Por Cecilia Rocabado |
¿En serio van a permitir que este grupo de viejos chotos
saque “impune” una revista?[1]
El viernes 19 de diciembre de 2025, en la Casa Macedonio Graz, en San Salvador de Jujuy, la Revista Intravenosa celebró sus 20 años, con un número impreso. Esta experiencia colectiva que suministra y nutre a lectoras y lectores desde hace décadas, reunió también a sus hacedoras y hacedores actuales, y a quienes a lo largo del tiempo, colaboraron. Un cierre con sabor a celebración y tarea cumplida, pero también con interrogantes que merecen ser atendidos. En este pequeño recorrido, y en consonancia con el espíritu coral de Intravenosa, algunas apreciaciones al respecto de este acontecimiento único, en la voz de parte de sus protagonistas.
“Un lugar donde publicar, donde poner nuestra voz” (Maximiliano Chedrese Lachat- staff de la Revista)
C: A lo largo de los años, imagino que el staff fue cambiando…
M: Si, mucho. El último creo que fue Facundo (Lerga) que ya venía colaborando. En particular, cuando empezó todo, algunos colaborábamos con otra revista, “El duende” de Alejandro Carrizo y de ese grupito se desprendió otro con identidad propia. Yo quería publicar y no sabía dónde, entonces nace la idea de hacer una revista propia. El primer número fue de diciembre de 2005 por eso en diciembre de 2025 se cumplieron los 20 años. El nuevo grupo que se fue formando representaba nuestro tono de voz, voz que fuimos armando, colocando cosas que nos gustaban a nosotros en ese momento. Así, buscando una identidad, la fuimos construyendo.
A lo largo de estos años salieron los números de Intravenosa. Había años que salía muy bien, había años que no salía nada, iba dependiendo de la dinámica misma del grupo. Por ejemplo, había años que no salía la revista pero igualmente nosotros todos los viernes nos juntábamos. No solamente eran reuniones para hablar de cuestiones intelectuales nosotros somos muy dinámicos, jodones, divertidos.
C: O sea que trascendió el ámbito, el fin de la revista.
M: Totalmente, nosotros somos muy amigos, hemos visto crecer a nuestros hijos. En 20 años han pasado un montón de cosas y tenemos un grupo con el que nos seguimos juntando, compartimos muchas cosas, hemos viajado juntos… Ha pasado mucha gente y eso es lo lindo de los grupos que son dinámicos, que se van refrescando, a veces hay gente que no coincide también, hay discusiones, peleas, hay amistades. En la revista hay números en los que estaba y hay números en los que no porque nos peleamos y después volvía y así…
Fueron pasando los años, los pibes de veintipico que hacían esto hoy tenemos 40 y pico, cincuenta, van cambiando las obligaciones, el laburo. También tiene que ver con que cada uno tiene un interés particular. Yo soy escritor y me enganché con la edición, me enamoré del mundo editorial, publiqué dos libros de cuentos 2004 y 2005, armé una editorial que es Tres Tercios y publiqué varios libros por ahí. En cuanto a Intravenosa, de aquí nunca sacamos una moneda nuestro objetivo era tener que vender para pagar la imprenta porque después mucho más no se puede hacer, es un mercado muy chico. Nuestro interés no era puntualmente económico, sino tener un lugar donde publicar, donde poner nuestra voz.
C: Y es una presentación exquisita. ¿Por qué la impresión en papel en estos tiempos?
M: Fuimos debatiendo y en septiembre largamos con todo, invitamos gente, nos reunimos. Tuta decía que la revista tiene que ser impresa y nosotros somos de “la vieja escuela”. A mí me gusta el papel, es nuestra revista la vamos a hacer en papel. No es económico el tema , nos dijimos el que la quería tener en la mano impresa, la va a tener, creo que es mucho más lindo de apreciar, de leer, ya que iba a ser el último número, algo único, nos demos todos los gustitos.
C: También el objeto es de resistencia.
M: De nostalgia también.
C: Si, en el impreso se pueden apreciar los colores, los aromas.
M: Festejar los 20 años juntos. Ahora, en la época en la que vivimos nos hemos vuelto mucho más individuales, ha crecido la individualidad. La experiencia que nosotros hemos tenido es tan enriquecedora que la forma de compartirla era hacer una revista, era decir chicos miren que copado, podemos juntar 20 personas, los que escriben, los que pintan, los que sacan fotos y se puede hacer algo colectivo, algo lindo, pero en colectivo, una persona sola no puede hacer esto, no sabemos si ese mensaje impacta o no. No sabemos si un chico de 19, 20 años agarra la revista Intravenosa y se copa y dice hagamos un grupo, publiquemos nosotros. Capaz que estos textos que están aquí (señala la revista) no los identifican pero que les pase como nos pasó a nosotros, que dijimos que con este formato no me siento cómodo voy a hacer el mío, ojalá…
C: Que se forme y que se sostenga…
M: La única forma de resistir como decías, es demostrando que se puede hacer. Para nosotros no fue fácil, las dificultades, los tiempos, el otro que tiene más tiempo, el otro que tiene diez laburos, a veces teníamos discusiones que no teníamos hace 20 años! Decíamos “che boludo, de esto hablábamos en el número 4” por ejemplo, pero el objetivo era claro la vamos a hacer, la vamos a hacer hasta que la sacamos.
C: ¡Y con qué presentación!
M: No sabes lo que nos divertimos. El día que salió fue una alegría para nosotros y nos dimos cuenta que también fue importante para la gente porque estaba lleno; también, los chicos, nuestros hijos ahí que tienen la revista super incorporada, verlos ahí fue super significativo, terminó la presentación y se nos vino el mundo, se terminó para nosotros, ojalá salga un nuevo grupo, que movilice.
C: O sea ustedes en cada presentación a lo largo de los veinte años ¿hacían algo?
M: Con videos habrán sido como las últimas 10 ponele, en otra por ejemplo armamos una banda, el uruguayo que no está en esta última, Federico Giriboni, era director de orquesta. Matías (Teruel) quería hacer una banda y estaba aprendiendo a tocar el bajo, entonces se pusieron a ensayar. Yo en ese número no participe pero si colabore, se pusieron a ensayar y tocaba Emilio (Témer) que toca la guitarra y así hicieron varios temas. Esa presentación fue así, los integrantes de la revista tocando canciones. Siempre cada presentación con algo, lo de los videos como el que viste, ridículos, nos divertimos tanto haciendo eso. No damos discursos, ni intención de dejar mensaje, por ejemplo tenemos uno de zombis, otro de playmobil, de todo un poco. El de los veinte años lo filmamos en dos jornadas completas y ese último video decidimos no publicarlo, el que no fue a la presentación se lo perdió, porque también este es otro tiempo, es otro momento. Nos salimos del lugar de “los escritores”…
C: Claro, la cuestión solemne, del escritor, del intelectual.
M: Nos divertimos, nos reímos porque no todo es sentarse a discutir y ver que es “alta literatura” y que no, o discutir un artículo. Hay muchas cosas en todos los números, nosotros no estamos marcando tendencia, no es una revista que diga “esto es la literatura jujeña” nunca tuvimos esa pretensión.
C: Ya decidieron que este es el último número de la revista, ya no va más…
M: Si, si, hasta aquí llegamos con Intravenosa. Ya no seguimos, cada uno por su cuenta, ya cada uno tiene sus proyectos propios.
La idea también era demostrar que se puede hacer, que es cuestión de moverse, de hacer algo colectivo, que sí se puede. Nosotros hicimos la revista porque nos gusta escribir, diseñar, editar, nos gusta todo eso…A nivel escritura creo que la única forma es hacer una revista, capaz que haya formas novedosas que se me escapan , pero la cosa es juntarse, ser tres por lo menos.
Este es un número homenaje a nosotros y una mojadita de oreja a las nuevas generaciones. Chicos si se puede, hagan algo. También una despedida que es un festejo para nosotros, no somos Soda que nos verán volver, no nos verán volver, cada uno tiene su vida, y es muy difícil sostener este tipo de proyecto cuando ya cada uno está en la suya y además el empuje de grande no es el mismo que el de chico.
Fue un cierre que el grupo necesitaba, este si fue un final.

“Una ola colectiva” (Emilio Témer-staff de la Revista)
C: ¿Cuándo te incorporas al staff de Intravenosa?
E: Yo en particular cuando comienza Intravenosa, estaba en otro grupo con el que hacíamos publicaciones pero más cartoneras digamos: “El caldero del diablo”, que continuó después Fernanda Escudero.
Tuta (Carlos Albarracín) me habla y me dice que quieren incorporar gente joven a la revista, eso fue cuando estaba saliendo la número 12. En ese momento recuerdo que la editorial estaba haciendo también una antología que se llamaba Once, una hermosa antología. Entonces me incorporo aunque no participe de ese número pero sí participé después. La Intravenosa 13, la 14 y la 15 que es una revista que nunca salió, que la terminamos pero que no se publicó por distintas cuestiones.
Más que incorporarme al staff también lo hice al grupo de amigos, armamos un montón de cosas juntos. Además aparte de la revista, o de la editorial, participamos en ferias, cuestiones que cada uno hace, cada uno tiene proyectos aparte, siempre ligados al arte, a la gestión cultural en una época en mi caso y en el de otros, la docencia de muchos en la carrera de Letras, todo eso.
C: ¿Y cómo se prepararon para la presentación de los veinte años?
E: Fuimos como grupo tomando decisiones, priorizar el papel y no la pantalla, priorizar el encuentro con la gente que pudo ir a la presentación, que estaba compartiendo con nosotros. Somos más analógicos que digitales.
C: ¿Por qué publicar una revista, hacer una presentación y terminar?
E: El que nos convoca es Tuta (Carlos Albarracín), y convoca a un gran número de gente que pasó por Intravenosa. Por supuesto hay gente que no pudo estar, que tiene más responsabilidades, trabajo y demás, pero igual terminamos haciéndola. En ese sentido, seguimos siendo un grupo de amigos. La verdad que no estaba muy convencido de si iba o no a salir porque siempre Intravenosa es un proceso en el que avanzas un paso y retrocedes dos, de mucha discusión. Cada mínima cosa se discute, desde esto va a ser así, va a ser de este color, este papel si o no, o sea cada cosa se debate en el grupo y tiene que haber una decisión medio unánime y también todos leemos todos los textos y eso lleva tiempo, energías y demás. En este último número extrañamente creo que la madurez hizo que saliera todo muy fluido, todos se prendieron y fluyó, fluyó y salió la revista. Mandamos a imprenta, salió, nos mandaron los números antes de lo que esperábamos, tenía que salir así…
Nos preguntamos en las discusiones: ¿Cuál es el sentido de una revista en 2025? y bueno, todo fue discutido y decidimos que era una forma de rebelarnos hacer una revista en 2025 y que sea en papel así que salió. Ese fue el proceso, fue una invitación a la que nos sumamos y extrañamente salió.
C: Y la presentación…
E: Las presentaciones siempre fueron muy esperadas por mucha gente, de hecho los lugares se llenaban. Siempre hubo mucha gente que aparecía porque eran lectores muy fieles de la revista.
La idea es que los chicos lean, se copen y la compartan, es un producto muy lindo.
C: Al respecto, no todas las revistas son iguales. Tengo una en un sobre, o sea una apuesta estética copada, un objeto que lo guardas, lo atesoras.
E: Las número 12, 13 y 14 son con sobres, cuadradas grandes y son también de papel ilustración, en ese sentido vendíamos a pérdida. Con el número de los 20 años la pensamos, lo charlamos, decidimos bancar si había pérdidas pero no, salió todo redondo. Cerramos así el proyecto de la revista.
C: ¿Y que me contas de la editorial?
E: En cuanto a la Editorial, se editaron 12 o 13 títulos geniales. Ernesto Aguirre, la Meli (Meliza Ortiz), Daniel Medina, Salomé Esper, gente que tiene ahora un reconocimiento a otro nivel. Todos tuvieron la generosidad de formar parte como colaboradores. Ernesto tuvo una importancia fundacional en Intravenosa, siempre fue el escritor que apoyaba la revista, era como el amigo escritor que nos bancaba, que iba a las reuniones. Cuando se armó la editorial el primer libro fue de él, Concierto de Abran Juez salió con Intravenosa, en 2007…
Volviendo a la revista, es importante que circule…
C: Si, una voz colectiva que trascendió al NOA.
E: Fue pensada como un proyecto cultural y queríamos que llegará a los lectores. Nos interesaba que la revista fuera leída, por eso es importante la distribución para nosotros, para que la gente la tenga y la pueda leer. Y ese proyecto también fue parte de nuestras vidas, una cuestión identitaria, soy parte de este grupo, soy parte de este proyecto. Nuestra vida fue marcada por Intravenosa, decir cerramos esta etapa y ahora abramos otras. Sobre todo los más grandes, no se no quiero ser impreciso pero pienso en Matías (Teruel) que es una figura que ama Intravenosa, piensa su vida en función de Intravenosa, y bueno son etapas de la vida que te marcan. En cuanto a la editorial, el Ferchu (Fernando Choque) sin dudas fue el que más estuvo editando, aunque siempre todos trabajamos en todo, lo sabemos hacer. Todos tenemos proyectos, y en Intravenosa todos hacíamos un poco de todo. Tenemos la suerte de que Matías (Teruel) y Edgardo (Gutiérrez) son maquetistas en la editorial de la UNJu pero todos hemos pasado por eso, Maxi (Chedrese Lachat), yo, todos….era una época en la que quieras editar en Jujuy, no te quedaba otra que hacerlo vos, no existían ni siquiera los programas que existen ahora.
C: Ahora esa cuestión es más accesible…
E: Y después lo que decías de lo estético. A la revista la armamos nosotros, los números de las cajas, doblamos, pegamos, cortamos. Hacíamos de imprenteros, de diseñadores, de todo.
Estos espacios de compartir, hay mucho de eso…te moviliza el participar colectivamente, eso fue la fortaleza de Intravenosa creo, era una ola que te venía arrastrando, el que venía escribiendo contento se subía a la ola y el que no, escribía.
C: Si, en el último número aparecen varios de ustedes…
E: Es un número de aniversario, algunos hicimos como un ejercicio, escribimos sobre Intravenosa y que estábamos haciendo hace 20 años, y hay muchos textos o artículos sobre eso, pensar sobre la misma revista. El mío, por ejemplo, mientras estaba haciendo una revista “debería ponerme a estudiar”, digamos. También hay uno de Matías (Teruel) sobre la revista. El de Belén Cianferoni bien explícito lo que fue Intravenosa para ella, cuando editamos su libro.
Intravenosa era eso también, una motivación de escritura y de lectura. Nosotros nos juntábamos y leíamos, todos juntos. Debatimos, leíamos en grupo, te contagia, después ibas a tu casa y escribías.
C: ¡Ese espíritu!
E: Intravenosa también tuvo un espíritu rockero. De hecho, el último libro que editamos es una antología de letras del rock jujeño, un laburo de Edgardo Gutiérrez. Además en una de las presentaciones armamos una banda de rock, todos tenían que tocar o cantar…. y ahora ¿quién va a seguir esto?

“Un puente entre generaciones” (Ana Gabriela Angulo- colaboradora y lectora)
C: ¿Cuál es tu experiencia como colaboradora con la revista? ¿Estuviste en el último número?
A: Colaboré en la revista varias veces contando la última. La segunda vez, justo ese número no salió, así que quedo colgado el artículo que era sobre el Almita Sibila y los femicidios en Jujuy de ese año, y además tenia Ilustraciones de Carina Gómez que venía al tono. Creo que debe haber algo interno, debe haber sido complicado publicar porque eran muchas las personas que participaban, además por lo económico, una revista de una calidad muy muy buena que no había, al menos en Jujuy, no había ni hubo otra así, no tenían esa calidad.
Con respecto al artículo de los veinte años, no me dieron directrices, libertad absoluta.
C: Y antes de colaborar, ¿ya leías la revista?
A: Fui y soy lectora de Intravenosa, estuve en todas las presentaciones creo. Culturalmente una se daba cuenta de que era algo importante lo que estaba pasando con esta revista. Yo era estudiante de la carrera de Letras y había algo ahí, una efervescencia. Las presentaciones eran divertidísimas, siempre hacían estos tipos sketches, no sé cómo llamarlos, como videos muy humorísticos, muy irónicos, haciendo referencia a cuestiones políticas, artísticas, riéndose de ellos y de otros así que era todo un acontecimiento. La salida de una revista Intravenosa, era un acontecimiento.
C: ¿Cuál es a tu parecer la importancia de Intravenosa en el ámbito cultural/ artístico?
A: Como producto artístico, en cuanto al formato era una revistas de muchas páginas, que por ahí te aparecía en una cajita, con un papel espectacular, era algo que prometía y que además daba ganas de leer. Vos ibas a una presentación de Intravenosa y te reías tanto, la pasabas tan bien que bueno eso también te daba ganas de leer…Después bueno, lo que a mí me pasaba es que también leía a mis profesores, que en ese momento eran mis profesores, también a poetas o algunos narradores del NOA que parecían prominentes, después no les seguía el rastro, excepto a Salome Esper.
Otra cuestión es que las presentaciones se hacían en bares y eso te llevaba, estabas tomando una cerveza además eso también, tomabas una cerveza al lado de tu profesor, de la esposa de tu profesor…era como que se formaba otro tipo de comunidad en ese momento, comunidad de lectores, escritores, editores, algo lindo, amable, ameno y sumamente divertido.
Para mí la importancia de la revista a nivel artístico y cultural es clave. No tengo mucho conocimiento de otros lados, pero estas cosas se van contagiando. Intravenosa tenía también la editorial que publicó libros muy interesantes; con los chicos trabajaba Ernesto Aguirre, eso también estaba entre los nuevos y los de la otra generación. Había ese puente entre una generación muy buena y la nueva, la que venía. Daba pie a que surgieran estos nuevos escritores, y además la revista como acto cultural, leías gente de filosofía, antropología, de comunicación social, de letras pero no desde lo académico sino con otra estética; se convocaban a ilustradores, artistas para hacer las tapas, los dibujos internos eso era también importante.
Como Revista jujeña no hay otra, donde se diera una nota sobre la época al menos de esa manera, tan artística y tan lúdica…
[1] En “Editorial o la escritura de la nueva vejez”, Revista Intravenosa N°15. Año 20. (Diciembre de 2025).

Nació en Jujuy, en octubre de 1981 y vivió 18 años en San Miguel de Tucumán, donde estudió y trabajó en distintas instituciones. Profesora y Licenciada en Letras (UNT), retornó a su provincia natal en enero de 2019. Actualmente, es docente de Nivel Superior y realiza trabajos de investigación en la FHyCS de la UNJu. Además, promueve y distribuye libros de La Papa y Edunt en Jujuy.



