Por Gabriel Amos Bellos | La disputa entre Fé y Razón (ratio), que tal vez sea el lugar común más trillado en la descripción de la Modernidad, atraviesa la cultura occidental desde la época premoderna (Siglo XIII) hasta nuestros días. Tiene para mí sólo un aspecto atendible: contra lo que suele enunciarse en colegios y academias, no ha sido dirimida ni es sensato considerarla concluida, y mucho menos concluida en
Gabriel Amos Bellos
Enantiodromia (Parte 2)
Por Gabriel Amos Bellos | El modo logos de producción de saberes habría ido quedando gradualmente sumergido y dejado de lado a medida que –bajo el expansivo y opresivo dominio romano–, languidecían a lo largo de los siguientes cuatro siglos los resabios del imperio alejandrino, repartidos en ciudades relativamente autónomas y distantes geográficamente de la Hélade, pero aún cercanas a ella en cosmovisión: Alejandría, Antioquía, Constantinopla… De acuerdo a mi
Enantiodromia (Parte 1)
Por Gabriel Amos Bellos | Quizá sea un hábito de oficio, esto de buscar en el pasado las condiciones necesarias para explicar una crisis presente; no imagino otra forma, por cierto: lo que sea que llegue circunstancialmente a una situación crítica, no lo hará debido a las condiciones presentes; estas son apenas detonadores que, por así decir, impactan sobre líneas de fractura preexistentes en la estructura, fragilidades resultantes del modo
Elogio de la iconoplastia
Por Gabriel Amos Bellos | Se llamaron a sí mismos iconoclastas (del griego eikôn, imagen, y klastôs, romper o quebrar en partes) quienes fueron, en el octavo siglo de la era cristiana, los activos miembros de una rama herética ocupada en derribar y destruir a mazazos las imágenes religiosas paganas. Por afinidad ideológica o vocacional, el más antiguo iconoclasta del que exista registro escrito pudiera ser Abram, un joven caldeo
¿Qué es real?
Por Gabriel Amos Bellos | Suele oírse hablar de “hechos objetivos” y de “experiencias subjetivas” como si los primeros fuesen reales, sólidos, probados, en tanto la experiencia subjetiva, sujeta a duda cuando no imaginaria o –al menos–, distorsionada. El conocimiento científico tanto como el sentido común presuponen la existencia –concreta, efectiva–, de un conjunto de hechos objetivos (el Cosmos) fuente de la siempre dudosa experiencia subjetiva, cuando puede también (y
Monte
Por Gabriel Amos Bellos | Hace ya once inviernos, a fines de julio del año 2009, participé –“profesional a cargo de la coordinación transdisciplinar”-, de una campaña arqueológica en cercanías de la localidad de El Alto, Catamarca. Se excavaría bajo un alero de un cerrito próximo a un riacho pedregoso cuyas márgenes estaban ocupadas por un tupido monte nativo con marcado predominio de cebil. La prospección preliminar, en la que
Microrrelatos de Gabriel Amos Bellos
Por Gabriel Amos Bellos | Fundamento biológico Los cachorros de humano recién nacidos aferran dedos, mantas, pelos, sonajas, tetas, chupetes; y no sueltan… porque durante millones de años ese acto reflejo nos ha salvado de caer no precisamente en el pecado. Desde antes de nacer ‘agarramos’ –sospecho en ello el germen de todas nuestras demás mezquindades-. Recién a eso de los 6 meses, ya firme y seguro en algún alto
Maneki neko*
Por Gabriel Amos Bellos | Una recorrida en trama y urdimbre por la zona comercial céntrica de San Miguel de Tucumán comprendida, para esta ocasión, entre las calles San Lorenzo, La Rioja-Catamarca, Corrientes, Monteagudo-Entre Ríos, mostrará que (sin distinción de rubros aunque mayoritariamente en tiendas y casas de comida) aproximadamente en siete de cada diez vidrieras o interiores de comercios, puede encontrarse al “gato-que-llama”. Lo considero, por tanto, un objeto
Teatro en streaming: flujo vivo, escenarios diferidos
Por Gabriel Amos Bellos | Una actriz (¿actante? ¿actora?), monta su celular sobre un soporte, configura una emisión en vivo, la inicia; recortada en parte por el campo de la cámara, da unos pasos hasta un lugar ya escogido, rincón de patio ahora obrante como escenografía y escenario; gira y se acuclilla lento, el brazo plegado ocultando un seno desnudo (el ángulo calculado hábilmente nos esconde el otro), una mano


