Entrevista a Daniela Rafael por su nuevo libro de poemas
Por Aníbal Costilla |
En el poema Proclama, que forma parte de este nuevo libro de poemas, la autora dice: Tengo una colección de imágenes de la Virgen María […] Sí, tengo imágenes de la Virgen María por toda mi casa/ Y no cumplo ningún precepto, soy anónima en mi fe. Poco antes, en el mismo poema, dirá: Aprendo la nueva versión de mí. Es esa declaración lo que impulsa la significatividad de los textos de su nuevo libro, como un modo de satisfacer la necesidad de nombrar aquello que permanecía oculto, atrapado en estereotipos imbricados en una manera obtusa de ver la vida, sus misterios y su complejo mecanismo existencial.
En Pasar de nuevo por el corazón, Daniela Rafael, con la sangre de su poesía fluyendo como una corriente ensimismada, pero con la potencia vivificadora de lo bello, les da entidad a sus temores, a su visión de la terrible idea de la pérdida y, sin embargo, permite, se lo posibilita a sí misma, y a quienes la rodean, en un intento por abracar un sentido a veces legendario, deja que la vida suceda. O, mejor dicho, que la vida fluya.
En esta entrevista conversamos con la autora sobre diversos aspectos que configuran este nuevo libro.
—¿De qué manera el libro aborda el proceso de la menopausia, que es mencionado en varios poemas? ¿Esas “palabras legendarias” fueron útiles al momento de pensar la atmósfera de los poemas?
El libro no fue concebido desde un principio para abordar este tema. Surgió primero un poema, Sofocos y, a partir de él, se abrieron los demás. Fue un poema que abrió la puerta a un hábitat para mí, era un nuevo espacio que otra vez mi cuerpo se debía preparar para habitarlo, el de la menopausia; así como lo fue comenzar a menstruar, así como fue gestar tres hijos. Sólo pensaba que necesitaba darle un giro a un síntoma terriblemente molesto y visible (no es grato estar frente a alguien y de repente buscar cualquier cosa para apantallar tu cara o secar la transpiración de la nuca). Al menos para mí, era una nueva etapa y demasiado significativa, legendariamente bajo las sombras, como no es así la primera menstruación, en la que, en mi época, se publicitaba con “se hizo señorita”.
Tenía la necesidad de decir cosas. Pensé en la narrativa para contar lo que me estaba sucediendo, cómo me estaba sucediendo y todo lo que sentía y pensaba. Era demasiado contenido, pero de modo misterioso y bello se impuso la forma de poesía para decir todo lo que dije. En ese poema, Sofocos, hay bronca y hay orgullo, y en esa sintonía de sensaciones y sentimientos oscilan casi todos los poemas, de la misma manera que fluctuaba mi ánimo. Me propuse desmenuzar mi vida como mujer y todos los cambios al que la biología somete a nuestro organismo. Es terrible y maravilloso a la vez, “otra vez la metamorfosis desde adentro”, como digo en un poema. Al principio intentas disimular, ocultar los síntomas y los demás también tratan de disimular que no lo ven o que no saben nada, o sea, negación total. Y esa postura fue la que me encendió tanto como para hacer este libro y hacer público algo tan íntimo, pero absolutamente real.
—¿Cuál es el propósito de que el libro se estructure en un lapso de tiempo determinado?
En realidad, no tiene ningún propósito, se trata de un poema con los siete días de la semana y mi ánimo en cada uno de ellos. Fue Carla Sofia Barrionuevo, la ilustradora y editora que los dispuso así y yo lo acepté.
—La cotidianidad en la vida de una mujer, ya adulta, es una constante en los textos, ¿es la poesía, según tu punto de vista, un vehículo para iniciar una búsqueda y posible consecución de sentidos vitales?
En medio de lo cotidiano que se supone sin profundidad, encontré las preguntas y busqué sus respuestas. El vehículo que se me impuso, fue la poesía. Lo que dije en este libro no podría haberlo dicho de otra manera. Mi sentimiento, las sensaciones y los pensamientos son intensos, y esa intensidad me llevó a la forma. No me propuse, se escribió de esta manera. Vuelvo a leer algunos poemas y me pasa que no me recuerdo escribiéndolos. No sé, algo bello y perturbador fue el proceso de escritura.
—En los poemas se visibiliza un despliegue de temáticas relacionadas a lo mitológico. ¿Cómo las vinculaste con tu propia experiencia como mujer-autora?
Fue casualidad, una experiencia de alguien que me contó que estaba en un crucero cuando le sucedió el primer sofoco y yo pregunté dónde. Me dijo que navegaban por el Egeo, y fue suficiente. Casi que la dejé hablando sola porque tuve que irme y escribir ese primer verso.
—En el libro, la muerte está presente como un miedo ante la idea de la pérdida de los seres queridos, sobre todo. ¿Cómo entiendes esta dimensión de la existencia y cómo trabajaste los textos desde esa postura?
Me da terror la posibilidad de la muerte en algunos de mi descendencia. El poema Proclama cuenta ese miedo desde cosas reales que me sucedieron, como la pregunta a mi madre cuando internaron a mi primera hija recién nacida. No me queda otra que aceptar esa dimensión de la existencia; es la vida, es el riesgo de estar vivo coexistir con la muerte, y en ese poema cuento la historia de cómo hago para sobrellevar ese miedo tan significativo para mí. Y lo titulé Proclama porque quería hacer público algo que parecía restarme intelectualmente si lo revelaba: que soy devota de la Virgen María y que tengo muchas imágenes de ella en mi casa. Lo mismo que dejar de menstruar, parecía que tenía mantenerlo en la intimidad. Sólo esa devoción me calma el miedo y fue la poesía que me ayudó a decirlo con la intensidad que debía. Muchas madres que lo leyeron me dijeron que es lo que sienten también y eso es reconocimiento suficiente para mí (y creo que, a vos, Aníbal, te sucedió algo parecido porque me haces esta pregunta).
—Pasar de nuevo por el corazón se relaciona etimológicamente con “recordar”. ¿Es necesario recordar, volver a tensar las cuerdas internas y remover lo que el corazón resguarda para poder expresar tus propias ideas, sensaciones, perspectivas existenciales desde la poesía?
La pregunta dice todo lo que quiero responder. Desde la poesía siento, pienso, remuevo mi corazón y mi mente. He pasado días buscando palabras para decir de un modo algo que ni siquiera comprendía intelectualmente. Todavía puedo verme en el escritorio, con los dedos sobre el teclado, sin apretar ninguna tecla, sólo hurgando en mi cabeza y mi alma.
—Para finalizar, ¿cuál crees que es el camino que podría hacer un libro de poesía desde Santiago del Estero? ¿Qué hace que ese camino, en el caso que el mismo exista, sea lo más propicio y productivo posible?
El camino que puede hacer tu libro es el que uno está dispuesto hacer con él. Presentarlo, enviárselo a escritores amigos, darlo a conocer. Si yo no lo visibilizo es muy difícil que se lo vea. Estamos fuera del circuito. A este libro lo envié a unas escritoras que admiro y tuve la sorpresa de unas devoluciones muy buenas, tanto que fueron ellas las que lo pasaron a otras y así llegó a escribir Walter Lezcano una nota para Clarín, en la que se habla de mi libro Pasar de nuevo por el corazón, y también de Diario de una Mudanza de Inés Garland, editado por Alfaguara, y Mujeres que ya no sangran, de Monica Yemayel, de editorial Tusquet. O sea, “se hace camino al andar…”
Daniela Rafael (Santiago del Estero) es abogada y escritora, co-fundadora de la revista universitaria de investigación periodística “Umbral” (1987). Colaboró con el suplemento cultural de El Liberal. Entre sus libros publicados, se encuentran: Las dos casas (2005), Los gusanos no se volverán moscas (2012), Perros de Tribunales (2021). Co-fundó y dirigió la revista “Los Inquilinos” e integró la editorial santiagueña “Larvas Marcianas”.

El Mojón, Pellegrini, Santiago del Estero, Argentina. Docente, escritor y editor. Escribe poesía y narrativa. Publicó, entre otros, los libros “Esto parece eterno” (Rangún, Caleta Olivia, 2019), “La urdimbre del miedo” (Buenos Aires Poetry, 2020), “Última oportunidad + 2 Poemas” (Arroyo Ediciones, 2021), “Antología I, Poesía Circular” (Mundar, 2021) y “El paraíso podría esperar” (Camelot América, 2022). Obtuvo el 1° Premio Nacional de Poesía Inédita “Enrique Banchs” (Fund. Arg. para la Poesía, 2022). Forma parte del grupo “Poesía Circular” y de “Poetas del Norte Entero”. En narrativa publicó la novela “Combi” (La papa editorial, 2023). Su último libro publicado es “Las semillas” (Salta el Pez Ediciones, 2025).



