Suscribirme

ISSN 2684-0626

 

Aquí podés hacer tu donación a La Papa:

Libros Tucumán es una librería especializada en literatura de Tucumán ubicada en Lola Mora 73, Yerba Buena – Tucumán. Visitá su web: https://librostucuman.com.ar/

 

 

 

 

 

Lino es una distribuidora de libros con perspectiva crítica y un espacio web para la recepción del catálogo. Se hace en Santiago del Estero, Argentina. Visitá su página: https://linolibros.com/

Poemas inéditos de Victoria Lopez Vera

Por Gabriel Gómez Saavedra |

La morfología de las partidas está impregnada, a veces, de vientos tensos y, otras, de esperanzadores, que ofrecen insertarnos en la parte posterior de muros ciegos, para que el atrás sea empujado, en una variedad de velocidades, hacia el pozo sin fondo de los borramientos. Pero, al final, descubrimos que el único logro verdadero de esa operación es el encerrarnos en un vórtice sin dimensiones, que respira en una pausa cíclica y unánime, donde el espíritu percibe lo dejado como una presencia que parece ser la que conocimos pero que, al acercársenos, carga el halo de un doppelgänger; volviéndose, muchas veces, más densa que las permanencias que todavía nos rodean. Así, todo alejamiento nos es más que una compañía que pasa a integrar el equipaje para opacarlo con cada nuevo viaje. A su vez, todo partir es un abandono de nosotros mismos; necesario para afirmar esa existencia de asteroide dibujando un recorrido en un plano infinito, que se completa y autovalida con el trazo de las identidades que hemos dejado atrás.  

Estos poemas de Victoria Lopez Vera conciben esa condena de las partidas con imágenes que se parecen a una seda liviana, capaz de receptar y distribuir, perfectamente, el rostro de la luz en su superficie, pero que, ante la mínima intervención del viento, alza vuelo transformándose en ondas volátiles que cambian el rostro de la luz por un mar en el que alguna vez nos bañamos y que ahora golpea silencioso y amenazante en nuestra escollera: “En mi puño cerrado / llevo migajas de pan. / Gaviota de mí / ven, toma / come /dime”.

Kairós

Te seguí hasta el monte en la hora de oro.

Me tendí sobre el circulo de cuarzo blanco.

Dijiste que así seriamos salvos, pero el ángel

nunca apareció vestido de lana.

Oscureció en mi pecho desnudo la noche.

Regresamos al barco en un silencio sin gracia.

Entonces supe que no tenías Dios

 y ya no quise más morir.

15

El único niño en el viaje tiene

un ojo sano y el otro ciego.

Con uno ve

con el otro

imagina.

Mira con los dos.

Y por qué no naufragar

Por la noche no hubo ninguna revelación.

Sueño, sed y ya amanece.

Me acerco a la proa.

En mi puño cerrado

llevo migajas de pan.

Gaviota de mí

ven, toma

come /dime

con qué voz entraré a la nueva costa

con qué palabras

Revolución

Todo parece marchar bien.

Se está a favor o en contra.

Se resiste o se parte. Algunos parten.

Recuerdo esas tardes de éxodo en el puerto

la fanfarria de pitidos de las embarcaciones y esas garzas

volando hacia el poniente.

Nos quedamos.

Quisimos atravesar la mutación hacia las ruinas

ver al descubierto las gemas del no saber,

del albedrio

(ya sabrás cómo brillan).

Oriental

A los 35 volví a casa.

Al caminar por los alrededores

no encuentro a nadie conocido.

Las lechuzas chirrían

en los viejos galpones.

Los ratones mueven las matas

al ras del suelo.

Recojo una oreja negra del pacará inclinado.

No hay a quien mostrársela.

Sigo el silvestre aroma de los tártagos

y busco los antiguos pasajes

siguiendo mi recuerdo.

Las huellas hacia el canal

donde solíamos bañarnos.

Pruebo avanzar entre las piedras

con las manos en los bolsillos.


Victoria Lopez Vera nació en 1989, en Tucumán. Es docente, Profesora de Letras por la U.N.T. y Diplomada en Escritura Creativa por la UNTREF.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *