Por Diego Puig |
Un jardín emocional
El corazón del jardín reúne una serie de poemas escritos con una voz íntima, filosa y valiente, donde conviven el dolor, la amistad, el deseo y la necesidad de ser amada. Pecas, cicatrices, espejos, espinas y flores construyen un territorio poético propio, atravesado por la imagen del palo borracho: un árbol que crece torcido y hermoso contra todo lo que intenta volverlo invisible.
Los poemas abordan el cuerpo, la ansiedad y los vínculos intensos, pero también la ternura, el humor y las escenas cotidianas convertidas en refugio. Es una escritura nacida, en palabras de la autora, «desde el centro de la tormenta», pensada para acompañar a quien la lee cuando el mundo pesa demasiado.
En el prólogo dirigido a sus lectores, Lazarte Maugeri explica el origen de este primer libro:
No conozco otra forma de plasmar mis situaciones o problemas [que la escritura]. […] Este poemario expresa las situaciones que una adolescente transita en un tiempo indefinido […] con la función de demostrar que, a pesar de no ser comprendida o escuchada por la sociedad, la escritura siempre está ahí para nosotrxs.
Un árbol que crece contra todo pronóstico
La estructura del libro sigue el ciclo vital de un palo borracho. Las cinco partes del poemario trazan un recorrido que va de la semilla a la herida, del florecimiento a la caída, y de la caída a una forma nueva de estar en pie. Un mapa emocional preciso, escrito con el pulso de la poesía.
A lo largo de sus versos aparecen mariposas que chocan torpemente contra los muros, espejos que amenazan con consumir cada peca del rostro, enredaderas que sostienen o que ya no alcanzan, relojes que la autora querría gobernar para volver a un aula de colegio, tormentas que parten troncos en dos. Y, también, refugios: una amiga que se vuelve compañera de vida, un idioma nuevo que termina siendo amigo del corazón.
El libro se abre con un epígrafe de Alejandra Pizarnik sobre la escritura como forma de permanencia, y con una dedicatoria que funciona casi como una invitación: «para aquellos que tienen la valentía de mostrar sus cicatrices.»Esa valentía es, quizás, la mejor síntesis de lo que el lector encontrará en estas páginas.
La voz detrás del jardín
En su carta a los lectores, Lazarte Maugeri se presenta como alguien que no es de hablar, sino de escuchar; como «la mejor fingiendo» que, sin embargo, encuentra en la escritura el único idioma capaz de nombrar lo que le pasa. Su prólogo no pide permiso ni pide lástima: pide, apenas, un sillón cómodo y un rato de atención.
Esa honestidad —a veces tierna, a veces filosa, siempre genuina— es la marca de agua de todo el poemario, y es también lo que vuelve a El corazón del jardín un libro tan singular dentro de la poesía joven local: no busca explicar la adolescencia desde afuera, sino narrarla desde adentro, con sus contradicciones intactas.
Mariposas revolotean alrededor
chocándose torpemente contra los muros
algunas frágiles por el golpe
otras más fuertes que nunca
y otras perdidas
atontadas por ese choque
esa realidad de frente
que suele quitarles el aire
y la vida.
Tu sonrisa me asombra
y deslumbra
tu risa me apasiona
me enloquece y alborota
tu pelo de seda y tus
ojos como perlas
vos tan única y amorosa
y yo simple y ordinaria
Tu mundo es
el remolino que atrapa al mío
y sin deseo alguno culmina
y construye uno único
donde ambas somos
esas palabras que convertimos
en risas y sollozos
uno donde no hay fronteras
y tu amor entibia
mi tierra todas las mañanas
uno donde las mentiras
se derriten y la promesa se afirma
uno en el que vos y yo
permanecemos juntas,
jugando en peloteros
los tulipanes florecen sin parar
tenerte es como una brisa cálida.
Sus espinas relucían con el sol de la mañana
y sus ramas no eran más
que brazos abiertos hacia el cielo
su tallo verde y delgado
era un pequeño creciendo
no era muy amado por su alrededor
tenía mala fama
por sus espinas
por esa coraza fuerte que lo protegía
cuando lo abrazabas
todo su disfraz se desvanecía
en un tronco suave
y aflorado
Ese pequeño palo borracho
era el corazón de mi jardín.

Pierina Lazarte Maugeri nació el 3 de julio de 2007 en San Miguel de Tucumán. Le apasionan la ciencia, la literatura, la filosofía y el teatro; estudia inglés con dedicación y ha rendido varios exámenes internacionales. Participó en talleres de escritura y poesía, entre ellos con la escritora Florencia Dapiaggi. El corazón del jardín es su primer libro de poemas.

Nació en Tucumán en 1982, pero se siente más o menos tucumano porque vivió gran parte de su vida fuera de la provincia. Es autor de la novelas Nadar sin luz (Ed. Milena Caserola, 2013) e It girl (Gerania Editora, 2020) y de los libros de cuentos Vírgenes infinitas (Ed. Mulita, 2018) y El problema de la luz (Gerania Editora, 2022). Actualmente sus escritores favoritos incluyen a Jhumpa Lahiri, John Cheever, Federico Falco, María Gainza, Rafael Pinedo, Hebe Uhart, Fogwill, Mavis Gallant, Lucia Berlin y Magalí Etchebarne. Dicta talleres de escritura y de lectura (con ¿excesivo? entusiasmo) online.



