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ISSN 2684-0626

 

 

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¿Ydiai?

El futuro herido

Por Santiago Garmendia y Agustina Garnica | Último brindis Lo queramos o no Sólo tenemos tres alternativas: El ayer, el presente y el mañana. Y ni siquiera tres Porque como dice el filósofo El ayer es ayer Nos pertenece sólo en el recuerdo: A la rosa que ya se deshojó No se le puede sacar otro pétalo. Las cartas por jugar Son solamente dos: El presente y el día de

Pesadilla filosófica en cuatro actos para grupo teatral en crisis

Por Santiago Garmendia | Sueño 1 La sala está llena de personajes que caminan febrilmente de un lado al otro. Hay cuatro grupos, discernibles por sus atuendos: los clérigos con su papa, los astrónomos con  Galileo con telescopio y Giordano Bruno quemado, los griegos y bufones. Sus voces se van apagando hasta quedar Descartes, desnudo, con su espada en el cinto, discutiendo  airosamente con uno de los bufones. –¡Basta! ¡Te he

Pregunta Literaria-insular

Por Santiago Garmendia | Cuando mi padre descubría un  autor fascinante, pero denso y demasiado prolífico, recurría a la fórmula: “Lo voy a tener en cuenta si naufrago en una isla desierta”. Una ambigüedad fecunda, porque por un lado podía ser que anhelara un claro en sus actividades para arremeter contra esos libros; pero por el otro r una forma elegante de decir que ni loco se metía con el

Contrafáctico

Por Santiago Garmendia y Juan Carlos Ceballos | ¿Gente que no, sí? En el Nordeste del Brasil existe coloquialmente la negación de la negación, como forma de afirmación? “Né” = “não é”, en el sentido del “no es cierto?” nuestro. Ejemplo, “Aquela coisa é uma laranja”. Afirmación simple. “Aquela coisa é uma laranja, né?” (pregunta con la abertura a la duda). “Aquela coisa é uma laranja, né!” (dicho con cierto

La afirmación de Rojo

Por Santiago Garmendia | “Freud y Wittgenstein se parecen más de lo que usted cree“ me dijo una tarde el Profesor Rojo, cascabeleando el dedo índice en el pasaje de los naranjos dulces, cuando caminábamos de vuelta a su casa. Respeté la acusación que era de lo más retórica -se sonreía con picardía por el recurso. Si yo no podía tener en mi cabeza ni a uno de esos genios,