Por Sofía de la Vega | Es de esas noches raras, hace frío pero a su vez está muy pesado por la humedad. Trato de no moverme mucho porque me tocó dormir en una cama plegable de hierro. Estoy incómoda, no soporto el olor a cuerpo ajeno de las frazadas. Todo es muy improvisado: la mujer que nos alquiló el departamento se había olvidado que éramos tres personas y por
Sofia de la Vega
Apuntes sobre la devoción
Por Sofía de la Vega | Una mujer de pelo blanco me cuenta la historia de un milagro: Una de sus cinco galgos, la favorita, Lou, dejó de caminar después de que la estampida grácil de sus hermanos la arrollara. Los perros corrieron por el largo pasillo hacia la entrada a toda velocidad emocionados por recibir a un visitante, pero sin percibir a la perrita distraída que estaba en medio


