Por Lucas Cosci |
Entre un autor y sus personajes existen complicidades misteriosas. Dar asilo a una entidad de ficción es un acto poético. Con esta premisa, el sociólogo y poeta Carlos Virgilio Zurita publica Vidas ajenas (EDUNSE, 2025), un libro de cuentos que acoge a un repertorio de aquellos personajes que buscan a “alguien que les confiera identidad, escribiéndolos”, como el mismo autor había señalado en un texto de 2018. Son seres de ficción que habitan un mundo de transparencias imaginarias, con base en la realidad o en el maravilloso orden de lo posible, y que ahora encuentran su voz en esta obra.
Vidas ajenas es una colección de nueve cuentos: seis son policiales (o tienen esa huella), y los tres restantes se adentran en lo fantástico y existencial.
El autor conjuga el doble perfil de sociólogo y poeta. Es conocido a través de una obra en la que se cruzan y dialogan el escritor y el científico social. Esta relación, rica en tensiones y a la vez en fecundas complicidades, ha sido examinada por él mismo en su ensayo de 2015, El sociólogo como escritor. Además de sus contribuciones como sociólogo, cuenta con poemarios como Pretérito imperfecto y A falta de otra cosa. Cabe destacar que su trayectoria como poeta comenzó a los dieciocho años con la publicación del sugerente poema «Los amantes muertos», que apareció en mayo de 1961 en la reconocida Revista Dimensión, editada por Francisco René Santucho. Su obra poética ha sido reconocida, entre otros, con el Premio Literario de la Academia Argentina de Letras 2023.
En el exquisito prólogo que escribe Pablo de Santis se subraya el cruce entre el impulso narrativo de la poesía de Zurita y el momento poético de sus cuentos, generando continuidades y desplazamientos entre géneros. El poema “África de las Heras, dama del espionaje” es casi un relato en verso, mientras que “Suspiras Irene” se acerca al poema en prosa.
Por esta razón, lo mismo que alguna vez dije de su poesía lo puedo decir de sus relatos. En la prosa de Carlos Zurita conviven la austeridad y el culto de las formas; lo clásico y lo moderno; la aventura y el orden; tradición y sabia innovación.
Empezamos hablando de personajes que buscan un autor. Si hay algo que caracteriza a esta propuesta narrativa es la carnadura ficcional de sus personajes; buena parte de ellos reales, la mayoría santiagueños, o extranjeros que vienen a parar a Santiago por un giro del destino. Algunos son escritores; otros son existencias ficcionales previas que devienen intrusos de otra historia, inmigrantes que se han desplazado de una ficción a otra. Entre los personajes con anclaje en la vida real tenemos a Ricardo Rojas, Jorge Luis Borges, Mariano Paz, Bernardo Canal Feijóo, Carlos Juárez, Mario Fioramonti, entre otros. La realidad se desborda. El orden de la ficción se derrama por sus grietas y lo inunda todo. Entonces aparecen los personajes que ya tenían una existencia en el orden ficcional en lejanas literaturas, detectives de historias policiales clásicas como Sherlock Holmes, Watson, o Hercule Poirot. Y, por último, están los nativos de la ficción misma, como Junio Montenegro, Horacio Barrionuevo e Irene, la que suspira.
De los personajes pasamos a los escenarios. Las historias transcurren en escenarios dispares: desde ciudades extrañas y distantes como Buenos Aires, Nueva York, Londres, Santiago de Chile, hasta rincones locales como la ciudad de Santiago del Estero y el paraje de Antajé. Ciudades y parajes que hospedan a espíritus trashumantes que llegan y se marchan como pasajeros en trance.
La ciudad de Santiago del Estero presenta en estos relatos un perfil a la vez autóctono y cosmopolita, local y universal. Es la ciudad del siglo pasado. Sus lugares son reconocibles y simbólicos: la plaza Libertad, la Biblioteca Sarmiento, el Parque Aguirre, el hotel Savoy. Espacios transitados por forasteros que vienen de destinos lejanos del mundo, ciudades remotas y, más aún, mundos extraños que poco tienen que ver con la atmósfera provinciana de una capital del Noroeste.
El cuento que da título al libro es claramente su mayor logro y merece su lugar en las mejores antologías. Es un relato sobre la construcción del orden ficcional a partir de la pretensión veritativa del relato biográfico. La ficción se construye con los materiales de la realidad. La ficción es la realidad llevada a sus últimas consecuencias. “En algún momento advirtió que ya no estaba escribiendo su biografía sino otra cosa, quizás una novela”. Como dice Fabián Soberón sobre Edgardo H. Berg: lo real es ficcional y lo ficcional es real. Los bordes se desmoronan. Junio Montenegro es un escritor que escribe biografías por encargo. A partir del pedido de una autobiografía, termina por escribir una novela sobre alguien que ya no es el mismo. La obra se firma con el pseudónimo de Walter Ego, lo que termina por ser el indicador de que el biografista es un doble del biografiado –o a la inversa–. Cada cual ha dejado de ser él mismo para ser el otro. La ficción se desborda hasta invadir el territorio sagrado del nombre del autor.
La expresión que da título al cuento “Tenemos que hablar” evoca un mandato del teatro de Ibsen, cuando en Casa de Muñecas Nora Helmer le dice a su esposo: “Siéntate, tenemos que hablar”. No se trata, como en el texto dramático, del planteamiento de quién decide romper y marcharse. Se trata de una reconfiguración en el vínculo del gato Charlie con su dueño, Carlos. Como lo que sucede entre ambos no puede ser revelado porque se lo impide el principio de realidad, entonces decide contarlo en una ficción, en un cuento, lo que es una autorreferencia del texto sobre sí mismo.
De los cuentos de estructura netamente policial, destaco dos: “Dinero de otro mundo” y “El misterio de la estancia El Algarrobo”, básicamente por los personajes ficticios y reales que entran en juego. Son relatos de pesquisas detectivescas. En el primero, Sherlock Holmes viene a Santiago del Estero para investigar una historia de falsificaciones de dinero que se inicia en Londres y tiene derivas en esta ciudad del norte argentino. En el segundo, el detective Poirot arriba también a la misma ciudad para investigar un crimen cometido en una estancia de Antajé, en las inmediaciones de la casa natal de Ricardo Rojas.
Los relatos “Lectura de un prontuario”, “La doble muerte de un chileno en Buenos Aires”, y “Dama desaparecida en Manhattan”, tienen aires de policial negro. La traición, la corrupción policial y el cinismo se entrelazan en historias de formato casi cinematográfico.
La literatura policial casi no ha tenido desarrollo en Santiago del Estero y muy poco en el NOA. Zurita abre con estos cuentos un nicho inexplorado que viene a saldar cuentas pendientes.
“Suspiras, Irene” y “Ella no quiere ir al cine sola” son dos cuentos extraordinarios que se salen del formato. Abren problemáticas existenciales sobre los sentidos de la vida y la muerte. En su construcción, el juego de luces y de sombras, las tensiones entre lo oculto y lo manifiesto, resultan inquietantes, lo mismo que sus finales irresueltos y pendientes para último sentido que se carga sobre el lector.
Hasta ahora, conocíamos a Carlos Virgilio Zurita como un eximio poeta, un lúcido ensayista y un avezado investigador social. Con Vidas ajenas se consagra definitivamente como un narrador original. Los cuentos de esta serie son grandes intrigas que rescatan a personajes huérfanos en busca de un autor, casos irresueltos que piden un rescate poético. Porque “en toda vida hay una historia que merece ser contada”.

Vive en la provincia de Santiago del Estero. Es doctor en Filosofía por La Universidad Nacional de Córdoba. Docente e investigador en la UNSE y en la UNT. Autor de libros de ficción, entre los que se encuentran Faustino (novela, 2011), La memoria del viento (cuentos, 2012), 1958, estación Gombrowicz (novela, 2015), Ciudad sin Sombras (Novela, 2018); y del ensayo El telar de la Trama. Orestes Di Lullo, narrativa e identidad (2015). Es autor del blog El cuaderno de Asterión, en línea desde el año 2009, donde publica artículos literarios y de actualidad política




No he leido aun los cuentos del profesor Carlos Rivas, tengo referencias de quien lo esta haciendo.Espero fn vacaciones poder hacerlo,porque las opiniones son magníficas.