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ISSN 2684-0626

 

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Historia del Mayo de las Letras

Por María Blanca Nuri |

 El espíritu de una creación

Recuerdo que fundaste el Mayo de las Letras. Siempre me pregunté cómo imaginaste algo nuevo y lo llevaste a la práctica y con qué estrategia lograste que continuara en el tiempo. Me dijo Pablo Donzelli. Con su interrogación arrojó a mis manos una papa caliente. La respuesta fue inmediata. Este artículo es producto de mirar atrás, recordar y hacer presente muchas emociones que me habitaron en aquellas circunstancias.

No pretende ser una crónica de la creación de ese espacio. Sería imposible por la magnitud que tuvo en los primeros años y por la cantidad de personas, hechos, temas involucrados y las circunstancias en las que acontecieron. Por el contrario, pretendo trasmitir algo de lo que llamaría el espíritu del “Mayo de Las Letras”, el espíritu de ese espacio creado.

Un nombre, nada menos y mucho más

No es poca cosa esto de nombrar. La palabra marca una realidad y esa marca inicial, va creciendo a la vez que mutando a través del tiempo. Acciona como  fuerza que orienta el rumbo. Es meta a la vez que acontecimiento.

En el año 2004, ingresé en la Secretaría de Cultura de la Provincia de Tucumán, después transformada en Ente Cultural. Tuve la oportunidad de elegir un nombre en reemplazo de lo que era departamento de Literatura. Así surgió la Dirección de Letras y Pensamiento Crítico. Para algunos un nombre más, para mí un mundo, un compromiso.

Decir “Letras” implicaba un posicionamiento firme en la literatura, a la vez que  una apertura a un horizonte más amplio hacia otros saberes. Filosofía, psicoanálisis, arquitectura, música, teatro, pintura, por citar algunos, al tiempo que posibilitaba cruces creativos entre ellos. Con un compromiso fundamental: poner en acto el” Juicio crítico”, es decir pensamiento y ética al servicio de la función que debía desempeñar. Trazaba así el destino de una gestión, mi propio destino. Inicio y fin.  

Un deseo motorizaría toda la gestión de allí en más: Cultivar la palabra en toda la amplitud de posibilidades. Propiciar acciones, cruces y encuentros entre los más diversos grupos sociales, con diferencias etarias, de formación, de intereses y diferencias simbólicas, por cierto.

Es necesaria una cultura revuelta, que cambie, que progrese teniendo como meta nuestros mejores ideales. Del mismo modo es necesaria la revuelta subjetiva, del uno en uno que afecte el orden social. Cultivar el pensamiento y la palabra sólo se puede hacer en libertad, pero no entendida ésta como una libertad que está otorgada por un “otro”, sino una libertad ejercida desde la propia subjetividad.

Adhiero a la propuesta de Julia Kristeva que hace en su libro: “Sentido y sin sentido de la revuelta. Literatura y Psicoanálisis.” En ella señala la necesidad de una cultura revuelta, en una sociedad que vive, progresa y no se estanca. Me lleva a pensar la crítica como recurso princeps del pensamiento. Como tal, posibilita distintos posicionamiento y acciones consecuentes en la cultura.  Desde esta concepción la revuelta está en sincronía con la vida.

Años después que dejé la función, el nombre quedó reducido a Dirección de Letras. Desde la misma institución se eliminó el Pensamiento crítico.

Un espacio dentro de otro espacio.

             La transformación de situación en mundo, exige la demarcación

            de los términos que serán de la partida. En términos, implica la

           producción de un espacio y un tiempo en situaciones.

           Así definido, el habitar no consiste en la ocupación de un lugar                 

           en un sistema de lugares… sino en la determinación de ese

           espacio y ese tiempo.

            Habitar un espacio es determinarlo

                                     “Del fragmento a la situación”. Ignacio Lewkovicz

Con esto quiero señalar la importancia de aprehender, subjetivizar, ocupar un espacio y tiempo determinado, crearlo y recrearlo, hacerlo propio. Diseñar un espacio como acto aislado no alcanza. Es necesario sumar energías, de uno más uno, para potenciar la fuerza de lo colectivo. Es indispensable hacer del espacio espacialidad y del tiempo temporalidad. 

Con los antecedentes mencionados y en respuesta a necesidades enraizadas en nuestra realidad socio–cultural, se gestó una idea, se alimentó de conceptos y convicciones, diseñé un proyecto, lo puse en acción. Una práctica de diseño, como otras, que vitalizó la gestión.

Nació Mayo de las Letras.

Mayo es un mes cargado de significaciones en nuestra historia, mes de las ideas que fueron motor de nuestra independencia.  

Sostener este mes como otro más, representativo del movimiento cultural de Tucumán, fue el desafió. Ya había dos antecedentes muy valiosos que hacen a la historia Cultural de la Provincia, con presencia provincial, nacional, e internacional: “Septiembre Musical”, organizado por la Provincia y “Julio Cultural” organizado por la Universidad Nacional de Tucumán. Los tres, equidistantes en el tiempo de fundación y distribuidos en el transcurso de cada año (mayo, julio y septiembre), tríada simbólica, que hace su aporte cultural dinámico en el tiempo, a la construcción de Tucumán como ciudad histórica que no es otra cosa que construcción de identidad.

Hubo quienes confundieron Mayo de Las Letras con Julio Cultural. Un  lapsus  significativo. Al menos yo no podía ignorarlo porque decía que había algo allí que acercaba una actividad recién nacida, a otra que tenía la dignidad de haber hecho historia.

 Una convicción

Cultivar la palabra no es sin consecuencias. Cultivar la palabra es cultivar el pensamiento. Quienes por diversas circunstancias viven encerrados en un estrecho mundo de palabras, tienen recursos limitados para pensar y poco pueden tomar conciencia sobre la propia vida y la realidad social de la que participan. En consecuencia, tienen limitadas posibilidades para ser protagonistas en la transformación de su propia existencia y el orden social. La carencia de palabras es la mayor carencia que se puede sufrir.

Cada aspecto está fuertemente anudado a otro. Así, palabra, pensamiento, toma de conciencia, apropiación de la propia vida, posibilidad de generar cambios en el orden subjetivo o social son estadios estrechamente imbricados unos a otros. Si pensamos en el extremo de la escala, la indigencia simbólica debiera entrar en el campo de análisis, acciones y políticas con igual importancia que la consideración de la indigencia material.

Como decía, este concepto abría un mundo y nos envolvía en un laberinto con infinidad de cruces de caminos por optar.

Convergencia de múltiples deseos.

Si bien pude generar una idea y un proyecto que se alimentaron mutuamnete, de ninguna manera podría haber sido ejecutado por una sola persona. Es poco decir fueron miles los que intervinieron. En primera instancia el secretario de Cultura, en ese entonces el Prof. Mauricio Guzmán, visualizó la posibilidad de ejecutar la propuesta. Este acuerdo implicaba la disponibilidad administrativa indispensable para llevarla a cabo.

Mi primer agradecimiento a Elizabeth Cárdenas, artista incansable que “ponía el cuerpo” y sus conocimientos en la tarea, con tenacidad y convicción. En su nombre mi reconocimiento a las personas que trabajaban en la administración, muchas de las cuales apoyaron con entusiasmo notable el proyecto poniendo energía y esfuerzo para llegar en tiempo y forma a lo planificado. Fue una demostración de confianza y cariño puestos en acto hasta en el simple gesto de mover un expediente. 

El gran Rubén Vela nos regaló un poema que dice de sus avatares al crear. Me remite a nuestros esfuerzos al poner a andar el espacio del Mayo de las letras y habitarlo.

“Maneras de luchar”

Que no me digan
que escriben simplemente,
que dicen el poema
sin pensarlo siquiera.
Que él nace porque sí.

Es un arduo trabajo,
un oficio de herreros,
un hacer proletario.
Un cansancio que continuará mañana.

Que no me digan
que se hacen poemas sin sudores,
sin una larga y violenta jornada de trabajo.
Tengo las manos como las de un labriego,
duras, gastadas, llenas de poemas.

Así sentimos el esfuerzo de determinar el Mayo de las Letras en el espacio y en el tiempo.

La secuencia de actividades cerraba su ciclo cuando llegaba al público, destinatario de toda la tarea. Si así no acontecía, el esfuerzo era vano. En algunas situaciones la asistencia estaba garantizada, porque las actividades habían sido programadas con grupos específicos (jóvenes que trabajaban en los semáforos, niños de escuelas, adolescentes con problemas con la ley, alojados en el Instituto Roca) otras estaban dirigidas a público en general. Actividades en espacios verdes, teatros, etc. La incertidumbre previa era tan intensa como la emoción cuando la respuesta era exitosa. Todo el esfuerzo quedaba justificado cuando el encuentro entre participantes de uno y otro lado de la escena, por fin acontecía. 

Fueron surgiendo poemas, narraciones, espectáculos, mesas paneles, talleres, cruces creativos de disciplinas, exposiciones plásticas, obras de teatro. Celebración de la obra de escritores de lengua española. Fueron convocados poetas y pensadores de la provincia, el país y visitantes del exterior.  

Cito un ejemplo: Reconocíamos la necesidad de elaborar, tomar conciencia sobre el agua como recurso vital y pensar acciones posibles de prevención y cuidado.  Con esa temática como cuestión central programamos las actividades.

Se dictaron talleres de reflexión y escritura de canciones tomando como eje el tema mencionado. Alumnos de la Escuela técnica de Tafí del Valle escribieron coplas, una forma de canción que se trasmite a través de generaciones en los pueblos originarios. Iniciaron la tarea con fuerte resistencia. Asociaban la copla a la historia pasada y no al presente. Invitamos a cantar coplas a una coplera joven de Amaicha del Valle. Quedaron seducidos por su voz y la emoción que trasmitía, más aún cuando cantó las coplas creadas en el grupo. Logramos así reflexionar sobre el valor del agua, vencer el prejuicio de pensar las coplas como un producto fuera de época, ajenos a su generación y dejar una impronta contemporánea.

Si la juventud recupera con nuevas perspectivas un bien cultural, la historia y cultura de nuestros pueblos se revitaliza.

Mientras tanto, en la ciudad se trabajó con la misma temática. Jóvenes en los semáforos realizaron narraciones.  Cruzaron sus producciones con pinturas de artistas con trayectoria destacada en el medio, de lo cual resultó una exposición con poemas ilustrados. Ambos grupos se nutrían mutuamente y se estimulaban unos a otros en la reflexión y en la creación.

Fueron muchas las experiencias que tuvieron intensidad emocional. Generaron interrogantes sobre lo que se hace y lo tanto que se deja de hacer para lograr un profundo cambio cultural. La dura realidad social de Tucumán duele. Dentro de un clima de privaciones hubo hallazgos o momentos luminosos, como la creación de canciones con jóvenes privados de su libertad alojados en el Instituto Roca. O una obra de teatro escrita por los mismos jóvenes y tanto más.

Reconocer, valorar, hacer propio un lugar, crear una narración oral, adquirir un oficio.

Una experiencia nos conmovió como otras. Un taller dictado por una arquitecta a jóvenes de barrios carenciados tenía como objetivo pensar el patrimonio e incentivar su conocimiento, hacer una lectura de un sitio, como se lee un libro. En este caso la Plaza independencia y alrededores. El taller finalizaba con una visita guiada dirigida a quienes estuvieran interesados en seguir “la lectura visual” y “la narración oral” del joven.

Los espacios públicos, aunque vivenciados, no son necesariamente conocidos, menos aún valorizados. Son vividos como ajenos. La destrucción que se hace de ellos es una muestra que da sustento tal afirmación.

Estamos seguros que quien realizó la experiencia de hacer de guía, accedió al conocimiento del lugar: Plaza Independencia con su estructura, tipo de árboles, equipamiento y exteriores e interiores de edificios como Casa de Gobierno, Iglesia Catedral, San Francisco y tanto más. Durante la experiencia piloto, nosotros fuimos guiados por el joven aprendiz. En más de una oportunidad nos sorprendimos mirando hacia las alturas para descubrir más allá de la mirada habitual.

Quedó una idea flotando. Trabajar con jóvenes que pudieran hacer visitas guiadas en sitios y edificios de valor histórico, como una forma de aprehender la ciudad y al apropiarse, quererla y cuidarla en lógica consecuencia; generar en muchos la valoración histórica de Tucumán (esta idea es pariente cercana de Tucumán Ciudad Jardín), aplicando los mismos criterios respecto a espacios verdes, como acción inicial.

Otros cruces

Literatura, teatro, música en el espectáculo creado por Marta Gómez, Franco Pina, Julio Santillán y actuación de Nicolás Aráoz, todos destacados músicos-artistas, en el homenaje a Jorge Luis Borges y García Lorca. Propuse la idea, ellos aceptaron el desafío. Presentaron su espectáculo en Tucumán. Como otros, dio frutos inesperados. Marta Gómez grabó un disco con sus creaciones lorqueanas y visitó universidades latinoamericanas y de Estados unidos, llevando a la versión recreada de Lorca y Borges, nacida  en Tucumán.

Hubo concurso de poesía, Feria del Libros, presentación de libros, presentación de ensayos literarios. Se compiló un libro de ensayos que presentaron en el Primer, Segundo, Tercer Mayo de las Letras. Es valioso por su contenido y como testimonio. Hicimos la compilación de trabajos y diseño. Quedó a ser publicado, tarea que nunca se realizó (Sería deseable que se edite dado que ya es testimonio histórico y mucho más).

¿Estrategias para que Mayo de las Letras perdure en el tiempo?

En el año 2006 escribí:

Estamos convencidos que este proyecto dejará huella en la gestión cultural, así como los otros que vienen haciendo historia en la Provincia.

Estas iniciativas pueden parecer incipientes, pero están sentando fuertes bases para que continúen a través del tiempo.

Hoy, año 2021 puedo decir:

No hubo estrategia para perdurar. No.

Mi hipótesis: la idea inicial fue vitalmente convocante. La puesta en acto del Mayo de Las Letras se alimentó con el deseo de muchos de aportar y participar generosamente. Faltan palabras para reconocer la grandeza de los Grandes Maestros que ya no están entre nosotros, dejaron su obra en nuestra cultura y participaron, con humildad y  grandeza de miras, en los primeros años de Mayo de las Letras: Roberto Rojo (filósofo), David Lagmanovich (escritor y docente), Manuel Serrano Pérez (escritor y docente),  Lucía Piossek (filósofa y escritora), Samuel Schkolnik (filósofo y escritor), Rubén Vela (escritor), Horacio Ferrer (creador de letras de canciones), Francisco Juliá (escritor), Jorge Estrella (filósofo y escritor), Osvaldo Aiziczon (psicoanalista), Octavio Cejas (escritor), José Azar (psicoanalista), Manuel Andujar (psicoanalista).

Muchísimos escritores, pensadores, artistas tucumanos y de otras provincias, del resto del país, imposible de mencionar en su totalidad, participaron generosamente, brindando su saber, su tiempo y su entusiasmo, sostuvieron un diálogo fecundo en los distintos espacios que se fueron generando. Dieron muestras de su protagonismo en nuestra cultura y de su transformación con la participación de todos los actores.

Hoy puedo decir con profunda alegría: desde el inicio Mayo de las Letras la realidad superó el proyecto imaginado en el origen. El mejor de los logros es que Mayo de las Letras se tramita más allá de quienes lo creamos y de quienes pusieron sus conocimientos al servicio de este espacio.

Los nombres, no todos.

Escritores, pensadores, músicos y artistas que participaron en los tres Mayos de las Letras.

Pablo Inberg, Tununa Mercado, Ana María Shua, Claudia Piñeiro, Federico Jeanmarie, Santiago Kovadloff, Martín Kohan, María Esther Vázquez, Leopoldo Brizuela, Carlos Bruck, Rafael Oteriño; José López Rueda (España), Leda María García Pérez (Costa Rica), Antonio Esteves (Brasil),  Roberto Echavarren  (Uruguay) y Joy Harjo (EE. UU.), Guillermo Martinez, Cristina Piña, Cristina Bulacio, Eugenia Flores de Molinillo, Fabián Iriarte, María Eugenia Bestani, Ricardo Kaliman, Indiana Jorrat, Victoria Cohen Imach, Pablo Anadón, Alejandro Bekjes, Pablo Ingberg, Diana Bellesi, Susana Cabuchi, María Laura de Arriba, Tamara Kamenszain, Enrique Foffani, Arturo Álvarez Sosa, Inés Áraoz, Tamara Kamenszain, Anahí Mallol, Omar Chauvié, Elena Bossi, Guillermo Siles, Ricardo Herrera, Pablo Anadón, Enrique Foffani, Jorge Monteleone, Omar Chauvié, Javier Foguet, Ana María Mopty, Francisco Juliá, Carmen Perilli, Ana María Cossio, Maisi Colombo, Rogelio Ramos Signes, María Esther de Ciwiner, Soledad Pereyra, Alejandra Jiménez, Daniela Villalba, Patricia García, Ana María Shua, Liliana Massara, Déborah Perchal, Alba Omil, David Slodky, Tulio Santiago Otonello, Rossana Nofal, Osvaldo Ballina, Silvia Weiz Cuellar, Clara Murga, Georgina Parpagnolli, Rafael Oteriño, José Luís Ambroggio, Adriana Corda, Elena Pedicone de Parellada, Pilar de Aráoz, Gladys Maldonado, Eduardo Gerez, Paola Mansilla, Graciela Castro D’Olivera, Martín Giner, Olga Vides Almonacid, Nilda Flawiá de Fernández, Graciela Castro D’ Oliver, Andrés Di Lullo, María Rosa Cozzani de Palmada, Leonardo Goloboff, Guillermo Montilla Santillán, Nelly Druck, Norah Scarpa, Alfredo Fénik, Martín Giner, Federico Jeanmarie.  Joy Harjo, Isabel Requejo, Betina Garrido, Cristina Bosso, Gaspar Risco Fernández, Roque Gómez, Griselda Barale, Laura Panizo, Mónica Rufino, Susana Montaldo, Rodolfo Legname, Andrea Vilardebó, Jorgelina García Azcárate, Noemí López, Beatriz Fontau, Silvio Maresca, Silvia Fajre, Lucía Venecia, Nelly Elías de Benavente, Ricardo Rodríguez Vicent, Ernesto Klass, Teresa del Valle Drube, Lorenzo Verdasco, Eugenia Enrico, Noemí López, Rafael Vázquez , Susana Robles, Vera del Barco, Mauricio Tossi, Máximo Gómez, Judith Casalis de Babot , Susana Maidana, Dolores Marcos, Carlos Bruck, Mempo Giardinelli, José María Paolantonio, Joy Harjo, Alexandra Newton Ríos, Luisa Damm de Mazzamuto, Alfredo Igel, José López Rueda, Valeria Mozzoni, Graciela Castro,  Pilar Aráoz,  María Esther de Cywinner, María Laura Toledo, María Laura Nuñez,  Silvia Weisz Cuellar, Estela Nanni de Smania, Olga Bressano de Alonso, Cecilia Propatato, Maximiliano Cárdenas, Mónica Mera, Estela Nanni de Smania, Leda María García Pérez, Julio Caravelli, Norma Aparicio, Susana Cabuchi, Teresa Piossek Prebich, Judith Casali de Babot, Eugenia Flores, Constanza Padilla, Dardo Nofal, Eduardo Gerez, Claudio Ledesma, Graciela Nieto, Mabel Munist, Néstor Juarez Ojeda, Leopoldo Brizuela, Marta V. de Rodriguez Rey, Claudio Ledesma, Lucía Mercado, Susana Correa, Julia de Nicolini, Oscar Barney Finn, María Esther Vásquez, Marta Gómez, Julio Santillán, Franco Pina, Juan Pablo Lichtmajer, Diego Cheín, Miguel Adler, Lucía Venecia, Gabriela Cruz, Rossini, Hounsell Almeida, Jorge Augusto de Medeiros Pinheiros, Lorena Cabrera, Fulvio Rivero Sierra, Nora Dumeynie, Patricia Sabbag, Bettina Garrido, Adriana Olivera, Pablo Plaza, José Guzzi, Ricardo Steinslegger, Natalia Carignano, Denise Oliszewsky, Paola Campisi, Ingrid Placeareano, Rafael Krasnogor, Mariel Chavane, Marcela Santillán, Eugenia Fagalde, Emilse Grignola, María Josefina Santillán, Julieta Teitelbaum, Andrea Bilardebo, Gastón Bruzzone, Manuel Levadni, Marta Bianchi, Silvia Kalfaian, Miguel Rauch, Juan Bernabé, Patricio Barbaresi, Mariano Fabricante, Francisco Jaime, Eli Cárdenas, Clara Barros, Enzo Lampasona, Darío Pireda, Marisa Rossini, Eduardo Joaquín, Mané Guanatay, Gerardo Lazarte, Rolando Medina González, Luciana Guiot, Daniel Duchen, Roberto Alonso, Mimicha Villagra, Rodolfo Abella, Aníbal Fernández, Martín Guiot, Florencia Ortiz Mayor, Carlos Calvo, Graciela Ovejero, Daniel Hynes, Beatriz Orellana, Hugo Fernández, Myriam Genisans, Magui Postigo, Vanesa carabajal, Kely Romero,Victor Quiroga, Alfredo Guerineau Pecastein, Guillermo Rodriguez, Clodomiro Lazarte, Mónica Herrero, Pablo Parolo, Josefina García Ascárate, Carlos Alvarado Larrocau y más, entre artistas de otras disciplinas y presentaciones que pueden no estar registradas, así como los actores y actrices que presentaron obras y no están  sus nombres.

Dado que la presente no es el listado completo, hay actores, actrices, artistas plásticos, que no están aquí registrados, por falta de documentación (mis disculpas por ello). Que sea este una invitación para hacerlo, a modo de alimentar con la memoria colectiva, lo que desde su origen tuvo este carácter.

Gracias a todos a los que hicieron, siguen haciendo que el Mayo de las Letras acontezca, sentando bases sólidas para su continuidad en el tiempo por venir.


Nota: Surgieron múltiples derivaciones de este espacio. Una que merece un capítulo aparte es Celebración de Vida y Muerte en Tafí del Valle. Encuentros de las letras y el pensamiento que se realizó por dos años consecutivos los días 1, 2 y 3 de noviembre.

Una respuesta a “Historia del Mayo de las Letras”

  1. Susana Duarte dice:

    HERMOSO!FELICITACIONES!Blanca con tu historia edificas un pensamiento que da lugar a esto que llamas la necesidad de una cultura revuelta …una revuelta subjetiva .Cómo se puede construir desde lo colectivo.»Conociendo la estación conocés el pueblo».Como tu historia amplifica canales de otros da lugar a la grandeza de quienes sin voz están representados en este universo.Activando el misterio humano haciendo potente su existencia.

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