ISSN 2684-0626

 

 

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Entrevista al poeta Walter Juarez

Por Pablo Toblli |

¿Cómo te encontraste con la poesía?

-En una esquina, tenía 11 años, era re guachito. Es muy grata la pregunta, sólo una vez se dio un diálogo en esta sintonía con respecto a la poesía, en el taller de lecto-escritura del servicio de prevención de las adicciones del hospital avellaneda.

Un once de septiembre de 1989 volvía de barrio Kennedy con mi viejo en un Fiat 600 que pegó con lo del retiro voluntario; era al mediodía, había fallecido mi abuela materna y teníamos que volver al barrio ya que sólo nos trasladábamos al Kennedy para atender una verdulería. En el recorrido hacia Villa Amalia debíamos acercar a una compañera de sexto grado que vivía por el macro centro, bajamos por General Paz y al llegar a la intersección con calle Buenos Aires se dio el encuentro. Ahora creo que hay un bar ahí, lo cierto es que en esa época era un baldío en cuyo frente hacían de pared unas chapas blancas… Sean capaces de sentir en lo más hondo del corazón, cualquier injusticia cometida contra cualquiera, en cualquier parte del mundo; esa es la cualidad más linda de un revolucionario. Toda esa belleza así, tan cruda y tan sublime. Así fue.

¿Tenés escritores que admirás?

-Sí, de frente mar. Guillermo de Pos Fay, Leandro Tinku, que es un poeta libertario también, ultra under. Roque Dalton también admiro mucho, la corriente que acompañó a los procesos emancipatorios en la región, y también los anónimos del fanzine de los 90.

¿Existe alguna poesía que no te guste?

-Entiendo que existen prioridades, y para un trabajador desocupado esas prioridades nos llevan  a estar muy atentos con los negacionismos, siendo el resultado de ello no podemos permitir la opacidad del gusto.

¿Qué cuestiones, estados de percepción, objetos o temáticas te disparan a escribir?

-Supongo que la belleza; si la poesía de la que hablamos es uno de esos grafismos que la enuncian, la belleza. Es de una belleza sublime salir a combatir al horror practicando la poesía, reivindico lo que sostienen las hermanas soderas de que el estado de poesía es posible, el momento más lúcido del lenguaje es el poema. También están los momentos más existencialistas del transitar donde sí cobran protagonismo diversos tópicos, aunque eso es algo de ellos, yo sólo ando por ahí.

¿Qué lugar crees que ocupa tu obra dentro de la poesía de Tucumán?

-La de una guerrilla indigente. Durante mucho tiempo tuve mucha relación con los juglares urbanos, ellos hacen del hecho una manifestación poética tremenda, conmovedora. Reconozco como juglares a los locos que le dan forma a la musicalidad de las hinchadas de futbol, cabe aclarar. Eso me parece muy necesario para que la esperanza siga mimándonos de cara a lo que hay. Me parece que esto ocupa el lugar de al lado de las otras obras de poesía de aquí, y junto a la de los poetas y las poetas combatientes de la contemporaneidad.

¿Buscás cambiar alguna cuestión existencial personal o del mundo en general cuando escribís poesía?

-La poesía es mi arma, una de las que uso para repeler las agresiones de los engranajes que provocan, que con mi familia tengamos tantos condicionantes para subsistir. Eso presumo que hace la poesía conmigo y lo que hacemos juntos, lo que hay en este proceso independentista actual, con los artistas o la cultura y los y las poetas.

¿Qué opinás del panorama histórico y actual de la poesía de Tucumán?

-Entiendo como muy saludable el trayecto de la poética realista en el acto poético de Tucumán, ya allá por los años 60 el vínculo del hecho creativo y su piel estremecía. Claro que no toda la escena pasa por ahí, aunque me siento acunado en esa corriente. En la actualidad noto un pronunciamiento en favor de la poesía en lo que respecta a la práctica convencional de la misma, recorro algunos fanzines de talleres de los años 90 y me deja muy contento conocer un incremento en la divulgación y acercamiento al hecho poético. Existe una movida muy hermosa de la poesía y el campo cultural en su sentido más amplio, porque conmueve el compromiso de quienes desarrollan abordajes de difusión y democratización en un contexto psicofilosófico neofascista. Siempre digo que ese gestar desde abajo o desde las afueras vuelve a permitir que Tucumán arda.

¿Te gusta la obra de algún poeta tucumano?

-Tengo la suerte de poder acceder al material publicado de los poetas y las poetas contemporáneas y contemporáneos que me conmueven: Marco Rossi, Alejandro Gil, Inés Aráoz, Simona Sinatajos, Sofi de la Vega, Dani Díaz, Roxana Giribaldi, Ale Diaz; me impactan como practicantes. Como te decía en unas líneas atrás, hay bocha de obras donde embriagarse. Y también otros de mis poetas favoritos son de Santiago, Claudio Rojo Cesca y Luis Palacios, los leo o los voy a ver cuando pinta.

¿Pensás que la poesía es un género literario o algo más?    

-Entiendo que la poesía es la totalidad de las cosas, por eso comparto la idea del estado de poesía como posibilidad para nuestra estadía en esta nave. Me cabe la línea Sartreana existencialista, por donde miro caminar la hipótesis de que el verdadero yo es el yo poético, el raciocinio está en desandar esa radical presencia de lo sublime.

¿Buscás algún tipo de trascendencia cuando escribís?

-No, no ubico el hecho creativo por ahí, o el andar de la práctica me conduce no ahí.

¿Qué opinás de las siguientes frases?

La poesía es el lenguaje de lo inefable.
La poesía es el entendimiento con lo sagrado.
La poesía es un estado de conciencia alterado.
La poesía es la alerta por lo humano a punto de perderse.
La poesía es el reverso de las cosas.
La poesía es resistencia de los órdenes hegemónicos.
La poesía es evasión.
La poesía es libertad y levedad.
La poesía se escribe en la discontinuidad.
La poesía nos hace sentirnos apartados del resto.
La poesía es para unos pocos.

-No me parece que la poesía excluya.  Con respecto a las otras frases es entendible cómo se propone uno asumir las cosas; casi la totalidad de las frases citadas conviven en la galaxia de lo sublime, y más allá de lo que uno indaga no nos dejan desamparados. Es todo eso, y el resto de los silencios.

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