«está comprobado que una comunidad que apoya su literatura tira menos papeles en el piso»

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MICRORRELATOS

Por Orlando Romano | EL SABIO IGNORANTE Aquella mañana, tan pronto como despertó, el muchacho empezó a reír y a vaciarse de ideas. Vivió, envejeció y murió jocosamente, sin recobrar la lucidez. Los sabios del lugar le llamaban maestro.  EL SILENCIO Desde hace años los monos que nacen y viven en Latinoamérica tienen la facultad de hablar, pero callan deliberadamente por temor a ser ignorados. NIÑEZ, DIVINO TESORO Muy a

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Por Susana Farías | PRIMERA Y ÚLTIMA -¡Aguanten que me peino! -alcanzó a gritar antes de que el primer cimbronazo  lo empujara a la gatera que le estaba destinada. Allí, ansioso e irremediablemente despeinado, el espermatozoide 1.745.324 esperó el impulso final que lo dejaría en carrera, primera y última, hacia el óvulo aquél, rosado y apetecible, con el que había fantaseado toda su vida. CARTÓGRAFOS Aquella fue una  estirpe de

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Por Melina Moisé | Pigmaliones Primero fue la carta que le auspiciaba el engaño. Luego la mofa de sus subalternos y la sorna del gentío. Ella, su mujer, lo había moldeado a sus manejos y morbosidades.  Y él debía servir, en el abominable detalle.    Un Zupay oscuro, entre el ajetreo del cántico, y las fogatas ardientes, la fiesta tilcareña. sexo desbordado, la alejó entre el desasosiego. Las botas Louis Vuitton,

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Femme fatale Por Carlos Eduardo Sánchez | En el bar repleto estábamos todos los muchachos del barrio. Apenas la vi cruzar la puerta, me di cuenta de quién era; sólo le faltaba la guadaña en la mano.  —¿Usted es el señor Juan Aguirre? — me preguntó sin mover los labios.  —No… no soy Juan Aguirre— mentí instintivamente.  Pareció quedar confundida.  —¡Qué extraño!, —me dijo— me informaron que se encontraba en

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Deseo Por Osvaldo Fasolo | Quería ser pez; era pescado. Corazón imbécil Por Osvaldo Fasolo | Tengo el corazón imbécil. Para colmo…crece. Sueños Por Osvaldo Fasolo | Soñaba que lo estrangulaban. Despertó. Era cierto. Del libro Ajuste de cuentos. Adrián Por Osvaldo Fasolo | y miro tus pies adentro de esas zapatillas que tanto anduvieron, que tantas calles de tierra pisaron. Y ese pantalón de gabardina excedido por tus piernas

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Desayuno Por María Eugenia Godoy | El periódico mira el reloj y se dice:  – Tengo tiempo de desayunar. Se sienta frente a la taza de café negro y humeante, mordisquea la tostada con manteca y mermelada, se calza los lentes para leer, y parsimoniosamente, hojea al hombre apoyado en la azucarera, sobre la mesa de la cocina. Libro “En pocas palabras” (microrrelatos) Encuentro Por María Eugenia Godoy | Pisaba

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REENCUENTRO Por David Lagmanovich | No eras tú la que yo quería volver a encontrar, sino tu recuerdo. LA HORMIGA ESCRITORA Por David Lagmanovich | Si una hormiga resultara escritora, ¿qué podría escribir sino minificción? DECLARACIÓN DE DESAMOR Por David Lagmanovich | Crees ser mi poema definitivo, pero sólo eres una errata. MARCOS Por David Lagmanovich | En aquel cuarto de hotel había un antiguo arcón, dentro del cual se

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Final de mito* Por María del Carmen Pilán | Y se encontraron en una esquina cualquiera. Una lluvia de estrellas misteriosas iluminaba la noche. -Ariadna, ¿eres tú? – preguntó con una voz guardada desde siglos. Ella lo reconoció al instante. Tiro del hilito que tenía guardado en el bolsillo, lo atrajo hacia sí y se lo llevó definitivamente. ¿El minotauro? Había sido sólo un pretexto. *2º Premio de Poesía Concurso

Premiados 1er Concurso de Microrrelatos “Dr. David Lagmanovich” para autores noveles del Noroeste Argentino Menores de 30

Primer Premio Rosalí Micaela Pineda Olima (22 años) Catamarca Locura paternal Roberto, de aproximadamente cuarenta años, renegaba todos los días con sus hijos. No había un solo momento en que lo dejaran tranquilo. “Papá, comprame esto. Papá, comprame aquello”. Siempre así. Para colmo, eran cinco. Cinco cabezas para despiojar. Cinco bocas que no paraban de hablar y de comer, sobre todo de comer. Cinco grandes problemas de apenas siete años

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Entrega II Preso común Por Julio Ricardo Estefan | Cuenta Borges que las cosas en Tlön tienden a borrarse y pierden detalles cuando las olvida la gente. Dice, por ejemplo, que un umbral perduró mientras lo frecuentaba un mendigo, pero se perdió de vista a su muerte. Conozco una analogía ocurrida, no en un planeta creado por los hombres en las páginas de una remota enciclopedia sino en las calles