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Sergio Lizárraga: “Escribir poesía es una experiencia espiritual”

Por Felipe Quiroga |

En la búsqueda de transmitir una experiencia de orfandad, el poeta Sergio Lizárraga trabaja una escritura despojada en su nuevo libro, Todavía hijo (Puerta Roja Ediciones, 2025). En esta entrevista, el autor taficeño habla de las formas de llamar al silencio para escribir, del poder sanador de la poesía y del duelo como fuente de inspiración.

¿Cuáles fueron las primeras palabras, imágenes o vivencias que pusieron en marcha los poemas de Todavía hijo?

En una entrevista, Hugo Mujica sostiene que establece una relación más profunda no con la palabra sino con la escucha. La palabra entonces, es la que responde. Todavía hijo es la respuesta a una experiencia personal de escucha. El libro es esa palabra que intenta responder a las preguntas de la orfandad. Sin importar la edad, la partida de los padres implica habitar un silencio nuevo, poblado por una nueva voz, que se suma a las otras que ya no dicen tu nombre. En sus últimos días mi padre ya no decía palabras, la falta de oxígeno no le daba tregua: o hablaba o respiraba. Una imagen muy presente es esa, él dependiendo de una máquina que lo aspiraba.

¿El tema de un libro es buscado o aparece solo? ¿Dirías que te mueve la necesidad de decir algo sobre ese tema o es más bien una cuestión de tratar de entender algo? En otras palabras: ¿tus poemas nacen de una certeza o desde una búsqueda?

Sin lugar a dudas mis poemas nacen de una búsqueda. Para los místicos la búsqueda representaba pedir ayuda, dejar de lado lo material, lo terrenal, para salir al camino. Buscar es un acto de esperanza. No debería esperar mis desiertos para ello, pero es cuando todo sabe a arena cuando la palabra viene, como viene también lo divino. Este libro es muy especial, porque representa un trayecto personal marcado por la necesidad de ser encontrado. Para mí, escribir poesía es una experiencia espiritual, me permite experimentar la dicha, y con Todavía hijo me sentí no solo un buscador sino también un perseguido por la palabra.

¿Cómo definirías tu vínculo con el lenguaje en el momento de escribir? ¿Cómo convivís con lo que no logra decirse, con los silencios en los poemas de este libro?

Mi poesía contiene silencio e intimidad, y en ella intento superar la limitación del lenguaje para, también en esta oportunidad, salir y encontrar. El lenguaje humano está repleto de límites, tal vez por eso recurro a una poesía con “desnudez”. Los vacíos son el despojo de lo que necesito que no esté para que el lector pueda escucharme. Lo simple es una de las estrategias para convivir con lo que no logra decirse. Me gusta la idea de rumiar las palabras, que pasen de un estómago al otro, me ayuda a descubrir cuánto pueden decir. Quizás por eso mi lenguaje poético es tan despojado en este poemario, porque no sentí miedo alguno ante el silencio, por eso le di lugar en mis versos. Escribí desde el caos del duelo, que se parece a veces al caos mismo del mundo. ¿Qué mejor que dejar menos para que el silencio sea una puerta de conexión?

¿Hubo libros, autores o lecturas que acompañaron la escritura de Todavía hijo? ¿Cuáles fueron y de qué manera influyeron o resonaron a lo largo del proceso?

Me alimento de muchos poetas, leo poesía todo lo que puedo. Me “visitan” Mujica, Abad, Viel, Fijman… Hace poco descubrí a Zulma Zubillaga que con Res extensa ofrece una poesía muy distinta, que se enfrenta a la lógica de la sintaxis. En este último tiempo he disfrutado leer a Curiá, Guerrieri, etc. De Tucumán, aunque adoptado por nuestra tierra, me interesa la lírica de Ramos Signes. Hotel Carballido es un libro que experimenta con un concepto nuevo sin descuidar la belleza ni los sentidos. En nuestra provincia tenemos realmente muy buenos poetas, pero dar nombre implica, inevitablemente, olvidos, así que prefiero no seguir con la lista.

¿Qué desafíos o posibilidades ves para la poesía que se escribe hoy en Tucumán y el NOA? ¿Cómo se relaciona tu poesía con la de otros y otras poetas de la provincia y de la región?

En Tucumán se escribe y se publica poesía, afortunadamente, pero aún sigue siendo muy difícil encontrar espacios de difusión, un mercado, una circulación. Es muy importante la labor que hacen las distintas editoriales independientes en nuestra provincia, y es altamente valioso y necesario el Fondo Editorial Aconquija, pero los esfuerzos siguen siendo atomizados, algo que también puede observarse en las agrupaciones. Muchas de las actividades literarias son autogestionadas, a veces no cuentan con el apoyo de los medios. Tal vez por eso, en muchos de estos eventos, nos encontramos una y otra vez los mismos de siempre.

Hace unos días participé en un meet con otros poetas del país y el exterior, cuando tomé la palabra aclaré que no soy un poeta del interior, porque el interior que se hace presente en mis versos es el mío. Me pregunté una vez si una literatura referida a un país o a una región puede definirse a partir de ciertos criterios y requiere una postulación de su existencia desde la crítica. ¿Cuáles serían esos criterios? ¿El lugar de nacimiento de los autores, sus temas, el uso del lenguaje, su estilo, los escenarios de los textos, una conjunción de algunos de estos elementos a través del tiempo y de un grupo de obras? ¿Qué ocurre en el caso tucumano? ¿Hay una variante tucumana de la literatura argentina?

En un artículo publicado en este mismo medio, Gabriel Gómez Saavedra, al comentar mi libro Panes mojados, sostiene que a raíz de las características de mi poesía me ubico entre los escasos poetas tucumanos que han transitado la poesía mística. Otros taficeños lo han hecho también, como Néstor Silva y Fernando Matiussi.

La publicación de un libro es también una etapa que se cierra. ¿Cómo estás viviendo este proceso y qué se viene después? ¿Aparecen revelaciones, se abren nuevas búsquedas?

Estoy trabajando con otros dos libros de poesía, y con uno de narrativa, pero sin apuro, y recurriendo a otras miradas porque definitivamente necesito de los comentarios de otros lectores. Para llegar a la publicación, atravieso un camino extenso que no puedo recorrer en soledad, tal vez otros escritores pueden encontrar en su propia lectura las seguridades suficientes, pero no es mi caso. Estos proyectos ya no se acercan a lo místico, sino a lo social, a una poesía de pensamiento. Creo que esto puede ser parte de una nueva búsqueda.

Publicar es muy especial, ya lo sabemos, es liberador y es sanador. El arte verdadero es indagación en el enigma y que, llevada a su feliz extremo, la escritura literaria es una conmoción que conduce al sujeto a una revaloración de las más íntimas habitaciones de su ser.

Escribí Todavía hijo repleto de conmociones. Una vez más necesité reunir, lo intenté, en mi poesía, el espíritu que también soy, y la historia de vida que construyo.

Compartinos un poema de Todavía hijo

V

no estás padre

ya no estarás

no será solo hoy

no será a veces

ya no encenderé tu máquina de aire

ya no pondré mis palabras

en ese frasco de agua burbujeante

ya no abrirás la boca

para que yo te hable

por las venas

por los pulmones

mi lengua

ya no puede navegarte


Sergio Gabriel Lizárraga nació en Tucumán, Argentina, en el año 1975. Se graduó como Profesor en Letras en la Universidad Nacional de Tucumán, ha realizado estudios de posgrado en Ciencias Sociales, con mención en lectura, escritura y educación y también en psicoanálisis y prácticas socio-educativas en FLACSO Buenos Aires. Obtuvo las becas de la Società Dante Alighieri de Roma, Fulbrigth-Nación y de investigación del INFD (Instituto Nacional de Formación Docente). Obtuvo premios y menciones en los géneros de cuento y poesía a nivel internacional, nacional, regional y provincial. Participó en diversas antologías y cuenta con publicaciones en el país y el exterior.

3 respuestas a “Sergio Lizárraga: “Escribir poesía es una experiencia espiritual””

  1. Maravillosa entrevista. Me quedé con ganas de más.

  2. Eliana dice:

    Excelente! Digno de un escritor de primer nivel como el profesor Sergio!

  3. Santiago Garcia Molina dice:

    Espectacular la entrevista y el libro de Sergio. Me encantó!!

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