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ISSN 2684-0626

 

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“Ecos de papel” en Amaicha del Valle

Por Natacha Garbushian |

Lo que comenzó siendo una charla sobre su actividad radial, devino en reflexiones sobre las contradicciones en el mundo contemporáneo, las miradas de los ancestros, los medios de difusión en zonas de alta montaña, y las coartadas que busca el lenguaje para no perder maneras propias del decir, un entrevero que no es entrevero, porque la territoralización se escenifica de muchos modos, y también se escucha por el micrófono de una radio.

Su idea de un programa radial relacionado con la literatura comenzó el año pasado, motivada por experiencias previas que había tenido en Cafayate, con un programa llamado “A libro abierto”. Adriana Lopez, nacida y criada en Amaicha del Valle, hija de artesanos y profe de lengua, finalmente concretó “Ecos de papel” en la radio comunitaria Los Amaichas, el cual lleva treinta y dos programas al aire, aunque el cambio a otra radio en el mismo territorio sea inminente.

Los inicios lectores de Adriana aparecen en su niñez, pero las historias escuchadas ya venían calando hondo a través de cosas que le contaba su madre, desde la cría de un chivito, del estar tejiendo, de anécdotas de los abuelos. Tenía libros en un baúl viejo, había cuentos e historietas, y ahí escarbando, encontró desde Blanca nieves a Mafalda. Recuerda verla a ella haciendo anotaciones en papeles, frases sueltas, como un estornudo imposible de contener, mi mamá anotaba. Sobre todo, le vuelven a la memoria las historias que vienen de sus ancestros, son las historias de la colonización, dice, esas que su abuela le trasmitía a su madre. Hay mujeres que han sido acarreadas a otros territorios, y ellas le adjudicaban el poder a la Pachamama, el poder de haber vuelto a estas zonas, de haberlas protegido. Adriana construye nociones interpretativas como la del destierro, para caracterizar el entorno hostil, pero, también para expresar la pesadumbre/añoranza de una mujer que reflexiona sobre sus antepasados que despojados/protegidos cuentan historias. De ahí asumo un compromiso para que las historias no se pierdan, para que la cultura viva. Porque nuestros abuelos y abuelas no eran de escribir, muchos no fueron a la escuela. Una tensión, que se revela como reconocimiento.

 La radio se construye entonces, como un medio para la no pérdida. Ecos de papel, surge con la iniciativa de llevar los libros a las familias, tengo el compromiso de transmitir, lo he tomado desde que me recibí de profesora de lengua, buscarle otros aspectos, que no todo quede en la escuela. Acá tenemos muchos abuelitos que viven en el campo, y ahí solo llega la radio. Lo siento como un compromiso también por lo que acontece a nivel mundial, así como se habla de alerta ecológica, falta el agua o se queman los montes, lo mismo sucede con la cultura y nuestras historias, se ponen en juego y eso depende mucho de nosotros.  En la radio además de rescatar historias orales, propone lecturas de literatura argentina, latinoamericana y extranjera. También las efemérides, le dan el puntapié para comenzar a pensar datos inadvertidos, y también instalar conmemoraciones importantes en el territorio, como la fecha del fallecimiento de Gerónima Sequeida, una destacada coplera, por ejemplo.

La radio, ese contrapeso que aún se atrinchera en los pueblos llegando a rincones de altura aislados, y a todo volumen se escucha que a Don tal se le han perdido nueve ovejas, si alguien sabe, que ya están los documentos para pasar a buscar, o que hay chocolatada para los chicos y se corta la calle. Las emisoras en los pueblos construyen narrativas que protegen marcas de complicidad, haciendo guiños singulares a sus propias desventuras y gozos, integrando al repertorio cultural sus modos de comunicar y las formas del habla. Pero aquello no está exento de pujas, como menciona Adriana, nos corrigen a la hora de hablar, y la hora de escribir ni hablar, tiene que ser algo preciso, académico, cuando estudiaba lengua, era difícil porque las palabras nuestras, regionales, no iban.  En ese sentido, las formas del habla fluctúan de acuerdo a quienes sean los interlocutores/contexto, no existiendo una actitud homogénea y constante a lo largo del tiempo, por lo tanto, es necesario rebatir prejuicios y estereotipos, el interlocutor influencia en las maneras propias del habla, avivando o no “las vergüenzas lingüísticas”, en territorios como el mencionado. Muchas veces los cambios de enunciación están vinculados a maneras de sobrellevar años de exclusión, buscando estrategias de reconocimiento, vinculación o negociación.

El programa radial “Ecos de papel” lleva menos de un año, y busca quedarse haciendo cintura a los intersticios que se le presentan, un programa, que, en definitiva, hace “eco” de todo esto: excede la literatura y se enreda con las tensiones que trae la colonialidad.

De la mano de todo anhelo, que las palabras empecinadas en cuentos y poesías, sigan escuchándose en los patios de las casas a través de las ondas del aire y su reconversión en sonido.


Adriana Lopez (Amaicha del Valle – Tucumán) es profesora de Lengua y Literatura egresada del IES Santa María, Catamarca. Formó parte del programa radial A libro abierto en Cafayate. Hace un año sale al aire los miércoles a las 17 horas con Ecos de papel en radio comunitaria Los Amaichas, y los últimos dos programas fueron en radio Libertad en el mismo territorio.

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