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“El Diccionario busca poner en jaque la ortodoxia del lenguaje”

Por Pablo Toblli |

Diccionario de palabras y frases de lxs nativxs digitales (Ciudad Gótica, 2023), de Pablo Aranda, es un libro que rastrea los modos de expresión de las generaciones jóvenes que nacieron en pleno auge de la era digital. En este entrevista conversamos con su autor sobre los detalles de la obra.

—Recientemente publicaste un tomo un tanto inusual que es un diccionario de palabras con neologismos y frases que usan los nativos digitales. Para empezar, contanos sobre ese primer germen de inquietud por el universo simbólico de los jóvenes. ¿Qué antecedentes personales de tipo vivencial o cultural te movilizaron a encarar tamaño proyecto?

Sí, claro, hay una búsqueda que viene de esta obsesión de copiar, registrar, anotar, coleccionar y, sobre todo, escuchar, y me remite a mi abuelo materno. Me recuerdo escuchándolo, intuyo que, porque me seducía eso que aparecía en su voz, precisamente las palabras y las frases, en ese orden, y quería preservarlas. Entonces, me dedicaba a copiarlas. Ahora bien, eso podría ser lo que nombrás como “el primer germen”, pero la escritura de este Diccionario, en particular, viene de un trabajo previo. Hace alrededor de doce años vengo realizando una notación de palabras y frases que aparecían en las aulas donde trabajo como docente. En mi experiencia como docente el aula se volvió el territorio de estas expresiones y dónde esto devino, primero, interés personalísimo y, luego, proyecto de escritura. Anteriormente publiqué el Diccionario de palabras y frases de la costa santafesina. Lo que me moviliza en estos proyectos es asumir la derrota de la fugacidad, y por eso mismo trabajar en una escritura que permita la fijación de esa pérdida. En eso aparece lo que llamo el MonstruoEscucha, que se materializa en mi anotación sobre los giros y restos de la oralidad o sobre aquello que existe en las redes con su impronta efímera. Así las cosas, me dispuse a coleccionar, a recoger piezas de lenguaje, fragmentos, con un entusiasmo casi infantil, en el mejor de los sentidos. Repito siempre que el diccionario no se usa, se hace. Y me gusta detenerme en esta última palabra y en el acto de hacer.

—Si bien en el primer apartado del libro, “Abro hilo”, de forma elíptica delimitás una franja etaria sobre el grupo de tu estudio, contanos específicamente quiénes serían los nativos digitales, en qué arco generacional se ubicarían, cuáles son sus cosmovisiones, estructuras de sensibilidad y, sobre todo, cuál es la influencia de dichos medios de la era de internet en el lenguaje de estos jóvenes.

En principio, la denominación la retomo de Prensky. Pero, a decir verdad, no sé si podría contestar en qué arco generacional se ubicarían lxs nativxs digitales que convoca el Diccionario. A sabiendas de que este sujeto social desborda cualquier intento de objetivar. Sí, podría decir que aproximadamente los ubicaría en las últimas décadas, donde yo inscribo mi práctica docente en escuelas medias de la ciudad de Santa Fe. En este mismo sentido, pero corriendo un poco la pregunta, me gusta pensar que el Diccionario como objeto, o las palabras como cosas, son el espacio en donde el lector se ubicaría y en ese movimiento realizaría, cada cual, un reconocimiento en tanto nativx o inmigrante. Creo que eso sucede en la lectura, al menos he recibido esas devoluciones.

En relación con la otra parte de tu pregunta, lo que me llama poderosamente la atención de este trabajo son el grafismo y la brevedad, que son las formas y los usos recurrentes, del lenguaje en las redes sociales. Sí, sociales. Lo repito porque estaba dudando si llamarlas así, pero dado los últimos acontecimientos en nuestra realidad nacional, no me quedan dudas de que las redes son sociales. El diccionario pretende reflejar en parte eso, la dinámica acelerada de los procesos sociales que se manifiestan en lo digital, en donde se destaca la hiper visualización gráfica que nos recuerda los pictogramas y ese interés pre escritural por la comunicabilidad de las primeras comunidades. Quizás se abre así una búsqueda hacia el futuro.

—¿Cuáles fueron los métodos de investigación al momento de realizar los primeros bocetos? Sos Licenciado en Letras y contás con una formación teórica. Comentanos qué teorías de la lingüística o de las humanidades en general abrevaste al momento de pensar un marco teórico.

Bien, vale decir que no hubo un trabajo teórico previo al cual recurrí. En este proyecto en especial, no fui de la teoría a la experiencia, sino que fueron apareciendo las muestras y a partir de ahí fui armando un “dispositivo” que me permitía nombrar, clasificar, pensar, escribir y decir. Una investigación de corte inductiva, podríamos decir. Pienso, sí, en una constelación de autores diversos y dispersos, como, por ejemplo, Pascal Quignard, Jean Luc Nancy, filósofo que me interesó por su concepto de la escucha, o el pedagogo Estanislao Antelo cuando señala que “un educador es, por definición, un metido, un entrometido, un heterometido”. Entonces puedo seguir diciendo que la ajenidad que me producía el uso del lenguaje de mis estudiantes se constituyó en mi primer interés y en mi primera aproximación al problema. Me encontré con la recuperación de mi método, es decir, mi trabajo de anotar, anotar y anotar. Para luego, preguntar y así saldar, o no, posibles usos y significados. En ese sentido, mis estudiantes, mis compañeros, mis compañeras, por un lado, mis sobrinas y mis sobrinos, por otro, han sido de una gran ayuda. Esta lista de palabras y frases, que componen el Diccionario, busca poner en jaque la ortodoxia del lenguaje. Reírse del acartonamiento de algunos usos. Hay en la cocina, y en la lectura, del diccionario mucha, mucha risa. La risa cuestiona y las diferencias se expresan. De esta manera, la escritura se manifiesta, como se me presentó a mí en el inicio del proyecto, disruptiva e irremediablemente inventiva.

Por último, quisiera reponer una idea de Susan Sontag donde expresa que todo coleccionista es potencialmente (si no de hecho) un ladrón. Bueno, yo acepto y reivindico, de hecho y de potencia, ese lugar, porque este diccionario, a diferencia de otros que son el paseo por el pensamiento de un autor en tanto adoración de la mismidad, es un paseo por la escucha y la decisión de anotar qué y cómo se dice, en tanto “yo también soy” como escribió Bajtín. La fuerza en la frase citada está en el adverbio también, donde se corre al yo singular del centro, para focalizar en la vinculación con la otredad y la diferencia, en otras palabras, soy en tanto los otros son.

—Una vez que terminaste el diccionario, ¿cómo fue la aventura de salir a buscar una editorial y proceso de edición? ¿Contabas con apoyo, subsidios o contratos editoriales que te incentivaran o te dieran un criterio editor al momento de concretar la escritura?

Aventura me parece una muy buena palabra. El trabajo ha sido un largo trabajo en soledad, aunque la idea de libro, así como objeto, así como concepto, estuvo siempre presente, desde el momento cero, aún antes de tener el material lingüístico definido. Cuando hablo de trabajo en soledad me refiero en tanto a criterio editor o incentivo, subsidios, apoyo de terceros. Las ilustraciones que hizo Jazmín y que creo que no acompañan, sino que expanden y hacen al libro en su singularidad, revelan, a su vez, mi lugar como inmigrante digital y la necesaria búsqueda de hacer-me lugar. Por ejemplo, la imagen de tapa y de contratapa ubican una posición de escucha, de indagación y de necesaria conexión.

En esta que es su primera edición, el Diccionario cuenta con cuatrocientas palabras y frases, y, ahora mismo, en este momento llevo registrado más de 100 nuevas para una posible reedición y ampliación. Para lo cual el libro ofrece un QR donde se abre la escucha a la intervención lectora. Además, diseñé unas fichas que distribuí entre docentes y en la Sala Mercado Editorial, de la ciudad de Santa Fe, para que los visitantes puedan ojear el libro, escanearlo y agregar, en las fichas, nuevas palabras o definiciones. Así que sí, es un trabajo que se piensa en proceso, en ampliación, en réplica y que pretende amplificar y retroalimentar desde el reconocimiento lector, la escucha. Por esto mismo para su futuro más cercano abro la invitación a editoriales que se sientan interesadas en la propuesta, ya que es imprescindible contar con la colaboración de editores que apuesten a este tipo de producciones.

—¿Cuál es tu ambición con esta obra?

El diccionario es un proyecto abierto y estoy convencido de que un diccionario no se usa, sino que se hace. Esa es la regla que encontré para ubicar este tipo de propuestas. Es una escritura en movimiento que fija y desfija el lenguaje, pero que sobre todo cuestiona. Siempre que pienso en esta pregunta que ahora me hacés, se me cruza aquel postulado bajtiniano que dice: el hablante no es un Adán bíblico que se encuentra con objetos no nombrados y que debe nombrar, sino que todo enunciado siempre contesta a un enunciado anterior. Creo que el Diccionario es una contestación a esa idea tan recurrente e instalada en la institución escuela, me refiero aquella que borra las marcas sociales y culturales de sus estudiantes, ya que este tipo de trabajos pretende correrse de ese borramiento, a la par que asume las marcas y las estudia.

Retomando esto último, se me viene a la mente un amigo, quien muy criteriosamente, me ha dicho que en el Diccionario hay muestras de argentinidad y santafesinidad. Sospecho que en esa envoltura entre lo local y lo global, entre la rapidez y la lentitud, hay un camino para seguir andando, puesto que parte del descubrimiento, de la investigación y de la reconstrucción de una memoria colectiva a través de las palabras y frases que ponen de manifiesto, implícita o explícitamente, una reflexión en torno a la identidad.

—Para cerrar, ¿cuáles son tus tres palabras preferidas del diccionario?

Messirve y sus derivados porque agrega el nombre del astro del futbol mundial y destaca un buen momento o situación favorable, pero, sobre todo, porque ata este tiempo, este momento con una figura que condensa una época.

U.U porque estos símbolos, neologismos, o dibujos que realizan lxs nativxs digitales con las letras, los signos, me parecen el colmo de la expresividad y además el recupero del gesto arcaico antes de la escritura en los primeros dibujos, no sé, esos pictogramas de los que hablé anteriormente.

Literal o Lit porque me recuerda a un grupo de alumnos que hablaban y se respondían sólo usando esa palabra y allí quiero marcar el inicio de esta colección.


Pablo Aranda, Santa Fe de la Vera Cruz, 1986. Profesor y Licenciado en Letras. Publicó los libros Charla de pájaros (1ed. 2015; rev. en las ediciones 2021 y 2022), Diccionario de palabras y frases de la costa santafesina (1ed. 2015; rev. y aum. en las ediciones 2017, 2018, 2020 y 2022), 7 escenas de lectura o cómo bajarme a mitad de página (2023) y Diccionario de palabras y frases de lxs nativxs digitales (2023).

Contacto: pa.aranda0@gmail.com

Una respuesta a ““El Diccionario busca poner en jaque la ortodoxia del lenguaje””

  1. Cristina dice:

    Excelente entrevista para disfrutar de las atrapantes respuestas!!!…

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