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ISSN 2684-0626

 

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Somos un cuerpo extraño

A cerca de Sobre caer, obra de danza contemporánea dirigida por Paula Alderete

Por Gaetano Tornello |

“Temblar, como una forma de sacudirnos la carne, la mente y los deseos, como una manera de hacer tambalear el cuerpo, el centro y el pensamiento. (…). Temblar, para no quedarse aferrado a un único suelo, a un único ser, o a una única creencia”.

Vir Cano (en Borrador para un abecedario del desacato, 2021)

Paula Alderete es una intérprete, profesora y directora de danza contemporánea y de heels technique de la Ciudad de Salta. Su recorrido es largo y multidimensional. Es, también, una hacedora de cultura incansable y una gran inspiración para sus estudiantes. Además de enseñar en su compañía de carácter nómade e independiente, es directora de Tipas y creadora de Chika Ideas. El 27 de noviembre de este año presentará una doble función con las obras Sobre caer (danza contemporánea) y +Delicias (show de heels). Sobre caer es un reestreno y una readaptación, puesto que tuvo su primera versión en 2019 con la compañía de danza contemporánea Tipas. Este encuentro de (re)creación motiva la publicación de esta nota y entrevista amorosa y reflexiva sobre las dimensiones y escenificaciones del cuerpo.

Cuando la lengua no alcanza y el movimiento, a veces, es descendente en este cuerpo que se escurre a un sitio, supuestamente deslenguado, aparece el paisaje hecho de lo no dicho, de aquello que no tiene nombre. Habría que empezar por decir “soy un cuerpo extraño” y construir desde allí una fragilidad en común para buscar la fuerza que se disipa. Se trata de crear gestos, movimientos, respuestas y silencios sobre quiénes somos. Las enciclopedias definen al cuerpo como una “estructura somática”, un medio de interacción con el ambiente. Pensar el cuerpo desde la danza nos puede llevar a ampliar esta idea y decir, por ejemplo, que el cuerpo es un movimiento, un paisaje hecho de sí mismo y del Otro. En esta presencia, que no es para nada espectral sino estructural, el cuerpo se arma y desarma constantemente. Allí aparecen el temblor, la herida y la caída. ¿Cuántas veces se puede nombrar la herida? ¿Las palabras vértebras rompen la tonicidad del nombre? ¿Cómo extrañar un cuerpo que ha caído? ¿Hasta dónde y cómo se puede nombrar la herida?

Observando los ensayos de la obra Sobre caer, pienso en el movimiento consciente y a la vez desequilibrado, en el temblor, en las tensiones bucales. El yo es una cabeza de aire, pies con vuelo. Las palabras pueden romper lo que podría convertirse en un paisaje interior. Este paisaje que se crea en el movimiento y en la caída colectiva marca un ritmo, una tonicidad muscular, una energía potencial, una fluencia corporal.

Por momentos, pareciera caer granizo sobre los cuerpos en escena. Una lluvia torrencial que atraviesa desde la cabeza hasta los pies. Imagino una lluvia de obsidiana, piedra magmática que hace correr por el espacio como si se estuviese al borde del colapso. Piedra que hace habitar nuevas direcciones en colectividad, como si pudiese formarse una masa amorfa y a la vez simétrica en su afectividad. Quizás eso es la danza, después de todo, lejos de la técnica, una afectividad andante. Un destiempo de decisiones pautadas y, a la vez, una discusión. Marilina Bertoldi escribió una frase muy oportuna: “en la incisión del cuerpo hubo una erupción, un trueno”. Y es que Sobre caer tiene esa cualidad de crear incisiones sobre los cuerpos, como si nos partiera al medio y dejara ver la columna vertebral ondeándose.

Sobre caer enseña formas de habitar el espacio a través de la caída directa e indirecta, se vale del recorrido corporal en diferentes direcciones mediante tensiones musculares y repeticiones de movimientos hasta el agotamiento físico, hasta el colapso de la estructura. Pero también se vale de la suavidad de las pieles, de la ternura que nace en la mirada hacia las manos, del contacto duro, frustrante y penetrante con el suelo, con lo que se va, con el tiempo que se dilata, con el aleteo de los brazos.

En última instancia, lo que muestra esta obra es simplemente un espejo del vivir. Vivir como conflicto, como inquietud, como un destino de todos los cuerpos. Vivir con y gracias a otros. Vivir con intensidad, con ternura, con ligereza, con dureza, con sobresalto, con cambio, con sensualidad. Vivir, como dice Vir Cano (2021), “allí donde lo invivible se combate con más vida, con otras vidas, con otras maneras de habitar la vida-muerte-en-común, el viscoso umbral que nos pone a les unes en contacto con lo/s otro/s”.

Cuando la lengua (el verbo) no alcanza está el cuerpo. “Hay que construir un lugar para estar a salvo, aunque no estemos a salvo de nada” dice una canción de La Piba Berreta y pienso en que ese refugio es el cuerpo hecho memoria, hecho paisaje. Decir eso es asumir una posición afectiva sobre cómo nos cuidamos y cómo nos destruimos a través de la danza. No en un sentido literal, sino en un tono amplio y abstracto. Estamos hechos de danza, desde el movimiento que hacemos al levantarnos de la cama en las mañanas o cuando levantamos el dedo meñique al agarrar una taza de té. El movimiento está presente en nuestro cotidiano, es una forma de poiesis, de creación constante. El aleteo de una gallina, el aullido de un cachorro, el llanto por una pérdida y cuando nada duele. Somos un cuerpo extraño que ha caído. El movimiento también es una forma del paisaje y de la lengua.

Para seguir reflexionando sobre las obras, tuve una charla con Paula Alderete donde nos cuenta sobre su trayectoria y proceso creativo.

¿Cómo describirías tu proceso creativo al momento de componer coreografías para el formato de una obra de danza? ¿Qué elementos conceptuales tomas en cuenta al pensar una obra?

Siempre está el sentido común, en cuanto a la estructura y la dinámica y la línea cronológica de cómo se va desarrollando la obra. Muchas veces trato de tomar una idea que generalmente es bastante abstracta porque parto de una palabra o una idea. Como lo que estamos trabajando ahora que es caer, entonces, ese es el punto disparador o también pueden ser algunos temas musicales, como los de la serie The Knick, que nada tiene que ver con lo que sucede en la obra, pero su música me llevó a toda esta nueva adaptación en relación a la primera obra que hice con Tipas. Entonces son tres columnas, primero la obra original, luego retomar la caída y desde dónde: la caída física, la caída emocional, la caída de una relación y también qué contemplamos como una caída y en qué formato. En tercer lugar, la música. Con estas columnas fui desarrollando este nuevo proceso. No busco una narrativa, quizás, y muchas veces, sino son todas, tiene que ver con el grupo, o sea a quiénes les estoy marcando y en base a las posibilidades físicas e interpretativas voy potenciando lo que hay en esos grupos con elementos coreográficos.

—¿Cuáles son las diferencias y los puntos de encuentro que notas entre el lenguaje de danza contemporánea y de heels technique?

Similitudes un montón, todas tienen base técnica y la expresión y la conexión con el cuerpo. Ambas trabajan mucho la línea, hay un trabajo específico de posturas, el uso de elementos de danza clásica para ambas disciplinas. Y diferencias, bailar descalzos en contemporáneo y en heels los tacones. La música es clave para ambas, uno escucha de repente algo pop o más sensual e inmediatamente piensa en heels, y si escuchamos algo electrónico o clásico nos lleva a pensar en la danza contemporánea. El contemporáneo busca más el contacto con el piso y el movimiento orgánico, en heels las posturas se trabajan un montón en la zona lumbar. En contemporáneo no se busca tanto la curvatura y la línea más sensual, pensando esto último como lo comúnmente relacionado al erotismo, hablando de generalidades. Pero podemos, obviamente, fusionar estilos y elementos, como verán en la obra de Heels este año la combinación de música clásica y un lenguaje más contemporáneo. Además, la historia de cada disciplina es diferente, contemporáneo tiene mucha historia y Heels es más reciente.

—Tu recorrido como profesora de danza empieza en el 2007, ¿cuáles son las reflexiones que podrías nombrar en este largo período como intérprete y como docente de una academia que es independiente y nómade?

Son 18 años de aprendizaje constante y de errores constantes. Siempre vuelvo al sentido común, no solamente las bases técnicas y de estudio y de clases y de obras, sino todo lo que fue pasando en cuanto a las relaciones humanas. Y esto no suele encontrarse en los libros más allá de la cantidad de material disponible que existe. Es lo que me dio la calle, el ir transitando distintos espacios, tratando con perspectivas totalmente distintas en el manejo de un espacio en cuanto a directivos y grupos que se fueron armando. Y lo más loco que sigue sucediendo es que muchas veces uno piensa que la gente que llega es del espacio, pero la mayoría de las veces la gente me siguió, ya no se trataba del espacio sino del vínculo que se había generado entre los estudiantes y yo. Fui compartiendo varias disciplinas, empecé dando clases de jazz, después de jazz contemporáneo, de contemporáneo, he dado también clásico elemental, entrenamiento físico y heels. Siendo mis grandes amores contemporáneo y heels. Hoy en día me sorprende el cariño y el afecto y lo importante que es recibirlo.

—La obra de danza contemporánea que dirigís este año se titula Sobre caer, ¿podrías darnos un paneo sobre las formas de caer de los cuerpos? ¿Cómo pensás el colapso del cuerpo desde tu experiencia?

Pensar desde qué distintos lugares puedo accionar una caída. Intenté hacer un paneo general de esta idea y llevar al cuerpo, no solamente caídas abruptas como la de una piedra que cae firme, con sonido, con modificación del lugar donde cae y la ruptura que provoca, sino también la caída de una hoja, por ejemplo, que cae como una lírica. Lo mismo con el cuerpo. Trabajamos distintas dinámicas de caída física y distintos estados, como el paso de una felicidad total a la caída de una mala noticia. O cómo transitar la emocionalidad entre una coreografía y otra con esta idea de poder subir y bajar, caer, soltar, soltar la tonicidad, el control, soltar la estructura y jugar con eso.


Las obras Sobre caer y +Delicias dirigidas y producidas por Paula Alderete estrenan el jueves 27 de noviembre de 2025 en el Teatro Macacha Güemes de la Usina Cultural de Salta a las 21:30 hs.

Las entradas pueden conseguirse en WWW.VAMOS.GOB.AR

Fotografía de portada: Dani Perona.

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