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ISSN 2684-0626

 

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sin título (podredumbre gorgoteo derrame perfecto)

Por Gaspar Nuñez |

Ante el término de su contrato de alquiler, Ruth Plaate pensó un último ciclo de fiestas y artes en la casa en que vivió seis años y donde hizo diferentes actividades. A la organización se sumaron Camila Plaate y Gaspar Núñez, con ayuda de varies amigues. En principio serían eventos semanales a lo largo de un mes y medio hasta mudarse, aunque finalmente se hicieron dos fiestas con teatro, música y artes visuales, y dos lecturas de poesía o textos varios. 

La primera muestra fue sin título (podredumbre gorgoteo derrame perfecto) de Diego Gelatti, inaugurada el 7 de marzo de 2026. Esa noche actuaron Omar Bejar interpretando a Omar Yariff; Ruth y Camila Plaate hicieron otro número en conjunto.

Los dos textos a continuación estuvieron en sala, junto a un tercero escrito por Camila Plaate que permanecerá inédito. 

él 

sabiendo que yo estaba muerto

tumbado esperaba

a orillas de mi frío

lamiendo mis últimas heridas 

los perros no rezan 

ni saben llorar siquiera 

y los discursos que ladran

solo son para la luna

llegó el momento

cuando fue mi quietud definitiva

mordió mi piel 

y entró hambriento en mi cuerpo 

yo clamé por mis vísceras

como se sabe 

más frágiles más blandas

más tiernas

él

como si supiera

sólo los huesos mordió

porque tenía mucha pena

de morderme el corazón

Gerardo Ramos Gucemas

En una especie de manifiesto por un futuro próximo, se ha dicho que las preguntas que hoy le hacemos al mundo suelen resolverse en la superficie de contacto entre la yema de nuestros dedos y el resplandor de nuestras pantallas. Como un Narciso que busca en su reflejo disipar dudas.

Pero Diego Gelatti imagina otra escena. Se pregunta qué pasa cuando un cuerpo se sumerge en la superficie del espejo y entra a un río para tomar un baño de su propio reflejo. Hace estas piezas a imagen y semejanza de sí mismo. Traslada las medidas de cada falange, recorta y orienta cada corazón, deja en el espacio el rastro de su paso, como el caracol su baba.

Sabemos que sólo el agua tersa y pulida puede convertirse en un espejo: cuando pausa toda turbulencia y parece disipar cualquier duda. Aunque las pantallas son como espejos negros de agua quieta, también promueven una aceleración espesa. Nerviosa. Nos contagian acciones repetitivas y frenéticas -correr, limpiar, barrer- una y otra vez en un bucle de puro presente. No-lugares del afecto, recovecos de paso e hipervínculos que nos redireccionan incesantemente.

Sabemos que los cambios físicos suelen ser reversibles: no modifican la composición de la sustancia, sólo su estado o su forma. Pero no sucede lo mismo con los cambios químicos, que son irreversibles. Todes hemos deseado sentir el aire correr dentro nuestro, pero ¿cómo se cura un hueso embebido en ese pantano, en ese espejismo que habilitan las pantallas? No se puede negar que a estas obras que nos comparte Diego la muerte les sienta bien.

Por eso quiero pensar la historia del arte -o la historia detrás de estas obras- como una suerte de vía crucis en que constantemente se exhibe el martirio del objeto artístico, de la obra. La imagen es herida, desfigurada y profanada reiterada y progresivamente hasta incluso en nuestros días. Dentro de esa lógica y en varias oportunidades, Gucemas ha dicho que la mancha es a la pintura lo que la carne viva a cualquier cuerpo.

Pero ¿qué lugar ocupa el hueso en la pintura?

Quizá donde el pantano se vuelve forma.


Gerardo Ramos Gucemas (Llerena, España, 1941). Pintor. Estudió artes y realizó sus primeras exposiciones en Madrid en la década de 1960. En 1971 se estableció en Tucumán, desde donde proyectó una trayectoria regional y nacional. Obtuvo premios en salones de Tucumán (1974), Santa Fe (1972, 1986), Córdoba (1985), Paraná (1987), entre otros. Realizó exposiciones individuales en galerías y museos de Argentina y España, retrospectivas en Museo Sívori, Museo Timoteo Navarro, Museo Caraffa, Diputación de Badajoz, etc. Fue reconocido como Personalidad Distinguida de la Cultura por la ciudad de Tucumán.

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