si los perros, trepados a los árboles, aullaran debajo de mi ventana. Reclamaban un trato más humano para los canes.             El jefe de redacción me dijo:             -Vaya usted y

Maceta

Por Blas Rivadeneira| Le decíamos Maceta porque siempre estaba lleno de tierra. Jugábamos a la pelota en el baldío de la esquina. Él para el triángulo, yo para la Bolívar. No hablábamos mucho, sólo algunos gritos propios del intercambio entre rivales. En la canchita no había arcos, los armábamos con piedras, ladrillos, una remara u otra prenda. Maceta dejaba las ojotas, cuando las tenía. Siempre me llamó la atención cómo

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