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“está comprobado que una comunidad que apoya su literatura tira menos papeles en el piso”

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Entrevista a María Belén Alemán

Por Mónica Cazón |

Usted es escritora de géneros diversos, en este momento, nos convoca la literatura infantil juvenil por ser agosto el mes dedicado a las niñas y niños.  Cuéntenos cómo y cuándo descubrió su interés por la lij.

Durante la mayor parte de mi carrera docente me dediqué a enseñar en escuelas de Nivel Medio por lo que siempre estuve en contacto con la literatura para jóvenes. Pero mis investigaciones en la universidad, proyectos y escritura siempre estuvieron enfocadas en la literatura que suele llamarse para adultos. Nunca pensé que algún día la literatura infantil se apoderaría de mí, porque así fue, ella estuvo ahí, esperándome con suma paciencia a que yo descubriera lo inmensa que es la literatura para niños. Sucedió que gané un concurso del Ministerio de Educación para capacitar docentes de escuelas primarias y a raíz de esa propuesta estuve leyendo mucha literatura para la infancia y descubrí un mundo maravilloso. Llegar a los niños a través de la literatura implica tender puentes para el encuentro, para el crecimiento, para la sorpresa, para la creatividad. La formación de los pequeños lectores es la posibilidad de cumplir ese gran anhelo de aportar algo para lograr una “sociedad más lectora”, como decía Graciela Montes. Y mi andar por las escuelas de capital y del interior de Salta fue clave para confirmar que dedicarse a la LIJ no es una tarea menor, implica una gran responsabilidad y compromiso. Los niños tienen avidez por las buenas historias, por los poemas…, la necesidad de leer sin tener  que hacer “algo” con lo que leen. Simplemente disfrutar lo que leen o les leen, son los mejores críticos, lectores de lujo… ¿cómo, entonces, no dedicarle tiempo y pasión a la literatura infantil y juvenil?

¿Cómo fue el camino hasta llegar a este feliz, productivo y próspero presente?

Bueno, no sé si tan próspero ni tan feliz, productivo puede ser porque tengo varios frentes de escritura abiertos y varios libros publicados… pero quien tiene la necesidad de decir sigue escribiendo siempre, corrigiendo mucho y enviando a la papelera textos enteros. La escritura es un trabajo arduo, lento, silencioso y solitario. Produce alegría ver una obra finalizada, claro que sí,  pero – por lo menos a mí – insume mucho tiempo dar por terminada una obra, cerrarla. Es un sendero que se transita con pasión, con compromiso y hasta con cierto dolor. Un escritor está en un estado poético casi permanente, con la sensibilidad a flor de piel para ver al otro, a los otros, lo que te circunda, la condición humana… un escritor no puede estar ajeno a lo que sucede a su alrededor, en el mundo, dentro de sí mismo. Es un camino que implica muchas lecturas, algo desordenadas y eclécticas en mi caso, un camino de escrituras y reescrituras. El “oficio de palabrera” como decía Laura Devetach es eso, un “oficio”, un trabajo. El camino no es fácil. Abrirse camino a principios de los 80 en una sociedad patriarcal y machista como la salteña no fue fácil. A mis padres tampoco les entusiasmaba mucho, pero me dejaron hacer porque ellos eran grandes lectores y nos transmitieron esa pasión. Mi gratitud por esa libertad. Pero el medio literario en Salta era más bien un reducto masculino y las críticas no siempre eran alentadoras. Les parecía casi pintoresco este grupo de jóvenes mujeres que escribían, que colgaban sus poesías en la plaza, para que la gente se los llevara gratuitamente. Ese Tendedero sabatino fue un hito importante en la cultura local. La Universidad también nos brindó un espacio con los “Viernes culturales” y con audacia nos subíamos a un escenario a recitar poemas matizados con la música y el canto, fuimos por los barrios… y así muchas experiencias más. Nos fuimos abriendo senderos como grupo, uniendo pasiones y fuerzas, después cada una tomó su camino. Por suerte, en ese andar me encontré con grandes personas que me apoyaron, me enseñaron e impulsaron a seguir adelante. Algunos premios me permitieron publicar y así vamos, con coraje, entrega y voluntad para seguir venciendo algunos obstáculos. Parafraseando a Machado, el escritor siempre está haciendo caminos, buscando, buceando…nunca se llega al final, la escritura te busca, te atrapa, te invade…

LecturArte es pionero en el NOA y trabaja con un equipo extraordinario. ¿Podría ilustrarnos sobre qué es, quienes lo conforman, cuáles son sus objetivos?

LecturArte es un Espacio de Promoción de la Literatura Infantil y Juvenil que nació en Salta en octubre de 2010. Ya cumplimos diez años de tarea ininterrumpida. Somos la primera organización independiente en Salta dedicada totalmente a promover la lectura y la LIJ. Realizamos movidas literarias con los niños y jóvenes en escuelas, plazas, bibliotecas, merenderos y donde nos llamen en capital, interior e incluso hemos andado por otras provincias llevando nuestras propuestas. ¡¡Tucumán y el Cidelij nos recibieron muy bien!! Con los niños compartimos narraciones orales interactivas, juegos literarios, dramatizaciones; vamos con nuestra valija viajera para que disfruten de los libros de nuestra biblioteca; desarrollamos encuentros de lectura, concursos, animaciones lectoras y todo lo que tenga que ver con la literatura y la lectura. Estamos convencidas de que leer abre puertas, te vuelve más humano, más crítico, más reflexivo porque leer abre los ojos, la mente y el corazón.

Otro eje de trabajo de LecturArte es la formación docente, de bibliotecarios y animadores de lectura; también la investigación y la publicación de libros teóricos y de ficción. Las propuestas se concretan gracias a un equipo de personas increíbles, comprometidas y apasionadas. Los integrantes de LecturArte somos como una familia y nos apoyamos unos a otros, hacemos postas de trabajo, cuando una no puede, está otra. Algunas se alejan momentáneamente por cuestiones laborales o familiares, pero la puerta siempre está abierta para volver. No estamos por obligación, estamos porque disfrutamos lo que hacemos, porque queremos crear puentes y vínculos a través de la lectura. El equipo está conformado por docentes de todos los niveles, escritores, artistas de teatro y expresión corporal, entre otros. A ninguna le sobra el tiempo pero ahí estamos, donándolo en pos de aportar alguito para una infancia y una juventud más felices, más tolerantes y nuestra forma de hacerlo es a través de la lectura.

Hoy integramos LecturArte: Ma. Luisa Dellatorre, Mónica Rivelli, Cecilia Torres, Lía Comitini, Anamaría Arhancet, Bibiana Paesani, Graciela Chavez, Soledad Martínez Saravia, Patricia Martel, Verónica Terroba, Lilian Lago, Cecilia Agudo, Magdalena Colombo, Patricia Rodríguez y yo.

¿Considera que los escritores de Lij, deben dedicarse a la literatura creativa y también, a la investigación? ¿Se descalifica a quién no lo hace? 

No, no lo considero necesario y tampoco son excluyentes. Cada uno con lo que considere apropiado, con sus talentos y deseos. Las generalizaciones no son buenas. No veo por qué hay que descalificar a nadie. Hay lugar para todos en el mundo de la Lij y no hay que imponer nada. Me parece una posición inmadura descalificar al escritor que no investiga o viceversa. Son oficios diferentes en sus propósitos, objetivos y público lector. Lo que sí considero importante es que un escritor vaya generando su propia estética y tenga una ética literaria.

¿Cuál es el libro de su autoría que más disfruta, sus autores de consulta y cuáles proyectos literarios se aproximan, propios y en equipo?

No podría contestar con objetividad cuál es el libro de mi autoría que más disfruto. Cada libro fue un esfuerzo, un largo tiempo de dedicación, de sufrimiento y goce. En mis cuatro libros de poesía para adultos estoy ahí, descarnada, con el alma desnuda, como es la poesía. La novela Hasta volvernos a encontrar me llevó muchos años de escritura, investigación y corrección. Escribir novelas es de largo aliento y la empecé en un momento en que mi tiempo para escribir era muy escaso. Robaba horas al día y a la familia para hacerlo, pero la parí, bien o mal, pero salió. Y los libros de cuentos infantiles fueron un goce pleno, un volver a la infancia de mis hijos, a la de los hijos de amigos, alumnos, sobrinos, a mi propia infancia… Hoy, tal vez, si reeditara alguno de mis libros, seguramente corregiría alguna frase, tacharía algún párrafo…siempre hay algo por mejorar.

En cuanto a mis proyectos literarios hay varios en puertas: acabo de terminar un libro de cuentos para adultos sobre inmigrantes y refugiados que espero poder publicar pronto; estoy corrigiendo y ampliando un corpus de cuentos fantásticos también para adultos. Un día surgió un cuento, y luego otro y si bien vengo de la poesía, estoy aprendiendo mucho escribiendo narrativa. Aunque, confieso, uno nunca olvida su primer amor, así que la poesía está ahí, siempre presente y se me impone. Tengo en stand by un libro de poesías para niños y una novela juvenil que está verde, muy verde. Demasiados frentes abiertos, así que voy paso a paso. Seguramente varios queden en proyectos, nomás y surjan otras necesidades de decir.

Por otra parte, este año conformamos el grupo Micrósfera, seis escritoras que nos dedicamos a la microficción y estamos editando fanzines que dejamos en librerías, bares y confiterías para que los clientes retiren gratuitamente. Café y literatura siempre es una buena combinación. Raquel Guzmán nos convocó y yo me sumé junto a Lía Comitini, Graciela Chavez, Claudia Villafañe Correa y May Rivaneira. Somos el primer grupo constituido de “micronistas” en Salta. Todo un desafío este género que me suma más aprendizaje.

En cuanto a proyectos con LecturArte: estamos participando de distintas movidas literarias en la Biblioteca Provincial y otros lugares; estamos poniendo a punto nuestra biblioteca de más de cuatrocientos volúmenes que esperamos poder abrir pronto al público; esperamos poder publicar el segundo vagón de la Colección Los Libros del Tren. El primer vagón consta de seis cuentos y una obra de teatro para niños, con el sello de Mundo Editorial. Por otra parte, estamos ajustando un proyecto increíble, que es puro desafío: “La voz propia y heredada”, coordinadas por Maro Vidal Varela. La propuesta ganó el Premio de la Fundación Navarro Viola. Trabajamos la vinculación madre-hijo en contextos de encierro o vulnerables a través de la literatura. Un proyecto que nos enriquece mucho más a nosotras de lo que podemos dar. Estamos en la etapa de ajustes y capacitación. En septiembre lo largamos en la Residencia de Madres Adolescentes de Salta.

Me preguntas sobre autores que consulto: muchos, muchísimos. No podría hacer una lista, sería interminable. Hay clásicos a los que uno siempre vuelve y nueva literatura que nos sorprende. Muchas veces mis lecturas tienen que ver con lo que estoy escribiendo, con estados de ánimo, con proyectos que uno encara.

Desdeñar la literatura infantil es desconocer como un pueblo crece y se mantiene. (Paul Hazar) ¿se avanzó con respecto a este tema?

Lamentablemente todavía siguen habiendo ciertos prejuicios en algunos sectores académicos sobre quienes se dedican a difundir la Lij o a escribirla aunque creo que avanzó mucho en este tema. La cantidad de jornadas, congresos, seminarios, talleres, ediciones para niños, premios, etc. demuestran avances pero, por otro lado, pareciera que todavía hay que seguir justificando una y otra vez la importancia de la literatura infantil. Y la literatura no necesita justificación, es literatura y punto. La Lij ya tiene entidad propia, hay mucha bibliografía sobre ella y ya hay escritores icónicos dentro de la Lij. Creo que hay un robustecimiento de todo lo que implica la Lij y el desafío lector.

Leer es un derecho y leer literatura es la posibilidad de viajar por mundos increíbles sin moverte de tu casa, es vivir la vida de los personajes, ayuda a crecer, a vencer miedos y ansiedades, a encontrarse, a descubrir un mundo. A través de la literatura se construye subjetividad, identidad, uno es libre y se aleja, por un momento, de la vorágine de la vida…y si leer es un derecho, entonces, ¿cómo desdeñar la literatura infantil? Imposible. Dedicarse a promocionar la lectura y la Lij es un honor. En algún momento fui criticada por dejar los claustros universitarios y dedicarme a los niños y jóvenes, me cuestionaban que dejaba de lado mi carrera de “investigadora”… me parece una mirada muy corta, muy sesgada, muy elitista, que no vale la pena discutir. Todos sabemos del valor de la lectura literaria en todas las edades.

¿Los libros infantiles existen para ser rotos? (Hoffmann)

Sí, definitivamente. Rotos porque han sido leídos, releídos, abrazados, disfrutados. Porque los niños los llevan a todos lados, porque vuelven a ellos una y otra vez con las manos con tierra o chocolate. No rotos por caprichos infantiles, valga la diferencia. Ajados, subrayados, anotados…libros así son libros vivos, que realmente se encontraron con su lector y se amaron mutuamente. Libros que son cobijo y compañía.

¿Cree que hay apertura para la formación e inclusión de los nuevos escritores de LIJ dentro de las academias, asociaciones, etc? 

Muy poca. Por un lado está la dificultad con las grandes editoriales que ya tienen diseñado su plan de edición con varios años de anticipación y no suelen recibir borradores para leer. Por otra parte, las academias y asociaciones se dedican a investigar, generalmente – aunque hay excepciones – sobre los clásicos de la LIJ, los pioneros o los nuevos autores que se van “canonizando”. Es importante no olvidar las raíces, y esa tarea de rescate que hacen academias e institutos es sumamente valiosa, pero no debe ser la única, me parece. Ya que ellos son también formadores de lectores,  orientadores, formadores de opiniones literarias y buscar nuevos horizontes en la lij y nuevos escritores para darlos a conocer es una tarea importante.

Sabemos que los escritores del interior tenemos grandes dificultades para editar y, sobre todo, para que la obra se difunda más allá de nuestras fronteras provinciales. Presentarse a premios parece ser una buena oportunidad, pero se depende del gusto de un jurado y quedan en el camino muchos escritores valiosos. La difusión e inclusión es una problemática compleja y difícil de resolver. Pero hay que escribir más allá de las instituciones y a pesar de ellas. Un verdadero escritor no escribe por encargo para las grandes editoriales con sentido comercial, ni para que una institución o academia te aplauda y mencione. Se escribe porque uno tiene algo que decir, porque hay una enorme necesidad de hacerlo, no para entrar en el cuadro de honor de ninguna institución.

¿Considera que la virtualidad a causa de la pandemia, fue nociva para la educación, a pesar de necesaria?

Creo que la virtualidad fue un recurso necesario durante la pandemia pero también revalorizó la figura docente y la presencialidad. La escuela es mucho más que los contenidos de diferentes asignaturas. En la escuela se hacen amigos, se aprende a compartir, a tolerar, a diferenciarse, a crecer, a ser con el otro. Somos seres sociales por naturaleza y necesitamos espacios y tiempos para ello. He visto a muchos chicos involucionar por esta falta de contacto con el otro, por la falta de juegos compartidos, de intercambios…es un tema que daría para conversar mucho más… La tecnología es muy útil, permite acceder al conocimiento rápidamente. A un click tenemos el mundo, pero la mediación docente es fundamental y el contacto con el otro, necesario. La virtualidad ayudó en algunos aspectos y también reveló necesidades de la escuela argentina. Muchos chicos no tenían conectividad, otros una sola computadora en la familia y no alcanzaba a cubrir las necesidades de todos sus integrantes o tenían un teléfono que no permitía interactuar con las distintas aplicaciones. Fue necesaria pero mostró la brecha de desigualdades en la que vivimos. Soy de la opinión de que la escuela debe ser lo último que se cierra y lo primero que se abre en momentos de pandemia; que la tecnología es una herramienta, ofrece múltiples posibilidades de enriquecer los aprendizajes, pero no es un sustituto del ser humano. Se necesita la afectividad, el contacto, el abrazo, la mirada, la palabra en vivo y en directo.

¿Cómo logramos un niño lector?

Leyendo, leyendo, leyendo… leyendo con ellos, leyendo para ellos, leyendo frente a ellos, mostrándoles que leer es siempre una buena idea, que nutre. Y si hay hogares donde no se pueden comprar libros siempre hay historias y leyendas para contarles, poesías para compartir, anécdotas de familia. Dice la gran Liliana Bodoc que “repartir un pan y leer un cuento en voz alta son las más antiguas costumbres del amor.” Entonces, llenar la infancia de nanas, canciones, arrullos, incluso antes de nacer, de historias. Se puede ir a alguna biblioteca cercana y disfrutar con ellos el mundo de los libros y si el bolsillo lo permite, llevarlos a una librería para que elijan alguno.  ¿Notaste que ya casi nadie regala libros a los niños en sus cumpleaños? Volver a regalar libros, a ponerlos en valor. Con libros en la casa o con entornos virtuales que les permitan acceder a historias, poesías, canciones. Ya no importa tanto en qué soporte leen (aunque sigo sosteniendo que no hay como el libro en papel), importa que lean, que tengan la oportunidad de trasladarse a mundos mágicos donde todo es posible. Hay historias, poemas en los que uno se quedaría a vivir, libros que nos acompañan a lo largo de la vida y son uno con nosotros y eso hay que transmitirlo. Hay que hablar de lo que leemos en la mesa familiar, lo que nos impactó, lo que dijo algún personaje, lo que más nos conmovió o no nos gustó. Hablar de lo que leemos también nutre y despierta la curiosidad de leer. No olvidar la hora del cuento antes de dormir, inventar historias, rimas, jugar con las palabras… Uno es también lo que ha leído, la literatura nos va construyendo, somos lectores creadores.

Concuerdo plenamente con lo que sostenía Graciela Cabal: “una de las cosas que pasan de una vez y para siempre en la infancia son los primeros encuentros con los libros. De ahí la importancia de la calidad de esos primeros encuentros, de esas primeras escenas de lectura…” porque nos marcarán para toda la vida.

¡Gracias por invitarme a compartir estas ideas con los lectores de la revista cultural La Papa!

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4 respuestas a “Entrevista a María Belén Alemán”

  1. Claudia dice:

    Bravo Belén! Tu trabajo es escribir y descubrir Literatura. Muy linda nota

  2. Cecilia Torres Boden dice:

    Siempre esclarecedoras las opiniones de Belén! Gracias por compartirlas tan generosamente siempre!

  3. Liliana Massara dice:

    Me alegra la presencia de Belén en Lapapa.
    Respuestas muy elocuentes, explicativas del espacio salteño y la literatura infanto/juvenil.
    Justas preguntas, buenas respuestas.
    Linda reseña.

  4. Zulma Palermo dice:

    Disfruté con tus reflexiones María Belén. Mil gracias

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