Por Gaspar Nuñez |
Ante el término de su contrato de alquiler, Ruth Plaate pensó un último ciclo de fiestas y artes en la casa en que vivió seis años y donde hizo diferentes actividades. A la organización se sumaron Camila Plaate y Gaspar Núñez, con ayuda de varies amigues. En principio serían eventos semanales a lo largo de un mes y medio hasta mudarse, aunque finalmente se hicieron dos fiestas con teatro, música y artes visuales, y dos lecturas de poesía o textos varios.
La primera muestra fue sin título (podredumbre gorgoteo derrame perfecto) de Diego Gelatti, inaugurada el 7 de marzo de 2026. Esa noche actuaron Omar Bejar interpretando a Omar Yariff; Ruth y Camila Plaate hicieron otro número en conjunto.
Los dos textos a continuación estuvieron en sala, junto a un tercero escrito por Camila Plaate que permanecerá inédito.
él
sabiendo que yo estaba muerto
tumbado esperaba
a orillas de mi frío
lamiendo mis últimas heridas
los perros no rezan
ni saben llorar siquiera
y los discursos que ladran
solo son para la luna
llegó el momento
cuando fue mi quietud definitiva
mordió mi piel
y entró hambriento en mi cuerpo
yo clamé por mis vísceras
como se sabe
más frágiles más blandas
más tiernas
él
como si supiera
sólo los huesos mordió
porque tenía mucha pena
de morderme el corazón
Gerardo Ramos Gucemas



En una especie de manifiesto por un futuro próximo, se ha dicho que las preguntas que hoy le hacemos al mundo suelen resolverse en la superficie de contacto entre la yema de nuestros dedos y el resplandor de nuestras pantallas. Como un Narciso que busca en su reflejo disipar dudas.
Pero Diego Gelatti imagina otra escena. Se pregunta qué pasa cuando un cuerpo se sumerge en la superficie del espejo y entra a un río para tomar un baño de su propio reflejo. Hace estas piezas a imagen y semejanza de sí mismo. Traslada las medidas de cada falange, recorta y orienta cada corazón, deja en el espacio el rastro de su paso, como el caracol su baba.
Sabemos que sólo el agua tersa y pulida puede convertirse en un espejo: cuando pausa toda turbulencia y parece disipar cualquier duda. Aunque las pantallas son como espejos negros de agua quieta, también promueven una aceleración espesa. Nerviosa. Nos contagian acciones repetitivas y frenéticas -correr, limpiar, barrer- una y otra vez en un bucle de puro presente. No-lugares del afecto, recovecos de paso e hipervínculos que nos redireccionan incesantemente.
Sabemos que los cambios físicos suelen ser reversibles: no modifican la composición de la sustancia, sólo su estado o su forma. Pero no sucede lo mismo con los cambios químicos, que son irreversibles. Todes hemos deseado sentir el aire correr dentro nuestro, pero ¿cómo se cura un hueso embebido en ese pantano, en ese espejismo que habilitan las pantallas? No se puede negar que a estas obras que nos comparte Diego la muerte les sienta bien.
Por eso quiero pensar la historia del arte -o la historia detrás de estas obras- como una suerte de vía crucis en que constantemente se exhibe el martirio del objeto artístico, de la obra. La imagen es herida, desfigurada y profanada reiterada y progresivamente hasta incluso en nuestros días. Dentro de esa lógica y en varias oportunidades, Gucemas ha dicho que la mancha es a la pintura lo que la carne viva a cualquier cuerpo.
Pero ¿qué lugar ocupa el hueso en la pintura?
Quizá donde el pantano se vuelve forma.


Gerardo Ramos Gucemas (Llerena, España, 1941). Pintor. Estudió artes y realizó sus primeras exposiciones en Madrid en la década de 1960. En 1971 se estableció en Tucumán, desde donde proyectó una trayectoria regional y nacional. Obtuvo premios en salones de Tucumán (1974), Santa Fe (1972, 1986), Córdoba (1985), Paraná (1987), entre otros. Realizó exposiciones individuales en galerías y museos de Argentina y España, retrospectivas en Museo Sívori, Museo Timoteo Navarro, Museo Caraffa, Diputación de Badajoz, etc. Fue reconocido como Personalidad Distinguida de la Cultura por la ciudad de Tucumán.

(Tucumán, 1994). Artista, curador e investigador. Maestrando en Historia del Arte Moderno y Contemporáneo (UNA). Fue becario del Programa de Artistas de la UTDT (2020-21). Estudió en la Fac de Artes (UNT) y en la Escuela de Bellas Artes (UNT). Recibió becas de creación del FNA (2019, 2022) y de investigación EVC CIN (2025). Obtuvo tercer premio del LII Salón de Tucumán (2025), de la Bienal de Arte Joven BA (2019), primer premio compartido Salón Jamaica Posible (2020), Plataforma Futuro (2017), entre otros. Integró grupos de investigación dirigidos por Marcos Figueroa (2015-19) y Fernanda Pinta (desde 2023). Curó exposiciones en Bienal Sur, Museo de la UNT, Museo Genaro Pérez de Córdoba, entre otros espacios. Dirige Carimbu Editoria desde 2022. Codirigió Revista Las Gárgolas (2020-22) y Galería Lateral (2015-19), premiada en ArteBA y MAC Córdoba. Trabaja con archivos de artistas y colabora regularmente con revistas especializadas en arte.



