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ISSN 2684-0626

 

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360°: «performance» de la crisis

Por Cecilia Vega |

Ph: Javier Soria Vázquez

Este año, en ocasión del 210° aniversario de nuestra independencia, un grupo de artistas tucumanxs se reunió en un taller ubicado en la zona comercial de San Miguel de Tucumán conocida como El Bajo. El motivo de esta reunión fue realizar una fotoperformance, más concretamente retomar una fotoperformance llamada 09/07/02 realizada por primera vez el 9 de julio del 2002, 24 años atrás; los artistas fueron los integrantes de La Baulera y Viva Laura Pérez, dos importantes colectivos artísticos vinculados a la performance, activos desde los 90 hasta la primera década de los 2000.

Antes de profundizar en la fotoperformance propiamente dicha, me parece importante mencionar brevemente la trayectoria de estos grupos: La Baulera fue un grupo de producción e investigación artística dirigido por Jorge Gutiérrez que surgió en 1993, inicialmente ligado al teatro pero después de la experiencia TRAMA en nuestra provincia durante el año 2001 se volcaron de lleno a las artes visuales. Viva Laura Pérez fue un colectivo de artistas conformado en 2002, en plena crisis económica, con el fin de realizar protestas periódicas exentas de violencia. Los dos colectivos enfrentaron la crisis de esos años buscando otros modelos de producción y otras maneras de abordar lo político en el arte por fuera de las existentes hasta el momento.

09/07/02 no fue la primera colaboración entre La Baulera y Viva Laura Pérez, ya habían trabajado juntos ese mismo año en Sobrevidentes, una acción de Viva Laura Pérez que fue una convocatoria pública y abierta para marchar con los ojos vendados por las calles céntricas de la ciudad de Tucumán. Fue su primer trabajo y buscaban encarnar un sentimiento general de la época con respecto a la falta de rumbos; Sobrevidentes también fue reactivada el año pasado.

09/07/02 sucedió unos meses después del estallido de diciembre del 2001, cuando la Argentina se hallaba sumida en una crisis económica, social e institucional. La fotoperformance consistió en proyecciones de una fotografía de la fachada de la casa histórica sobre el pecho y la boca de los artistas, la obra resultante constó de dieciséis fotografías que fueron exhibidas en diferentes espacios. Este año, 24 años después, para la segunda versión de la fotoperformance titulada 360°, los performers fueron Nando Migueles, Constanza González, Jorge Gutiérrez, Carlota Beltrame, Luciana Martínez, Martín Zevi, Esteban Zelarayán, María Albarracín Cussigh, Tuly López, María Bobillo, Cecilia Casanova, Javier Soria Vázquez y Fabiola Vilte.

Pude presenciar la jornada de realización de esta obra y conversar con los artistas que discutían no solamente sobre una fotoperformance, sino también a sobre una época y sobre la trayectoria de los colectivos. Al final del día las preguntas más centrales fueron ¿Por qué volver a esa acción? ¿Qué puentes se buscan trazar entre el pasado y el presente?

Este gesto de traer al presente obras pasadas busca, mínimamente, poner en tensión dos momentos históricos específicos: la crisis post 2001 con el momento que nos toca vivir actualmente. Lxs artistas nos invitan a preguntarnos por las analogías tanto a nivel nacional como local entre esos dos momentos; y también a pensar qué lugares puede ocupar el arte durante las crisis, en sus palabras la nueva serie de fotografías evoca el pasado señalando ese persistente sentido de la catástrofe que tiene nuestra historia, empeñada en acumular ruina sobre ruina. En este sentido, es imposible no mencionar que el actual gobierno inauguró un busto de Carlos Menem en la Casa Rosada, presidente de nuestro país entre 1989 y 1999 y cuyo gobierno sentó las bases estructurales para la crisis que estalló en diciembre del 2001. En estos paralelismos políticos, sociales y económicos es donde los artistas sitúan preguntas sobre nuestra independencia, la memoria colectiva y los símbolos, tomando como vehículos sus propios cuerpos y la emblemática Casa Histórica de Tucumán, lugar donde se declaró la independencia política del país y también la independencia económica en 1947.

Además de un pasado que parece retornar o una Argentina en constante loop, me pareció una buena oportunidad tomar esta fotoperformance para preguntarme sobre cómo los artistas enfrentaban las crisis en ese momento, como primera respuesta aparece la relevancia que comienzan a tener los espacios independientes y los colectivos artísticos no solamente en Tucumán sino también en todo el país —ejemplo de esto son Belleza y Felicidad en Buenos Aires y Casa 13 en Córdoba— otro tema importante es la utilización del espacio público y  la construcción de vínculos con comunidades por fuera de la artística; por ejemplo La Baulera funcionó en una casa ubicada en una zona que padecía un vaciamiento urbano por el traslado del Mercado del Abasto  y desde ahí buscaron vincularse con el barrio y los vecinos.

La Baulera fue un colectivo de artistas que llevó a cabo otra manera de producción que representó una resistencia al modelo productivo vigente, en palabras de Aldo Ternavasio: “El trabajo del grupo ha estado orientado por dos grandes preocupaciones. La búsqueda de alternativas a las prácticas artísticas dominantes y la necesidad de generar nuevas maneras de crear lazos entre el arte, los artistas y algunos entornos sociales liminares (…) No se trata tanto de enfrentar los espacios de legitimación sino de atravesarlos”.

Postulo que, además de las posibles similitudes entre los contextos políticos y económicos, lo que incentivó a lxs artistas a reunirse y retomar una obra de arte realizada 24 años atrás fue la pregunta sobre cómo está reaccionando la escena del arte actual a la crisis que atraviesa el país. La obra funciona como un señalamiento o una posible guía recordándonos la potencia del trabajo colectivo y autogestionado y el espacio público.

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