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ISSN 2684-0626

 

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Las Voces del Lugar, el cancionero.

Los siguientes artículos sobre Las Voces del Lugar forman parte de patrimonio sonoro del programa de radio que lleva el mismo nombre. La autoría de este libro cuenta con las participaciones de:

Ernestina Balderrama
Wara Mamondes
Andrea Mamondes
Cinthya Mamondes
Silena Mamondes
Colaboración: Estefanía Cajeao – Manolo Salguero

Desde revista La Papa apoyamos la difusión de este material.


Por Amparo Álvarez Romero |

A donde se irán las coplas

en estas cintas grabadas

esa es la suerte del coplero

que se llevan las coplas sin pagarle nada…

En Amaicha del Valle el canto queda guardado en las cajas de las copleras, en los bocas de la tierra, en los patios de las casas y también en casetes. El canto del coplero que improvisa en la radio queda grabado en esas cintas.

Hace más de 30 años que el programa “Las Voces del Lugar” sintoniza en la radio emisora solidaria FM Libertad 102.5. desde Amaicha del Valle, Tucumán. María Ernestina Balderrama y Juan Enrique Mamondes fundaron el proyecto radial un 6 de noviembre de 1994. Ernestina, quien continúa con el programa junto con sus hijas y nietas, es comunicadora social, tejedora y defensora por los derechos indígenas, por el territorio y la pachamama. Fue criada entre Casiyaco y Yapes, junto con sus abuelas y abuelos, hilando la lana y cuidando a los animales. Recuerda, cuando era niña, que la radio era su compañera de todos los días. En la entrevista que le realiza Wara Mamondes. Para el cancionero, Ernestina cuenta: “Y bueno, vamos a ir a nuestros recuerdos, ¿no? Siempre uno escuchaba radio, siempre, y faltaba algún programa de interés cultural, de la gente en común, por ejemplo, de transmitir algún conocimiento de los abuelos, saberes, coplas, historias, quizás unos dichos. Las cosas comunes populares, cómo se habla en las lenguas originarias, de cómo se saludaba la gente antes, y a veces, se hablaba en coplas, cuando se había alegría o algún sentimiento, se hablaba en coplas.” 

Inspirado en la “Primera Cumbre Mundial de los Pueblos Indígenas” (1993) el programa se preocupó por difundir las noticias referentes a los Pueblos Originarios del Abya Yala y del mundo, relatos de la memoria oral, expresiones culturales y problemáticas vinculadas al territorio y a la biodiversidad. “(…) venimos a hablar, en nombre de todos los que no tienen voz, de los animales, las plantas las personas que desean escucharse, ese sería el objetivo.” cuenta María. “Las Voces del Lugar” nace del territorio político y fija sus objetivos desde el compromiso con la comunidad indígena y sus luchas,“de ahí empezamos también a viajar a los congresos indígenas, a los encuentros del Coyasuyo, del Tawantisuyo, entonces ahí nos íbamos enterando mucho más de toda la realidad que nos venían ya avasallando, entonces era como derecho a informar también, un derecho que está contemplado en la constitución.” Así, en los noventa, el programa radial se cimentó en la responsabilidad comunicativa y la denuncia, “Era muy gracioso e interesante también porque a mí me decían la muda, y bueno yo empecé así, me decían así, porque bueno, también hablábamos de política y por ahí pegaba fuerte, porque ahí se ponía picante porque decíamos las cosas que estaban pasando en nuestra comunidad con papeles, por ejemplo, de proyectos que no se cumplían, esas cosas (…)”

Ernestina cuenta que fue muy intenso llevar a cabo el programa, hasta incluso violento.“por supuesto que nos querían romper la radio, romper los micrófonos, pero bueno, era una realidad, que estábamos viviendo (…)”

Sin embargo, “Las Voces del Lugar” fue construyendo su lugar de resistencia y representación en la cultura andina, “ Y era muy bonito, ¿no?, escuchar a veces a las señoras hablando.” cuenta Ernestina a Wara  Mamondes,“nos sorprendimos porque dice que lindo que han hablado, cómo han entrevistado, el señor que estaba en la radio, tenía ganas de verlo, de saludar…(…) La imaginación de la gente era increíble, y pasamos la historia de otros pueblos.(…) La gente decía, «ya llegó el programa de los indios», y todo se ponían ahí. «Yo escucho el programa, no me pierdo una palabra de lo que dice, escucho las historias». Yo contaba las historias de Las Venas Abiertas de América Latina, en esa época la música originaria era de Víctor Heredia que llegaba muy profundo al alma, a las personas.

Recuerda también la gratitud de los oyentes que hacían llegar al programa cartas para sus realizadores e incluso poemas. “Y además se les ocurría a ellos, y hacían poesía también. (…) Y la misma gente, gente común que se juntaba a cantar, le gusta escucharse, o la familia le gusta escuchar a su mamita que ya no está”.

Desde “Las Voces del Lugar” se promovió el trabajo de corresponsalías indígenas, lo que permitió cubrir y registrar encuentros y festivales del Valle Calchaquí como la Fiesta de la Pachamama, los Jueves de Comadres, la celebración del 1ro de agosto y gran cantidad de eventos y asambleas tanto a nivel local, como nacional e internacional.  Todo este patrimonio cultural de la comunidad ha sido legado, registrado y conservado cuidadosamente en más de 70 casetes por Ernestina y Juan Enrique. Gracias a la selección en la convocatoria de “Sonidos y Lenguas” del Ministerio de Cultura (2022), se realizó un tratamiento archivístico y digitalización del patrimonio sonoro.

Esta labor se plasma hoy en un trabajo interdisciplinario en torno a la recuperación y el registro de las voces del valle en un cancionero que selecciona 17 piezas sonoras de canto con caja. El cancionero está integrado por una transcripción en partituras y letra de tonadas, bagualas, joy joy y banda de sikuris, además de entrevistas y relatos de sus recopiladores que, junto con fotografías, registran la memoria oral y colectiva. El proyecto se socializó en formato digital y en papel tanto en escuelas como en plazas públicas y, por supuesto, en radios de la comunidad, con el objetivo preservar, difundir y enseñar los cantos ancestrales de los valles y la música andina.

¿Quiénes son las voces de los cantos que escuchamos? ¿Qué historias nos enseñan los cantos? “lo que la gente necesita en su diario vivir, es identidad, es cultura, tener presencia de uno mismo, cómo piensa, como habla. Los cantos, como canta uno habla, y esos se ve en los cantos, las tonadas, el canto como uno habla Aquí tei venio a ver esas tonadas van al habla, es nuestra tonada común, es nuestro sentimiento, nuestra identidad. (…) La gente que ha vivido mucho tiempo en Bs. As. y vuelve a su pueblo, y escucha la tonada de nuestra voz, y dice no, esta es nuestra gente, esta soy yo, mi entorno mi cultura, mi todo”.

Es el canto ancestral de los valles y este cancionero son las formas de resanar el pasado, que está vivo y apuesta por lo colectivo. Dice Ernestina sobre el joy joy, es el abuelo que uno canta a través de nosotros.

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