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Entrevista a Franco Rivero, el poeta correntino de una aparente sencillez que es pura magia

“¡El Interior! Hay que dejar de preguntar así, con esa centralidad que perpetúa una falsedad de base. No hay centro en la escritura.”

Por Diego Puig |

La primera sensación al leer las respuestas de Franco Rivero es que son secas, como si le molestara el “palabral” que intenta “acomodar el mundo”. Y es cierto que entre leer las explicaciones de un autor o leer su obra, la disyuntiva carece de sentido. ¿Qué puede ofrecer un escritor en sus respuestas a una entrevista que no ofrezca ya en su obra? ¿Hay algo que pueda decir que les sirva a los lectores? ¿O es acaso la entrevista una forma de entretenimiento, desprovista del fulgor sagrado de la literatura?

En su artículo “Notas sobre César Aira” en Revista Paco, Juan Terranova escribe: “Y mientras Borges hace de la entrevista un arte y un arte casi de masas, Aira niega ese espacio, lo retacea, lo concede poco. Borges es conferencista. Aira se propone ausente de los medios de comunicación.” Las respuestas de Franco parecen alinearse con esta postura Aireana. Sin embargo, en la charla por zoom, Franco despliega una sensatez fáctica que los lectores como yo agradecemos y que ilumina zonas oscuras de los discursos públicos sobre la poesía en particular y la literatura en general.

La preeminencia de la oralidad, prescindir de las mayúsculas, y la idea de “ridiculografía” para referirse a las biografías de los autores ofrecen indicios de una ética férrea, de una sencillez engañosa que se despliega aún más cuando habla de la cuestión de literaturas de centro y periferia. “Es una cuestión de mercado”, dice vía zoom. Y que tiene que ver “con ciertas asociaciones que están por fuera de escribir. Uno no escribe pensando en mercados. Lo que viene después es accidental”.

Sin embargo, reconoce que la ilusión de centralidad radica en cómo se distribuyen las copias que se editan en Buenos Aires en relación a los ejemplares publicados en las provincias. No hay una diferencia numérica significativa, solo se diferencian en la “ilusión de visibilidad” de esos circuitos por donde circulan las copias: “Hay cierta idea de construcción de canon y no creo que todo lo que circula en Buenos Aires llega a ser canónico, aunque tiene esa pretensión. Nosotros no regalamos libros para que hagan reseñas. Todo es como una cierta ilusión de visibilidad que está hecha entre toda la misma gente. Como escribirse y leerse entre amigos y parientes, pero como están en x ciudad, parece el boom de la literatura de ese momento. Y también crea esta ilusión de que fuera de Malos Aires estamos todos leyendo lo que pasa en Malos Aires. Y no es así. Leemos lo que merece la pena ser leído o leemos porque nos llegan libros regalados”.  

Aquí la entrevista con menos chamuyo y más honestidad brutal de este año.

Contanos qué estás escribiendo, por favor. ¿Y cómo se arma un libro de poesía? ¿Se lo ve desde un principio o con los poemas escritos se le da forma?

Llevo un par de proyectos en simultáneo (me pasa que no avanzo de a una sola cosa) alguno más redondeado que otro y un poemario que sale en septiembre, se llama guasca, es un trabajo de varios años al que pude darle forma desde que volví a vivir a Ituzaingó en el 2017. Lo abre un poema del que me daba gusto contar los 16 años gastados en escribirlo, pero en verdad lo toqué hasta ahorita: 19 años de re-escritura en total) Lleva tiempo, bastante tiempo; nada se escribe de taquito y tampoco sucede de la misma forma siempre; lo que funcionó para un proyecto puede ser una dificultad o incluso una falla segura para otro. No hay nada previsto que se siga después al pie de la letra; lo único claro es el deseo, un impulso que te mantiene en cierta dirección y con cierto ejercicio. Lleva también la apertura mental necesaria para corregir y corregir; y algo de frialdad que ubique sentimentalmente lo que el proyecto es para vos en un segundo plano: eso te permite oír críticas, tomarlas; pedir ayuda, confiar en otros ojos y otros oídos.

¿Qué de tu persona te hace el poeta que sos?

Dudo mucho del ser: “persona”, “poeta”; me suena a demasiado para un solo cuerpito.

¿Cómo se distingue la buena de la mala poesía?

Supongo que yendo a misa. (No voy)

¿Cuál es o cuáles son las palabras más hermosas que usas o conocés? ¿Qué palabra nunca usarías en un poema?

No uso esos parámetros ni esas medidas. Atiendo (trato de atender) más al ritmo. Cualquier gota puede dar una fiesta del agua dependiendo de dónde acontezca.

¿Cuáles son tus poemas favoritos del mundo mundial?

No los tengo. Algunos me gustan más que otros, pero depende del movimiento transitando entre la lectura o entre la memoria más que del poema; “favoritearlos” es una forma de canonizarlos. Trato de no canonizar, aunque me mantenga en una sola lectura mucho tiempo cuando me da cierta fascinación, pero justamente me mantengo en una misma lectura mucho tiempo para volverla doméstica, cotidiana… con ese decolorado que da la costumbre.

¿Leés mucha poesía? ¿Te gusta leer otros tipos de textos? ¿Qué y cómo lee Franco Rivero como poeta?

Leo poesía, por supuesto, pero no más que otras formas. Ya no. Hubo un tiempo en el que solamente leía poesía, pero fue de revancha, para recuperar los años que gasté en sólo leer narrativa y material crítico-teórico de narrativa cuando hice Letras. Ya se equilibraron las formas y el tiempo gastado.

Leo Chantal Maillard desde el 2018; es una lectura diaria: ensayos, artículos, poesía, entrevistas, diarios y lo que publique. El resto que leo tiene su ritmo de fondo.

Trato de entrar en ritmo más que leerlo. Para hacerlo necesito de esa domesticidad que da el compartir mucho tiempo diario, en varios sentidos; por ejemplo le puse Chantal de segundo nombre a una de mis perras.

¿A qué escritores del interior admirás y recomendás?

¡Ay! ¡El Interior! Hay que dejar de preguntar así, con esa centralidad que perpetúa una falsedad de base. No hay centro en la escritura. (Tampoco afuera lo hay: la clasificación tiene que ver con otros factores que no son geográficos ni naturales sino políticos, culturales e ideológicos y sobre todo capitalistas)

Te digo qué leo aparte de Chantal Maillard: Camila Sosa Villada que tiene ese ritmo de volver cualquier tormenta de bolsillo. Cuando la leés se te va descamando la vista como una cebolla. Es telúrica y de arrorró al mismo tiempo. Además la quiero, lo sabe.

Después leo bastante y en todo encuentro algo que admirar. No pienso en la procedencia de quien escribe, no me es medida. Mis sugerencias de lecturas son más por una afinidad de quien pregunta o con quien converso sino cierro la boca. Que cada quien encuentre lo suyo.

¿Qué es lo que más te gusta de la literatura argentina y lo que más te embola?

Me alegro con quienes ya no hablo de literatura sino de plantas, comidas, el río y cómo están nuestros afectos.

No gasto mucha energía en embolarme.

¿Cómo es tu relación con la capital literaria argentina o ese centro literario/editorial nacional que es Buenos Aires?

No me importa, realmente.

¿Notás diferencias entre los poetas porteños-rioplatenses y los poetas del interior?

Tampoco me interesa. ¿Qué tan diferentes pueden ser un par de monos con este lenguaje?

¿Qué poema nunca escribirías? ¿Qué poema vas a escribir algún día pero todavía no estás listo o no es el momento?

Chamígo, a quien le dediqué disminuya velocidad, me preguntó el año pasado lo primero, eso mismo que vos y con las mismas palabras. Charlábamos en una Feria del Libro para Castelli, allá donde viví seis años, “El Portal del Impenetrable Chaqueño”. Le respondí sin pensar, pero sin dudar: “uno en el que reniegue de la alegría”. Todavía me acuerdo de eso.

No sé qué voy a escribir.

¿Cuál es tu mayor orgullo como escritor? ¿Tu mayor vergüenza?

Mayor vergüenza tengo: mi primer libro.

¿Qué relación hay para vos entre la poesía y la vida? (Jajaja!) ¿Cuáles son los límites de la poesía?

No clasifico ni separo nada de nada. Me incomoda el palabral en el que acomodar “el mundo”.

¿Qué es ser un poeta argentino para vos? ¿Y un poeta correntino?

Valga la respuesta a la pregunta anterior.


Entrevista disponible en video:


Franco Rivero (Ituzaingó, Corrientes, mayo de 1981) publicó situación desbridamiento, vos ahora voz, ud no viaja asegurado, disminuya velocidad.

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