Reseña de Maximiliano Castro sobre La piedra en el estanque: Crítica y ensayo hacia un tiempo cercano, libro que reúne textos del crítico de arte y ensayista Francisco Fernández, publicado por Carimbu Editora en 2022. La compilación y prólogo fueron realizados por Gaspar Núñez, el diseño y maquetación por Tamara Goldenberg.
Por Maximiliano Castro |
La piedra en el estanque supone un estanque y se asume como piedra y salvavidas. Más que piedra, se presenta como proyectil: “arrojar una piedra en un estanque puede ser un salvavidas de plomo”. El estanque —o el estancado— podría identificarse con la provincia de Tucumán o, más específicamente, con su “escena artística” y la historia escrita que la atraviesa. La paradoja del “salvavidas de plomo” recorre el prólogo y el proyecto del libro, mostrando la contradicción entre la intención de rescate y la carga que impone: algo que pretende salvar, pero que también limita, pesa y genera ambigüedad.
En la antigüedad, la oralidad era la base de la verdad: la presencia del hablante garantizaba la autoridad del significado, mientras que la escritura, al estar separada de su autor, era sospechosa de distorsionar o tergiversar la autenticidad del mensaje. “La presencia de una voz indica la existencia de un cuerpo”, aunque ese cuerpo, como se lee en el prólogo, “se ha esfumado”. Sin embargo, en este libro, no es la voz de Francisco Fernández la que se materializa, sino su escritura y su archivo reunido y publicado. La incómoda ausencia de su voz actual genera una sospecha constante: la voz que se percibe resulta ambigua, incluso manipulada. Solo se conoce que Fernández “escribe cuentos y relatos para niñxs desde 1994 y que reside actualmente en Jujuy”; de tal modo que su cuerpo no ha desaparecido, pero su autoridad-autoría queda desplazada por la operación editorial.
La escritura ha sido históricamente un instrumento de poder capaz de reconfigurar identidades y memorias colectivas. En sociedades con tradición oral fuerte, como algunas comunidades indígenas, la imposición de la palabra escrita se percibió como colonizadora: signo de civilización frente a sociedades consideradas “atrasadas” o “primitivas”. Desde esta perspectiva, el libro muestra un gesto de rescate: “[este libro] se piensa un cuerpo. Un cuerpo que materializa una voz hasta ahora errante, para devolverle su condición y sitio”, según el prólogo, en un gesto que Bruno Juliano describe como “insurgente, de salvamento, el gesto de rescatar una voz”.[1]
La Piedra en el estanque es el primer título de la editorial Carimbu, con sede en Buenos Aires y presentado por primera vez en Tucumán. “Siempre se festeja la irrupción de una nueva editorial”, señala Manuel Quaranta, pero advierte que “la novedad en sí no implica necesariamente un festejo, ya que la novedad por la novedad misma se desvanece en el entramado de algunas producciones actuales cuya verdadera motivación resulta injustificada”[2]. Frente a esta observación, Antonela Aparicio subraya el valor del libro para la historia del arte tucumano y la actividad cultural local, ya que “permite mapear la actividad artística en la provincia, las producciones contextualizadas en la historia reciente de la provincia y también el desarrollo de este campo con sus entrecruzamientos regionales y nacionales. Como compilado de crítica sobre arte tucumano, la propuesta no tiene precedentes y resulta de interés para la investigación del arte de la región y por el corpus seleccionado que nos acerca al diálogo personal que entabla el crítico con las y los artistas, donde aportaba un rol genuino y complementario”[3].
La escritura es parte del sistema de archivos que organizan y clasifican el conocimiento. Sin embargo, estos archivos también pueden ser un mecanismo de exclusión, donde lo que no se registra queda fuera de la historia. A riesgo de congelar o simplificar el conocimiento, de caer en la tendencia a codificar de forma rígida e institucionalizar aquello que debería entenderse como un conocimiento vivo y mutable, la operación de Carimbu puede interpretarse como una profanación (más que una consagración) para recuperar el carácter vivo, dialógico y abierto de la historia. La piedra en el estanque no solo es “un abrazo afectuoso a la figura y pensamiento de Francisco”, sino que permite leer otra voz, la de un misionero converso, protestando frente a una Iglesia que se adjudica el poder y lo administra. Esa Iglesia es la Institución universitaria, sus alumnos y exégetas, la “escena artística” de Tucumán y su producción teórica actual, “montada sobre los hombros del concepto de parricidio contra las generaciones anteriores”.
El libro permite observar las tensiones y ambigüedades presentes en la operación editorial y archivística: la dificultad de rescatar una voz sin imponer estructuras rígidas, la fragilidad de la memoria histórica y los efectos de la organización del archivo sobre lo que se registra y lo que queda excluido.
[1] Juliano, Bruno. (2 enero 2023). La piedra, la voz, el estanque. El Flasherito Diario, Buenos Aires. flasherito.com.ar/la-piedra-la-voz-el-estanque/
[2] Quaranta, Manuel. (14 julio 2022). La implacable ética del crítico. El Flasherito Diario, Buenos Aires. flasherito.com.ar/la-implacable-etica-del-critico/
[3] Aparicio, Antonella. (noviembre 2024). La piedra en el estanque: crítica y ensayo hacia un tiempo cercano [reseña]. Revista Anuario Tarea n°11. revistasacademicas.unsam.edu.ar/index.php/tarea/article/view/1808

(San Miguel de Tucumán, 1994) es Licenciado en Artes Plásticas por la Universidad Nacional de Tucumán. Su producción articula artes visuales, literatura y crítica cultural. Participó en el FILT (Festival Internacional de Literatura de Tucumán) y en lecturas en diversos espacios culturales. Integra las antologías Tucumán escribe (2019) y Búscame otra vez. 15 poetas sub30 de Tucumán (2021). Publicó en páginas culturales y escribe de manera regular en su blog, donde comparte reflexiones sobre arte, literatura y cultura contemporánea.




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Gracias Maxi y La Papaa