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ISSN 2684-0626

 

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¡Salta la literatura federal argentina!

Por Diego Puig |

Ese centralismo literario mezquino del que todos adolecemos y que se llama egocentrismo, no me había permitido —me sentí muy ignorante— darme cuenta de que los dos superlativos escritores que abren nuestra sección este año nacieron en Salta. Cierta tendencia a la vagancia me hacía mezclar Salta y Jujuy como su lugar de origen, igual que el ignorante que confunde La Rioja con Catamarca, o Chubut con Río Negro. Y eso que soy tucumano y medio santiagueño. Admito esta falta solo porque la alegría (por lo acertado) de juntar aquí a Fabio Martínez (Campamento Vespucio, Salta, 1981) y a Grimanesa Lazaro (Tartagal, Salta, 1991) es mucho, mucho mayor que mi vergüenza.

Los dos escritores se llevan diez años y tienen rutas de vidas muy distintas. Hasta donde tengo entendido, no se conocían. Fabio vive ahora en Córdoba y dirige su propia editorial Anti Pop. Desde su exitosísima y celebrada novela Los pibes suicidas hasta su hermoso último libro La guardia de la noche, la obra de Fabio lo ubica como uno de los referentes indiscutidos de la literatura federal argentina. Con Gimanesa Lazaro fuimos compañeros de taller en Tucumán donde ella también estudió medicina. Ahora trabaja como neuróloga en Buenos Aires y desde allí, con la prestigiosa Blatt&Rios publicó su primer libro Niña y Basurero (dos nouvelles). Dueña de una ingenuidad pícara y picante, la prosa y el universo de Grimanesa son frescos y actuales, igual que la literatura de Fabio con sus ribetes pop decantados por una masculinidad más madura. El texto que nos ofrece Fabio tiene como protagonista a la Tartagal natal de Grimanesa y de sus infancias y adolescencias. Si lo hubiera planeado, no me habría salido tan bien emparejar a estos dos salteños, desplazados, federales, importantes, vitales: al Fabio que conozco y quiero de la ruta de los festivales y a la Grimanesa que admiro desde que crecimos juntos en un ámbito tucumano de escritura. Este intercambio de ellos que ustedes están a punto de leer es la promesa de lo que ya está aconteciendo en la literatura federal argentina y también de lo que va a suceder en esta sección a lo largo del año. ¡Bienvenidos y a resistir!  

Texto de Grimanesa Lazaro comentado por Fabio Martínez


 

Estimada Grimanesa, fue un gusto leerte. Es un cuento breve y potente y también bello. Lo de la madre y lo de la mariposa me parecen los dos elementos más fuertes, que mejor funcionan, porque a su manera son contradictorios, y yo creo que la literatura se construye de contradicciones, de cruces. Hay un personaje que aparece al inicio del cuento “Trini” y luego se la nombra de nuevo, pero al final no tiene mayor incidencia en el cuento, capaz se podría rever su funcionalidad, porque parece ser un personaje importante para la narradora porque dice que no quiere olvidarse de ella, y uno como lector, quiere saber eso. Por otra parte, no entendí muy bien la escena de la mariposa cuando la aplasta con el libro. Se podría revisar. El resto son detalles. Espero que sumen estos comentarios. Como decía el gran Vicente Luy “Si me equivoco contradígame con amor, porque con amor digo”. Repito, fue un gusto leerte y ser parte de este cruce.

Respuesta de Grimanesa a la lectura de Fabio

Muchas gracias Fabio por tu devolución. Me parece demasiado generosa tu  apreciación de que este texto es un cuento. No creo que cumpla con todas las exigencias de uno y hace años que dejé de escribirlos. Por este motivo, quizás, no desarrollé el personaje de Trini. El amor entre los dos personajes podría haber sido una línea de desarrollo interesante, pero intenté centrarme en una mente despótica que puede matar algo bello como una mariposa. Algo bello que, a su vez y como todo en mi literatura, también es monstruoso. ¿Alguien ha visto una mariposa con una lupa?

Con respecto a la técnica narrativa, me parece cómico que los dos opinemos que las oraciones deben ser cortas y que hayamos escrito oraciones largas. Me gustó lo de los verbos ver y mirar, muchas gracias por compartir esta información. Lo de suprimir los adverbios terminados en mente debo haber escuchado este consejo mil veces y, aún así, escribí uno. Siempre hay que volver a repasar los preceptos básicos de escritura y leer en voz alta.

Creo que esta sección de la revista demuestra que la corrección de los textos es valioso para los escritores y debemos hacerlo desde el principio. Es importante compartir y escuchar la opinión de otros. Nuestras observaciones son aprendizaje de taller literario (me atrevo a decirlo sin conocer este dato de tu biografía). Volver una buena idea en algo legible que pueda crear un significado para otra persona es un oficio.

Queridos lectores, no dudo que con Fabio ambos tenemos talento, sin embargo los cuentos, novelas o híbridos siempre podrán ser mejores sin tener que anularse por crítica no constructiva. Por otro lado, les recomiendo que lean a estos dos autores salteños, Fabio Martínez y Grimanesa Lazaro.

Texto de Fabio Martínez comentado por Grimanesa Lazaro

Querido Fabio, este inicio de novela tiene un contraste muy interesante. Por un lado tenemos al personaje principal viviendo en el presente. Lleva la vida aburrida de un trabajador solitario en una ciudad. Es más, lo imagino trabajando varias horas en excel. Por otro lado, este mismo personaje promete contarnos su oscuro pasado cuando era adolescente. Se trata de un segundo plano narrativo mucho más interesante porque ocurrieron una o varias tragedias.

A su vez esta historia se complejiza aún más porque se desarrolla cerca de la frontera Argentina-Boliviana. Es acá que aparecen promesas literarias. Un amigo drogadicto llamado Doug (gran nombre). Una relación apasionada con la hermana de un amigo. Nada menos que el amor a los catorce años relacionado con el estrés post traumático de la muerte. Es decir que vamos a leer sobre el salvajismo del paisaje y también el de la juventud.

Nací en Tartagal en 1991. Quizás por eso el texto me llama tanto la atención. Desde el lenguaje hay mucho para explotar. Puede ser que me cuesta imaginarme a un salteño de cuarenta años diciendo “man”. También será interesante leer sobre la organización de la ciudad. Se trata de una urbe al lado de un río que se desborda y se lleva las casas. Con el único cine en cientos de kilómetros. Con una sociedad de muchísimo dinero que contrasta con las poblaciones indígenas que la colindan en las reservas. Los pueblos vecinos como Mosconi, Orán y Pichanal, las decenas de bailantas, los paseos a los mercados de Bolivia, el contrabando, la gendarmería, los micros que la conectan con el resto de Argentina. Todo eso compone su paisaje y sería hermoso de leer en una novela.

Pienso que en algunos párrafos hay acciones que están muy desarrolladas y no aportan. Esto es muy personal. Las oraciones cortas con acciones concretas me parecen más interesantes, incluso, que la misma psiquis. Doy un ejemplo para explicarlo mejor:

“Desperté. Giré varias veces en la cama. Antes de ponerme de pie me senté para no marearme. El piso estaba frío. Me puse las ojotas. Me quedé sentado un rato más. Busqué mi celular y me di cuenta que a la noche me llegó un mensaje inesperado que me descolocó a tal punto de creer que enloquecería de la angustia”.

Lo que a mí me parece que podría destacarse es que se despertó por el ruido de un WhatsApp. Eran las cinco am. Se estremeció tanto con lo que leyó que, a pesar de los mareos, lo puso de pie de un salto. No duró un minuto hasta que se le nubló la vista y, totalmente ciego, cayó rendido sobre el colchón.

De más está decir que me quedo intrigada por el desarrollo de esta novela. Festejo la existencia de este texto y deseo que continúe esta historia hasta su publicación.

Respuesta de Fabio a la lectura de Luciana

Estimada Luciana, cuando le pedí a Diego que me contara un poco de vos, me dijo muchas cosas interesantes, pero ocultó capaz lo más importante, que sos del mismo lugar donde nací y crecí, del lugar del cual escribo. Apenas me enteré de esto me puse muy contento. Hace mucho, apenas publiqué Los pibes suicidas fui a Tartagal con la idea de buscar y encontrarme con escritores de mi generación o más jóvenes, y fue así que en un bar que de día era cancha de pádel y de noche pub que conocí a fabuloso Mario Flores, también diez años menor que yo, también, como vos, un grandísimo escritor.

Me pone feliz el encuentro, conocerte de la mejor manera que uno puede conocer a un escritor, a través de su literatura. Todo eso me pone contento como tu lectura sobre lo que compartí. Cada comentario me parece atinado y preciso y lleno de afecto. Yo tengo la firme convicción que nadie puede escribir solo, lo hacemos siempre de esta manera, con otros, con otras, con otres que nos dan una mano, que nos acompañan, que nos guían.

Te cuento, este inicio es parte de una novela que escribí hace mucho tiempo y está guardada en un cajón. En un momento, pensé que podría funcionar y la mandé a varias editoriales y a un montón de concursos. Los editores me cortaron el rostro, a los concursos, los perdí a todos. Así que la tengo guardada en un archivo, casi olvidada. No tiene la potencia de Los pibes suicidas, pero es más honesta con la adolescencia que viví. Le hice muchos cambios y ahí sigue.

Por último, me gustó mucho que mencionaras a las comunidades aborígenes de Tartagal, es sobre lo que estoy escribiendo en estos momentos.

Ojalá estos cruces sigan. Ojalá mi lectura te sume. Te dejo un fuerte abrazo.

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