Suscribirme

ISSN 2684-0626

 

Aquí podés hacer tu donación a La Papa:

Libros Tucumán es una librería especializada en literatura de Tucumán ubicada en Lola Mora 73, Yerba Buena – Tucumán. Visitá su web: https://librostucuman.com.ar/

 

 

 

 

 

Lino es una distribuidora de libros con perspectiva crítica y un espacio web para la recepción del catálogo. Se hace en Santiago del Estero, Argentina. Visitá su página: https://linolibros.com/

Que sea memoria

Sobre El Hambre de la Tierra, de Elizabeth Rivadeneira (Entramar Editorial, 2025).

Por Pablo Campos |

La voz narradora de esta novela será la voz de Rafaela, estudiante de antropología que nació y pasó su infancia en “Los Olvidos”, un pueblo dibujado entre Santiago del Estero y Catamarca. Sentada en alguno de los innumerables bares de la ciudad de Buenos Aires, Rafaela reflexionará sobre la vida (o mejor decir, sobre su vida) en la gran urbe: “Las conversaciones, aunque breves, son un intento de conexión, un puente frágil entre almas que anhelan compañía en medio del bullicio ensordecedor” (pág. 16). Buenos Aires es nombrado -poética, conceptualmente- como el centro de ninguna parte (tal el título del capítulo 1). Aunque culturalmente diversa, la capital argentina subsume todo cuanto se acerca a su magnético círculo de influencia. La ciudad puerto es un filtro, “…una barriga donde se procesan y digieren todas las actividades que nos alimentan como nación” (pág. 15). La narradora no matiza sus valoraciones: se posiciona como testigo crítico y directo del Buenos Aires en el que vive.

El desapego de esa mirada sobre su presente cotidiano será contrapunto de una memoria vuelta hacia su niñez: “Somos seres en busca del origen, será porque sólo comprendiendo lo que hay en la semilla sabemos dónde podemos florecer” (pág. 24). Los Olvidos es pintado con ritmo acorde a la lentitud de los pueblos pequeños. Pero lejos de idealizar el ayer, aquí sí aparecerán los matices entonados en la paleta del recuerdo y la reconsideración del pasado personal y familiar: “Mi infancia transcurrió allí, la tranquilidad de ese páramo nos daba seguridad. Con los ojos de aquella niña, traigo a mi memoria momentos que se resignifican y mutan. Aquello que una vez fue mágico hoy se torna espantoso” (pág. 21).

La historia familiar se remonta hasta las figuras que Rafaela ha llegado a conocer: sus abuelos. La nona es una inmigrante que ha dejado Italia durante la Segunda Guerra Mundial. Es evocada como una anciana que tomaba “baños de luna” en el patio de la inmensa casa: sentada en una pequeña silla, en el silencio de la noche, la nona cerraba los ojos y atravesaba océanos de tiempo y espacio, sumida en la melancolía.

El perfil del abuelo paterno es nítido, agrio, arquetípico: “No tengo registro alguno de su voz. Nunca lo escuché pronunciar palabra alguna”. Poco parece haberle costado replicar ese mutismo -según ha relatado el padre de Rafaela- en la vida diaria familiar: “…al llegar a casa, el silencio se cernía como un velo, aplastando cualquier atisbo de alegría” (pág. 37). Pero ese hombre severo y silencioso dentro del hogar era, también, un obrero que luchaba por un salario justo. Ese abuelo pudo ser testigo cercano del bombardeo a Plaza de mayo de 1.955. Imaginamos a ese trabajador, sacudido por la magnitud de esa histórica matanza, al punto de romper su habitual mudez para contar cada sangriento detalle.

Rafaela -ella misma invención- juega con los tonos ficticios de los episodios que trae a su memoria. El presagio de los pájaros es el título del capítulo VIII. Allí, el escenario rural es construido a fuerza de imágenes potentes y personajes reconocibles: el cura, Irene, la bruja del pueblo y, por supuesto, los estorninos. Estas aves comienzan una danza aérea sin orden aparente y de pronto descienden en picada sobre la tierra del cementerio. La escena logra transmitir el caos y el temor que despierta el súbito fenómeno para rozar -como debe ser- lo inverosímil.

El capítulo X, titulado Tan solo tierra, brilla dentro del conjunto. Está dedicado a la tía Inés, viajera indómita de una odisea personal que la llevará lejos para luego traerla de regreso a Los Olvidos. La composición física de este personaje alcanza lo cinematográfico, tan fuerte es su potencia visual. También interesa, por supuesto, por sus características psicológicas o espirituales: aguerrida, sabia, mundana.

Es recurrente el despliegue de elementos sobrenaturales o macabros en algunas de las historias referidas por Rafaela. Es el caso de capítulos donde aparecen brujas que adquieren formas animales, o niños poseídos por fuerzas infernales. El marco que permite tales recuerdos alucinados es la percepción que los niños pueden componer de los hechos: “Sucedió al final de mi niñez. A esa edad los acontecimientos suelen mezclarse entre realidad e imaginación, pero trataré de relatarlos fiel a los recuerdos” (pág. 41).

Más allá de la cohesión que logra la novela, cada capítulo funciona como unidad casi independiente, cualidad que suma fluidez a la lectura amena.

En momentos consecutivos, el relato aborda un puñado de asuntos: la oposición pueblo pequeño/gran ciudad, el pasado familiar, lo ritual y mítico, y lo fantástico o maravilloso en el más amplio sentido. Sobre estos amplios carriles temáticos, Elizabeth Rivadeneira logra una prosa ágil, rica en descripciones de lugares tan fantasmales como concretos, espacios poblados de personajes desbordados por la savia de la ficción.


Elizabeth Rivadeneira. Nació en Tucumán en 1982. Vive en Buenos Aires desde 2009. Es escritora, fotógrafa, audiovisualista, psicóloga social, diseñadora gráfica y gestora cultural.

Entre sus obras se encuentran Reina Blanca y La rebelión del cordero, además de varias antologías que incluyen relatos de su autoría: Desde las Sombras, Susurros y pesadillas, 24 relatos siniestros, Seriales y Las formas del mal realizada junto a otros destacados autores argentinos.

Actualmente dirige la editorial Entramar y conduce el programa radial que lleva el mismo nombre por radio. Es Cofundadora del colectivo literario Nuevo Terror Argentino, fomentando y difundiendo literatura del género. Forma parte del proyecto La zona oscura, junto a Fantástica audiovisual, conectando autores independientes con el mundo del cine a través de la curaduría de obras.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *