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“está comprobado que una comunidad que apoya su literatura tira menos papeles en el piso”

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“Hay muchas ganas de leer literatura argentina producida en las provincias”

Entrevista conjunta a las tres cabezas-cuerpos-almas de la librería y proyecto cultural Salvaje Federal

Por Diego Puig |

Una darling de los proyectos culturales de estos tiempos, Salvaje Federal es tal vez la iniciativa singular más ambiciosa para la construcción de una verdadera literatura argentina federal. La tienda virtual, que próximamente inaugurará un espacio físico, solo ofrece libros de autores del interior y publicados por fuera del circuito porteño-rioplatense. El catálogo de la librería se estructura a partir de las categorías “Fluvial”, “Montaraz”, “Andina”, “Pampeana” y “Patagónica” como muestra de la importancia de las geografías en relación a la producción poética y narrativa del país.

En el corazón de este emprendimiento, tres mujeres excepcionales, escritoras y multifacéticas, vibran y accionan. Selva Almada (firme, calma y lúcida), Natalia Peroni (corazón, dulzura, gran capacidad de escucha) y Raquel Tejerina (potencia, alma, torbellino ) hablaron con La Papa sobre contratapas, literatura y geografía, valor literario y esas voces que florecen en el interior y que muy fácilmente pasarían desapercibidas si no fuera por esta Santísima Trinidad.

    

¿Sirven de algo hoy los textos de las contratapas o no sirven para nada porque todas las contratapas más o menos dicen lo mismo y en general exageran o no capturan la especificidad y los claroscuros de cada libro?

Las contratapas en el caso particular de una librería online sirven para que el lector tenga alguna señal, algún rastro que pueda servir de orientación, aunque las contratapas sean en general exageradamente auspiciosas. Teniendo el libro en la mano, podés leer las primeras páginas, tener una entrada más personal, decidir por tu cuenta si ese libro te atrae o no.

Sirven como una mirada, la primera pero quizá no la más ingenua, que funciona como disparador para que el lector complete el libro con su lectura.

Del otro lado está ese lector, el gran espectador del acto de escritura. Cuando ese “lado” es el del cliente, además de lector, la contratapa se convierte en un encantador de serpientes.

¿Hay alguna o algunas contratapas que les hayan resultado maravillosas o que hayan hecho una gran diferencia para elegir un libro?

Rescato la contratapa escrita por Marina Mariasch de Las armas de Belén Zavallo. Es tan potente como el libro. Te invita a leerlo y te advierte sobre la intensidad de la obra de Belén.

¿Qué es el valor literario para Salvaje Federal? ¿Y en particular, en qué consiste el valor literario de los libros de su catálogo?

Sí, es un catálogo. No se puede salir de las categorías, aunque sí se puede torcerlas o desordenarlas un poco. El valor literario tiene que ver con el descubrimiento de otras voces, con animarse a poner en circulación una literatura que ruge desde adentro.

Para mí lo de valor literario es muy relativo. ¿Qué, quién, dice esto tiene valor, esto no? Para la selección de títulos del catálogo nos guiamos por lo que nos gusta leer (en este caso el valor literario depende de nosotras lectoras), pero también por lo que creemos que debe estar aunque no sea lo que preferimos leer. Pero tiene que estar por novedoso, por clásico, porque es une autore con mucha trayectoria en su región o porque tiene una proyección más federal, es decir une autore reconocido más allá de su región; o porque es un primer libro; o porque es un rescate, por ejemplo de algo que había dejado de circular… o es una curiosidad como El arte de cebar y El lenguaje del mate, de Amaro Villanueva: es un libro que no podría no estar en nuestros estantes.

¿Qué es lo mejor de la literatura que se escribe hoy en las provincias? ¿Qué le falta a esa literatura?

Lo mejor es el reconocimiento de las diferentes voces de autores que escriben como hablan, como viven, como sienten el espacio del cual forman parte. Le falta difusión, circulación para que sea conocida más allá del lugar donde se produce.

No se si se puede hablar en términos de mejor o peor, pero sí que existen distintas literaturas que hoy se están escribiendo desde las provincias. Entre las muchas categorías es interesante pensarla en términos de territorio. Existe una literatura  que está definida por el territorio, defiende y está atravesada por el lugar. Otra, que no tiene ninguna marca territorial y que busca decir que lo que hace es particular y es literatura en sí misma.

A mí en la literatura en general lo que me parece flojo es la falta de interés en el trabajo sobre el lenguaje, la literatura llana que podría leerse en cualquier punto del planeta sin tropezones. No busco en la literatura necesariamente marcas de un lenguaje llamémosle local, pero sí busco riesgo, que algo en esa escritura más allá de lo que cuenta, que siempre es anecdótico, me haga sentir que estoy leyendo algo vivo y orgánico. Los temas, a mí en particular, no me interesan, empezar a escribir por un tema me parece bastante escolar. Aunque sí como lectora una puede buscar leer sobre determinados universos.

¿Ha habido alguna sorpresa, algo inesperado, a partir del trabajo en Salvaje Federal, algo que nunca se hubiesen imaginado o hubiesen anticipado cuando planearon la librería?

Es muy sorprendente la gratitud de los lectores que pueden comprar fácilmente libros que antes no conseguían. Mas allá de la necesidad patente de los autores de poner en circulación su obra por fuera del área de influencia de su lugar de producción, hay muchas ganas de leer literatura argentina producida en las provincias.

Lo que nos sorprende además, no tan gratamente, es comprobar el centralismo que existe en el mercado literario. Nos ha pasado muchas veces que alguien de Tucumán, por ejemplo, compró un libro editado en su provincia a través de nuestra librería. Ese libro ha viajado a Buenos Aires y luego vuelve a viajar a Tucumán encareciendo todo el proceso de distribución.

En este mismo sentido algo todavía peor es que nos ha pasado estar comprando libros de una editorial que nos los enviaba por correo, con el costo y el tiempo que supone, y meses después nos dimos cuenta (ellos y nosotras) que imprimían enfrente de nuestra oficina de entonces. Es decir los libros se iban de Buenos Aires a San Luis y volvían a Buenos Aires, pero habían estado cruzando la calle antes de emprender el camino.

En relación a la respuesta del público es interesante ver cómo se compra mucha más poesía de lo que se cree comúnmente. En cuanto al proyecto en sí, Salvaje empezó como una librería y naturalmente se convirtió en un proyecto cultural. Eso es algo que tal vez deseábamos pero creo que no pensábamos que se iba a volver realidad tan rápidamente.

¿Cuáles son las mayores dificultades del trabajo que llevan adelante? ¿Existe alguna problemática que les resulte más acuciante?

La mayor dificultad es la logística. Muchas veces el costo de envió asciende a la mitad del costo del libro. Nos gustaría que los libros no tuvieran que venir a Buenos Aires para luego viajar al resto de las provincias. Poder tener diferentes centros de distribución, por ejemplo, abarataría el proceso.

¿Cuáles son las diferencias que ustedes perciben entre la literatura de las provincias, esa literatura federal argentina que se está publicando hoy y la literatura propia de la ciudad de Buenos Aires y del AMBA? ¿Son diferentes los valores literarios para estas dos regiones? O sea, ¿se piensan, se disfrutan o se valoran de maneras diferentes?

Es la misma diferencia que existe en la forma en que viven, que hablan. Si es diferente la comida y el paisaje, ¿por qué no debería ser diferente la forma de escribir?

Por otro lado, también hay que aclarar que lo que se publica en Buenos Aires no es solo lo que publican las grandes editoriales, también existen pequeñas editoriales que tienen una búsqueda hacia escrituras particulares, y ese ojo está puesto tanto en autores de Buenos Aires como del resto de las provincias. De igual manera, editoriales de las provincias publican autores de Buenos Aires. Ahí sí se puede hablar de una literatura federal, en donde Buenos Aires es parte tanto como el resto de las provincias.

Personalmente creo que estaría bueno empezar a pensar realmente en una literatura federal. Quizá en vez de insistir en que la literatura de las provincias circule en Buenos Aires (porque aunque no queramos admitirlo y nos peleemos con la idea del centralismo siempre hay una mirada de deseo, una idea de que vale más salir en la Revista Ñ que en La Papa…) habría que promover la circulación entre las diferentes regiones del país e incluir a Buenos Aires en ese mapa. Porque así como los libros de La Papa (para hablar de la casa que nos recibe) son casi imposibles de encontrar en Buenos Aires, también los de Contramar (pequeña editorial de CABA) deben ser prácticamente imposibles de encontrar en una librería tucumana.

¿Tienen algún problema con el uso de la palabra “interior” o “literatura periférica? ¿El nombre incide en el espíritu o en la esencia del concepto o categoría?    

Tratamos de no usar la palabra interior o periferia para no evidenciar la idea de centro. Nos referimos a las provincias, siendo que Buenos Aires es una más. Los libros están agrupados por regiones y no por género para resaltar la importancia del lugar de producción de la obra.

Algo que me gustaría aclarar es que no por estar escrita o publicada en una provincia, esa literatura necesariamente va a ser periférica: es decir hay literatura escrita sin riesgo en cualquier parte. Puede ser periférica en cuanto a circulación o dificultades de producción, pero mainstream en su concepción. En ese sentido, es más claro hablar de literatura de provincias, creo; no hay puesto ningún signo de valoración excepto una geografía.

¿La contratapa de qué libros argentinos contemporáneos y federales les hubiese gustado escribir? ¿Qué hubiesen escrito ahí? 

En una reedición de algún libro de Manuel Puig, en el año de su aniversario, pondría parte de una carta que le escribió Ferny Kosiak “My dearest Manucho:

“Te escribo estas letras esperando que las mismas te encuentren bien y con salud en el cielo de los putos, que supongo que debe estar actualizado y acorde a las necesidades de cada loca que ande por esas nubes rosadas como algodones de azúcar pero menos pegajosas. Estoy segurísimo que debe haber un escenario y un cuerpo estable para montar showcitos todos los días y me juego la pelambre anaranjada de Rita Hayworth a que vos tenés los mejores, con figuras invitadas de otros cielos vecinos, no los más lejanos porque no es cuestión de andar incomodando finados.

Te escribo más que nada para no perder la costumbre o para que quien lea estas palabras se acuerde de vos, de algo que leyó de vos, de alguna de tus novelas, obras de teatro, artículos, lo que sea pero que se acuerden de vos más allá de la fecha del aniversario redondo de tu muerte…”.

¿Cómo es el proceso de selección de libros para la venta? ¿Y cómo es la relación con sus clientes? ¿Tienen trato con los lectores que compran en Salvaje Federal? ¿Les piden recomendaciones o llegan ya sabiendo lo que quieren? ¿Perciben un perfil determinado o es más heterogéneo?

Las editoriales nos mandan permanentemente las novedades editoriales y elegimos poniendo especial cuidado de que todas las diversidades estén representadas. Tenemos mucho diálogo con los lectores de Salvaje Federal, tratamos de crear una comunidad de lectores federales. Continuamente nos piden recomendaciones que damos con mucho placer, es una de las cosas más lindas del oficio de libreres.

Como dijimos antes, hay una inclinación muy marcada a la lectura de poesía entre las personas que compran en la librería, lo que nos alegra porque tenemos muchísima poesía y porque un poco echa por tierra esta idea de que la poesía no se lee, no se vende. Y es un público que vive en gran proporción en las provincias.

¿Qué es lo último que les ha volado la cabeza de las lecturas de su catálogo? ¿Y lo más zarpado? ¿Lo más exótico? ¿Lo más extravagante? …que han leído recientemente de autores o editoriales del interior?

Guasca, el reciente libro de Franco Rivero, nos voló la cabeza. Daniel Moyano es un autor que creemos que debe ser valorado. Liliana Ancalao recupera la voz de sus antepasados en sus libros escritos en dos lenguas, mapuzungun y español. Mi hogar de niebla, de Ana Teresa Fabani, y muchos títulos de Eduner que es una editorial que hace unos rescates buenísimos y súper curiosos. La reedición de los libros de Ioshua que está haciendo Nulú Bonsai. La editorial de plaquettes Alfonzina, que dirige la poeta Beatriz Vignoli.

¿Ustedes creen o ven que las condiciones materiales del interior –ya sean geográficas o político-sociales-económicas– impactan en la calidad literaria y en los imaginarios que se construyen en la narrativa?

Creemos que las condiciones materiales de cualquier autor impactan en su escritura, sea del interior, sea de Buenos Aires, la escritura siempre atraviesa, es imposible despegarla de quien la produce con todo lo que eso implica. Más allá de esto hay un imaginario que piensa que escribir desde Buenos Aires tiene un cierto privilegio, lo que hace que se demonice a los autores de Buenos Aires, y lo mismo en términos de escritores de otras provincias. Si pensamos una literatura federal no debería existir nada de esto.

¿Cómo ven el futuro de la librería? ¿Y de la literatura argentina en general?

Estamos a punto de tener una sede física para que, además de la venta de libros, la librería sea una posta en el camino de los autores. También estamos organizando una serie de festivales de literatura en las distintas regiones del país.

La literatura argentina se ha revitalizado a partir de que se abrió el juego editorial: la gran cantidad de pequeñas editoriales dieron cabida a un montón de autoras y autores, a primeros libros que de otro modo no tenían lugar de publicación. Por supuesto hay muchísimos libros arrebatos, libros a los que les falta trabajo; pero también voces nuevas, búsqueda, experimentación… por ejemplo tenemos una autora muy genial, de Laborde (Córdoba) que se llama Vicky García, su libro de relatos Las Bestias está más allá de mucho de lo que se publica actualmente.

¿Qué diría hoy la contratapa (del libro) de Salvaje Federal?   

Por fuera del canon pero dentro de la mejor movida de la literatura argentina.


Entrevista completa en formato audiovisual: https://youtu.be/gDERIz8BUE0


Salvaje Federal es una librería virtual que quiere contribuir a la circulación de literatura escrita y editada en las provincias y acercarla a lectorxs de todo el país.

El fondo editorial de nuestra librería aspira a ser el sitio que albergue una literatura secreta para la gran metrópoli. Incluso, con frecuencia,  para su propio territorio. Un pied á terre, una posta breve desde la cual partan a distintas ciudades del país, al encuentro con sus lectorxs.

La librería está dirigida por las escritoras: Selva Almada, Natalia Peroni y Raquel Tejerina, y fue creada en 2020. 

Su sitio web es https://salvajefederal.com/

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