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Poesía punk en el valle

Por Sofía López Fleming |

Me piden que escriba sobre un suceso cultural preferentemente salteño y contemporáneo. Digo que sí sin dudarlo, pero lo cierto es que la demanda me pone ante el desafío personal de suspender el universo de inaccesibles en el que vivo sola y salir a buscar aquicito, en el territorio, donde tensar mi deseo para darle escritura. Me interesa lo disruptivo en todos lados, pero sobre todo en Salta porque lo considero necesario, quiero poner el ojo ahí donde las cosas no cierran, donde la sociedad no sutura. Pido ayuda en historias de Instagram: para vos qué es lo más punk que está pasando en Salta hoy? Obtengo pocas respuestas y entre ellas la temida: el punk está muerto o al menos terminal.

Entonces me acuerdo del poema de Carolina Pujol,

VALLE DE LÁGRIMAS

Dios te salve. 

A Ti clamamos los desterrados hijos de Eva, 

a Ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas.

En tiempos bíblicos había un valle en Israel que se llamaba Valle de Lágrimas, un lugar lleno de dolor que atravesarlo significaba poder hacer del sufrimiento una bendición. No me malinterpreten no soy ninguna religiosa, pero en una provincia como esta donde nos cocinan la cabeza con catolicismo, se te graban este tipo de datos. Más allá de eso, no puedo parar de pensar que Salta es ese Valle de lágrimas. Aquí no hay nada que no esté roto y la humedad te pudre los huesos. Tenemos la mayor tasa de femicidios del país, asistimos a un exterminio sistemático de wichís, hay niñes que se mueren de hambre, existe una Ley de Bosques de adorno porque Urtubey desforesta, Sáenz deforesta y yo sigo sin poder buscarme mi lado amable. No quiero que me mate la soberbia, pero esto es el Silent Hill versión norteña en el que a la entrada se lee “sálvese quien pueda” y yo no me quiero morir. Hay monstruos de todas clases: latifundistas con hijos rugbiers disfrazados de gauchos, policías que le tiran a pibitos por la espalda, un próvida que no quiere que una nena violada de 11 años aborte, pero se va a borrar apenas se entere que su novia está embarazada. Un valle de lágrimas, Ley 7135, contravención por vivir.

Bienvenides al Valle de lágrimas, “la linda” la apodaron. Me da miedo con la perversidad que le pusieron ese adjetivo a este lugar. Posta no sé cómo hacer que esto, según la Biblia pueda convertirse más tarde en una bendición. Todavía no sé de salvaciones, pero sí de resistencias. Me guardo en el corazón mi skill favorito, lo uso siempre para que este pozo no me deje game over. Es guardarme con mis amigues en una trinchera de abrazos y hacer de esta Salta una experiencia colectiva menos triste. 

Ruega por nosotros, Santa María Madre de Dios, 

para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. 

Amén.

Conocí este texto el mismo día que a Caro, cuando lo leyó en Arpías, multi espacio cultural lesbo trans feminista, teloneando la presentación de Poesía Nuclear de La Piba Berreta. Después del “valle de lágrimas” miró a su amiga en el público y le dedicó este poema:

“Rockerita dinamita, vas de bar en bar buscando un poco de amor y un toque de soul

El antro te pone un poco histérica, caminas sin ninguna técnica

Flayas la del Charly, saltas de la ventana

Andas toda drogada

Tu psicodelia le excita a los que andan under

O a un par de viejos del Under

Y vivís hipnotizada, los ojos se te van cuando bailas encerrada

La verdad no te importa nada

O al menos eso es lo que me mostras

En las calles ranchas con cualquiera, para ellos sos la flaca o la negra

Brillas, pero no te comes la del technoglitter

Sos más zarpada, porque te tomas una línea de brillantina

Y si te pinta te chapas alguna mina

Rocanrrolera me matas, tengo miedo que un día desaparezcas

Pero eso a vos no te importa, preferís hacerla corta

Andas de gira hasta quedarte sin voz

Rollinga dinamita, sos una bomba de tiempo y si explotas quiero estar cerca de vos”

Yo volvía a vivir en Salta después de 12 años y me alivió encontrar esta frescura en las poetas jóvenes, había insurrección y alegría en el aire. Caro tenía 20 años, un remeron amarillo radiante, unas amigas de escudo y unos poemas como declaración de guerra. Publicaba algunos en un blog titulado Paja y Birra (pajaybirra.blogspot.com) y otros en su Instagram: kro_

En ese feed escribió:

Este mundo es tan hostil 

pero yo voy a hacerlo menos feo

y en el pie se lee: no puedo

No pudo, o pudo y no fue suficiente. Lo cierto es que hoy 1 de abril de 2021 se cumple un año de su muerte. Se suicidó en tiempos de aislamiento obligatorio.

“Era muy sensible y muy inteligente”, me dice su mamá y agrega “es una mala combinación”. No le gustaba este mundo tal cual venía. ¿Quién se atrevería a culparla?

De la década del noventa hasta ahora se ha triplicado la tasa de suicidio adolescente y joven en la Argentina, y Salta es una de las provincias con mayores índices del país.

De esto no se habla. Quizás porque existe la idea de que estos fenómenos se replican al visibilizarse o porque nos da pudor o porque es demasiado doloroso para los cercanos. El tema no ocupa un lugar en la agenda pública. Así y todo, no creo que el silencio sea una buena medida. Cada caso es singular y complejo, pero en su conjunto estas estadísticas deberían al menos interpelarnos.

Hoy. Acá. Nadie quiere llegar a adulto.

Lejos de romantizar el suicidio creo que no hay mensaje más radical que el que les pibes nos están dando.

En los archivos de la compu de Carolina su mamá encontró escritos no publicados. Entre ellos algunos revelaban que había sufrido dos abusos de los que no pudo hablar más que con alguna amiga. Insisto. No creo que el silencio sea una buena medida.

También encontró este poema suelto que me comparte diciendo que no está segura, pero quisiera que fuese de ella:

Nada se termina y todo comienza.

Creo un mundo de fantasías.

Hoy puedo llorar y mañana estar en paz.

Quisiera regalarle al mundo más palabras de amor.

En otros tiempos sin reglas nos abrazaremos.

Ahora me engendro en la anécdota.

La internet puede reproducir las mismas cosas hasta volverte loco.

Prefiero existir mariposa y efímera.

¿Es relativo decir lo relativo?

Ya no entiendo la perversidad ni puedo aguantarla.

Hay muchas cosas que pensar y más para hacer

Si alguien me conoció riendo, qué suerte

Si alguien entendió mi amor, que lo explique

Voy tranquila, escuchándolo al Flaco

Caro proponía y participaba en numerosos proyectos de militancia, como la grabación de audiolibros de literatura salteña para personas no videntes, o la realización de talleres de filosofía, la carrera que estudiaba, en un comedor de Villa Floresta. Ahora es Ana, su mamá, la que se ha comprometido con el comedor de Floresta buscando dar continuidad a los deseos, de su hija y propios, de un mundo menos hostil.

Es Ana también a quien agradecemos el permiso para menos silencios y quien trabaja actualmente con Inflorescencia editorial para la pronta publicación de una selección de poemas de Caro y brinda por menos lágrimas.

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5 respuestas a “Poesía punk en el valle”

  1. Cesar dice:

    Hace mucho q no escribo lo subjetivo y lo Real…parece q están en competencia , me gustaría explotar lo q me pasa cuando pienso en Caro…cuando lo mínimo q conocí de ella,era lo q percibía y lo q me contaba,poco por cierto, el Edu ,su papá, mi amigo…decía a ,el silencio no es opción…veo q es así , duele , como si ese Valle de lágrimas seapor la más bella constelación…y ese silencio , lo interprete como respeto…aún ahora…actuó ,sin q nadie lo requiera, sólo yo , se interprete su actitud , su intención ,su legado de un gran ser q dejó su presencia ,para q los q no quieren ver…para los hipócritas y todos los q les molesta la solidaridad ,ella esta aquí…

  2. Ana Herrera dice:

    Gracias Sofía y la papa.online por esta nota sobre Carito, que arroja un poco de luz a tantos silencios y tabúes, sobre todo en una sociedad tan conservadora y pacata como la de Salta.Caro,eterna en nuestros corazones

  3. Claudia dice:

    Una poética que te hunde en el barro carnal de la juventud desamparada. Con dolor leo y coincido con las autoras. La violencia ha desatado un caos existencial que se cobra vidas recién comenzadas

  4. Romi dice:

    Tuve la mala suerte de conocer a Caro bajo una trla oscura que cambiaria mi vida amorosa para siempre. En su momento la odir tanto, la odié tanto. Hoy la recuerdo no sólo por sus poemas sino porque despues de daños ocacionados por una persona mala fuera de esta ecuación, entendí en sus palabras el dolor de este mundo que pesa, y me sentí acompañada x una extraña. Hoy escribo como nunca lo hice, hoy hasta le dedico poemitas xq sin saberlo nunca me ayudó a mi a salir de mi propia tunica negra y que espero un dia se vaya del todo. Éste post tal vez no se trate de ella. O si. Pero el punk no está muerto! Y la Caro sin saber siquiera mi nombre me sujeto mas veces que los qur me rodean. Gracias x subir su poema. También la recuerdo de amarillo ahi toda canchera para leerse. Le mando un beso donde sea que esté y deceo de corazon que ese lugar sra justo y le haga bien.

  5. Gabriel Perez dice:

    Gracias Sofia por escribir sobre Caro y su poesía. Nos conocimos con Caro en la universidad, ella estudiaba Filosofía y yo Letras. Nos hicimos muy amigos y simpre soñábamos con publicar nuestra poesía, con ponerle palabras que animen a este valle dormido. En estas semanas recordé unas palabras que me dijo una vez cuando tomábamos mate: “Quisiera que mi poesía sea menos triste, pero no me sale”. Y pensaba el otro día, recordándola: ¿Qué forma tiene la poesía? ¿Qué forma tiene la tristeza cuando todo desborda? De poesía, claro, de poesia.

    Carito, eterna poeta, siempre fuiste pesía. Trinchera de abrazos.

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