Suscribirme

ISSN 2684-0626

 

 

Aquí puede hacer su aporte para la revista La Papa: 

1/4 KILO
1/2 KILO
1 KILO
5 KILOS

“está comprobado que una comunidad que apoya su literatura tira menos papeles en el piso”

 

 

 

 

 

 

 

Un comandante paracultural del sur, entrevista a Daniel Mora

Por Fabricio Jiménez Osorio |

Daniel Mora es escritor y promotor turístico cultural. Nació en Alpachiri, Tucumán, en 1962. Actualmente vive en Alpachiri. Su obra está dedicada mayormente a la poesía, pero ha incursionado en el ensayo, narrativa ficcional y dramaturgia. “Los amores del gato y la estatua” (1999); “De la mariposa y otras abominaciones” (2008), son algunos de sus títulos publicados. Junto a su esposo y compañero Dardo Altamirano realizan cada año -desde hace trece años- la Feria Itinerante del Libro que recorre distintas ciudades y pueblos del sur de Tucumán, y que este año iba a celebrar su edición número catorce (por la pandemia no pudo ser hasta el momento).

Muchos años han pasado de una historia que lo involucra y que me interesa, porque contiene amistades perdurables y encuentros a partir del arte, la rebeldía, las ganas de experimentar y generar movimiento. Se trata de un antecedente cultural importantísimo en el interior de Tucumán, del cual no tenemos prácticamente ningún registro, y es la historia de un grupo de poetas y artistas llamado Comando Paracultural del Sur.

– ¿Cómo definirías al Comando Paracultural del Sur, y qué significó en tu vida?

Daniel Mora: El Comando Paracultural del Sur nació más o menos a fines de la década del 80. Estaba integrado por cuatro ciudades desde Concepción a La Cocha. Teníamos gente vinculada a la literatura, a las artes plásticas y al teatro. Creo que fue y sigue siendo el único movimiento cultural del sur con un nombre propio, después nunca más hubo un movimiento de estas características. Podríamos compararlo en menor escala con el movimiento La Carpa, que fue un movimiento del NOA, pero el Comando Paracultural del Sur fue el único movimiento del sur sur, estamos hablando. La ciudad de Monteros fue y es un caso particular porque siempre se ha destacado por sus movimientos culturales y artísticos originados en esa ciudad. Allí hay distintos grupos que todavía se mantienen en el tiempo y organizan encuentros de literatura. Pero del sur sur, considerando a Alberdi, Concepción, La Cocha, es el único movimiento que hubo en aquella época.

– ¿Quiénes lo integraron y cómo se fueron conociendo entre ustedes?

DM: Entre quienes lo hemos integrado estaban Daniel Posse, Dardo Altamirano, Oscar Adanto, Marta Lescano, Sergio Abdo, por nombrar algunos. La idea de grupo se empezó a gestar en un bar de Alberdi. Éramos un grupo más o menos reducido, pero que generábamos bastante revuelo. Particularmente a mí me ha servido para vincularme y hacer amigos que todavía perduran en el tiempo, y es gente que sigue vinculada a las artes en general.

– ¿Qué actividades realizaban y cuál fue el periodo de acción y vida del grupo?

DM: Nace haciendo alusión al Parakultural de Buenos Aires, con la intención de un paracultural del interior profundo. Lo que hacíamos era “tomar por asalto” las casas de los amigos artistas y hacíamos actividades culturales, guitarreadas, lecturas de poemas… gente que ni siquiera sabía y de pronto le organizábamos una actividad. Fue un movimiento cultural independiente. Consideremos que estábamos en la época entre el gobierno de Alfonsín y el de Menem, pero vivíamos una época mucho más libre que la actual. Yo siento que estamos atravesando una vuelta a cierto conservadurismo muy notable, a diferencia de aquellos años que los hemos vivido con más libertades. Éramos bastante transgresores y atravesábamos un momento de mucha transgresión en general. Yo me acuerdo, por ejemplo, que se vendían en los quioscos de Buenos Aires y en toda la provincia, revistas porno, y estaban puestas ahí a la vista con total naturalidad, cosa que ahora no vemos que suceda. En ese sentido digo que era una época un poco más libre que ahora. Y hacíamos reuniones de amigos y jugábamos a esto de hacer arte.

– ¿Cuáles eran sus ideales, anhelos, inspiraciones y motivaciones?

DM: Nuestros ideales eran bastante parecidos a la generación del 70, y a un Mayo francés al mejor estilo Tucumán profundo (risas). Pensábamos en crear un nuevo mundo a través de las artes. Hemos hecho varias performances con este concepto de que el arte era capaz de producir una transformación social. Con una de nuestras obras que se llamaba “América, mi país”, hemos recorrido toda la provincia y hasta la hemos llevado a Buenos Aires. Teníamos esta idea de que el arte era capaz de transformar la realidad. Hoy todos hemos crecido y hemos entendido que no basta tan solo el arte como recurso transformador, sino que tiene que ir acompañado de una base filosófica. Nosotros con Dardo (Altamirano) practicamos la filosofía budista y entendemos que además del arte hay que manejar una cuestión más filosófica, aunque el arte en sí mismo es una cuestión filosófica. Pero hablo de un ideal filosófico, en este caso nosotros nos estamos basando en Soka Gakkai, que es la que practicamos ahora y eso nos sirve como cimiento. Después viene lo artístico. Así que creo que primero hay que producir esa transformación interna de comprender la importancia de lo que significa un instante de la vida, un instante en la vida de cada persona, ese instante valiosísimo, que el solo hecho de que uno está respirando implica una gran alegría, y a través de esa comprensión uno puede después tomar herramientas como el arte y la cultura para la transformación social. Pero si no se comprende que la revolución primera es entender la alegría de estar vivos y que eso te da la posibilidad de una transformación social… bueno, para nosotros con Dardo primero está eso.

– ¿Corrieron peligro como consecuencia de alguna acción artística?

DM: A pesar de que hoy en día tenemos leyes que nos amparan, yo encuentro hoy una sociedad más pacata que en esa época. No hemos tenido persecución de ninguna naturaleza, excepto quizás por algún gobierno de turno que miraban no siempre con buenos ojos que seamos capaces de realizar eventos con mucha mayor convocatoria que las de los municipios. Vivíamos una vida bastante liberal y libertina entre comillas, con posibilidades de vivirla así.

– ¿Qué es de la vida de sus integrantes actualmente?

DM: De alguna forma todos los integrantes seguimos vinculados a cuestiones artísticas, excepto quienes se dedican a su familia, como nuestra compañera Marta Lescano, por ejemplo. En cambio, Daniel Posse es un reconocido escritor a nivel nacional, Dardo Altamirano sigue vinculado al arte a través de la docencia, y la mayoría de los demás también, porque un poco todo fue girando en torno al Departamento de Artes de la UNT, que está en Aguilares y que hoy ya no lleva ese nombre. Muchos han estudiado en la Facultad de Artes en Aguilares y hoy son Licenciados en Artes. Todos siguen escribiendo. Hemos seguido haciendo teatro y gestión cultural también, y haciendo redes con otros grupos por ejemplo del colectivo LGTB.

– Si pudieras viajar en el tiempo y visitar a lxs jóvenes del Comando Paracultural del Sur, ¿qué te gustaría decirles?

DM: Como estamos tan vinculados todavía con varios de ellos, o con la gran mayoría, y nos visitamos y charlamos con frecuencia, no siento que deba volver en el tiempo para decirles algo. Todavía seguimos vivos y activos y haciendo cosas, y seguimos creyendo que podemos transformar, incluso en contextos como el actual, que yo no creo ni quiero que volvamos a esta “normalidad” entre comillas que todo el mundo dice querer que volvamos, sino que creo que tenemos que avanzar a una nueva humanidad con otros códigos de convivencia. Se iba a dar una transformación de este tipo a nivel mundial creo, tuve esa esperanza en algún momento, pero me doy cuenta que no, y que falta mucho todavía para que la humanidad pueda repensarse, deconstruirse, reconstruirse. Te vuelvo a repetir como al principio, siento que al revés de aquella época, hoy vivimos en una sociedad más pacata, más conservadora, más heternormada, y creo que realmente hay que pensar un nuevo mundo, unx nuevx ser humanx, que pueda ser en su lugar transformador de la vida cotidiana.

Me gusta

3 respuestas a “Un comandante paracultural del sur, entrevista a Daniel Mora”

  1. Nicolás dice:

    Que linda nota…conozco a Daniel! Un grosso.el sur es como lo cuenta él. Y toukouman es dispersa constituida geográficamente… cañaveral,paraje,cañaveral, pueblitos,entre un lugar y otro,en medio hay cañaverales. Obvio no?

  2. Mario Melnk dice:

    Qué buena nota! Un abrazo para Daniel y Dardo, recordando aquellos incipientes y felices comienzos en las letras bajo la guía de la entrañable Joyita Muza.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Facebook
Facebook
Instagram