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ISSN 2684-0626

 

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Sobre Cambio de guardia de Marcos Meternicht

Por Cecilia Vega |

Una tarde lluviosa del 2025 salí al centro de la ciudad y al pasar por la calle Congreso, cerca de la Plaza Independencia, me topé con un desfile de granaderos acompañados por la banda militar, desfilando y tocando sus instrumentos bajo la llovizna. Se dirigían hacia la casa histórica.

Fue la primera vez que presencié un relevo de guardia de los granaderos y, junto a varias personas que pasaban y se detenían, me quedé observando y escuchando la banda hasta que ingresaron al museo para continuar con el acto. Esta pequeña escena, un par de meses después, iba a inspirar el título de una intervención artística que ocurrió en el mismo lugar: Cambio de guardia de Marcos Meternicht, una instalación realizada en la vereda de la casa histórica el 18 de diciembre del año pasado. La instalación solo se realizó ese día y duró unas pocas horas, pero me impulsó a pensar y escribir sobre el ya muy revisitado pero vigente vínculo entre el arte y la política.

Cambio de Guardia fue una instalación formada por un muñeco del tipo sky dancer, vestido de granadero, colocado en la entrada del museo de la casa histórica. Podemos mencionar muchas obras que eligieron como emplazamiento este lugar, pero la más cercana es Postal de Gabriel Chaile, una fotoperformance realizada en el 2007 donde el artista se disfraza de granadero con esos uniformes de cartón que usan los niños para actos escolares y así se coloca a la par de los granaderos que custodian el museo. ¿Qué pasó entre la obra de Gabriel y la de Marcos? ¿Qué diferencias hay entre estas maneras de abordar los mismos símbolos?

Sabemos que todo arte es político de alguna manera u otra, ya sea tomando posiciones más explicitas, obvias, propagandísticas o trabajando con la micropolítica, la vida cotidiana o la identidad de los artistas; cuando hablamos de obras de arte en el espacio público la lectura política es más cercana todavía. Entonces, trayendo a Silvia Schwarzbock, el desafío actual —tanto en el arte como fuera del arte— es intentar discernir qué es lo político de lo político ¿Dónde está lo político en Cambio de guardia? Es inevitable mencionar aunque sea algunos acontecimientos recientes: el soldado que se quitó la vida en La Quinta de Olivos en diciembre y el traslado del sable corvo del General José de San Martín desde el Museo Histórico Nacional al Regimiento de Granaderos a Caballo. Citando a Ana Guebel en un artÍculo que escribió para la revista Los años 20:

En lo que decantaron esos años de progresismo radical al punto de la lobotomía fue en la degeneración de los ideales, donde estamos hoy. Y la confusión ideológica es tal que la única manera de no perder la sofisticación y el ingenio es adoptando esta postura de la que hoy pocos se salvan: espíritu impermeable, cinismo conveniente, ironía. Asistimos al espectáculo de nuestra propia degeneración ideológica.

Los símbolos patrios, la construcción de la nación, los ideales de libertad, soberanía, grandeza, la patria, lo patriótico —temática de toda la obra de Marcos— son discusiones que sectores del progresismo cerraron o desecharon rápidamente por sus vínculos con la violencia y opresión. Cambio de guardia trae estas discusiones al presente sin ser ingenua pero tampoco enteramente sínica o irónica; realiza una crítica a la vez que ensaya un homenaje. Camina por una fina línea que nos permite formular preguntas en lugar de cerrar debates. Javier Soria Vazquez, en el texto que acompañó la instalación, escribe: “La historia no es un relato lineal atestado de verdades ni el acopio de imágenes delimitadas por bordes troquelados (…) Es un manifiesto denso sobre el que Marcos irrumpe para subrayarle las contradicciones”. Cambio de guardia, además de invitarnos a pensar sobre la historia nacional y el derrotero de la casa histórica, es una obra que se anima a habitar las contradicciones sin romantizar. Es plenamente consciente de la importancia de retomar ciertas discusiones y disputar esos conceptos en vez de simplemente entregarlos a quienes poseen el poder político hoy.

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