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Sobre interruptor

Por Cecilia Vega |

Hace pocos meses que en Tafí Viejo empezaron a surgir propuestas relacionadas al arte contemporáneo, varios artistas emergentes de la provincia residen allí, como Diego Gelatti que recientemente expuso en la casa de la cultura de Tafí. Su exposición me resultó interesante para pensar la relación del arte contemporáneo, que suele generar polémicas, con la comunidad de Tafí Viejo donde recientemente están aflorando este tipo de prácticas.

Me contacté con Diego y antes de dirigirnos a la muestra para una visita “No guiada”, me invita a su taller a conversar sobre su obra, su participación en el programa de artistas de la universidad Di Tella y cómo surgió la exposición en la casa de la cultura. Durante mi visita al taller y en camino hacia la exposición, Diego me comenta las vicisitudes que atravesó la obra desde la inauguración, por ejemplo, ese día íbamos a colgar unos dibujos que habían sido desmontados unos días atrás debido a que se pintaron repentinamente las paredes del lugar.

Al llegar a la casa de la cultura Diego enchufa las obras (un televisor modificado y unos reflectores) también enciende las luces y nos dirigimos a montar los dibujos en un pasillo. La exposición consistía en una instalación site specific, o in situ, esta denominación hace referencia a una categoría del arte contemporáneo, un tipo de trabajo que está pensando para un lugar en particular. Diego, al hablar de su proceso creativo, lo define como “dejarse afectar por el espacio y probar su capacidad de hospitalidad” con las piezas que realizaba de manera paralela a las visitas a la casa de la cultura. De estos conceptos se desprende la existencia de una relación dialéctica con el espacio, donde alguna modificación en el lugar puede cambiar el significado de la obra. Es evidente que la obra de Diego entró en conflicto con el espacio para el que estaba pensada, espacio entendido como un lugar donde ocurren eventos, conformado tanto por objetos como por personas.

La pieza que ayudé a montar en el pasillo era una especie de lista, enumeración, mapa de decisiones, dibujos esquemáticos de todas las piezas que conforman la exposición: clavos iluminan focos, Zen 4 tv, altura alta visibilidad pintura, pintura en el depósito, puerta depósito, pausa ilusión, cinta línea rectacurva, mapa de decisiones, instrucciones xa una luz al final del túnel y reflector ilumina tomas corrientes x2. En la sala también estaba disponible un texto escrito por Andrés Hare, compañero de Diego en el programa de artistas, que nos brinda tres posibles caminos para acercarnos a la obra. El que elegí fue el último, donde toma el concepto matemático de Isomorfismo, que significa igualdad de formas, y escribe que la obra de Diego “se pliega al espacio en el que se monta e incluso lo suplanta, pero lo hace inadvertidamente, escondiéndose a plena vista”. Efectivamente, las piezas que conforman la instalación están casi escondidas y se camuflan en el espacio, convirtiendo la casa de la cultura de Tafí viejo en otra muy diferente pero casi exacta.

Diego quiere hacernos reflexionar sobre la manera en que construimos las imágenes, ejercitando nuestras formas de ver, creo que es justamente esta cuestión la que entró en conflicto con el establecimiento y generó esos incidentes en la exposición: el arte contemporáneo realiza un cambio drástico en la manera que el espectador se relaciona con la obra de arte y actualmente coexisten las viejas maneras con nuevas tendencias, especialmente en lugares como nuestra escena.

Mientras caminábamos con Diego las cuadras que unen su taller con la casa de la cultura y me mostraba las diferentes esculturas emplazadas en espacios públicos (que podrían también considerarse obras site specific), charlamos sobre la necesidad de acercar el arte contemporáneo a la comunidad y los prejuicios que lo rodean, coincidimos en el potencial que tiene el arte contemporáneo para ser más inclusivo e incidir en nuestra manera de percibir la realidad; en particular, la obra de Diego que explora maneras poéticas de relacionarnos con los aparatos tecnológicos que inundan nuestra cotidianidad.  


Registro fotográfico: Diego Gelatti

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