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Multiplicación de la “balada para un loco”

Por Verónica Juliano |

¡Loco! ¡Loco! ¡Loco!
Como un acróbata demente saltaré,
sobre el abismo de tu escote hasta sentir
que enloquecí tu corazón de libertad…


Piazzola – Ferrer

Hay un hecho histórico, acaecido durante la última dictadura militar en Argentina, que tuvo su epicentro en nuestra provincia: la expulsión de los mendigos a Catamarca, en el invierno de 1977. Ante la inminente visita de Videla a Tucumán, el dictador de turno ordenó extremar las acciones de limpieza en nuestra ciudad. Quitar la suciedad, eliminar la basura, ocultar la miseria en la que estaba sumergida nuestra sociedad (sin asumirse ellos, nunca, como los verdaderos miserables).

Se sabe que los dictadores son expertos en el acto de borrar, de hacer desaparecer. Se sabe, también, que desconocen por completo que toda borradura deja un rastro y que esa huella, sutil, es materia suficiente para quien emprende un camino de búsqueda y de recuperación de lo borrado. Imagino un pizarrón de color verde militar, torpemente borroneado en toda su extensión, lleno de polvo de tizas. Imagino cada partícula susurrando un mensaje en un lenguaje secreto, a la espera del intérprete capaz de descifrarlo.

La maquinaria desaparecedora había comenzado a funcionar durante el Operativo Independencia. La Escuelita de Famaillá, hoy espacio de lucha y de memoria activa, fue el primer centro clandestino de detención del país. Convertir una escuela en una sala de torturas engendra una semiosis monstruosa: la escuela como un laboratorio siniestro en donde aleccionar y disciplinar, a través del horror, los cuerpos y las mentes. Mensaje tan atroz como contundente que se esparce veloz, como una peste.

Para los genocidas no fue suficiente con tapiar las villas (porque solo hay pobres en la medida en que son vistos) ni con pintar los tanques de agua, en lo alto de las casas, con la bandera argentina (porque tampoco importa el acceso de todos al agua potable si el tanque albiceleste nos recubre con su manto). En materia de orden y limpieza, toda acción parecía insuficiente, entonces, se ordenó expulsar a los mendigos y a los locos que deambulaban por las calles de San Miguel de Tucumán. Con el fin de “adecentar” la ciudad, se dispuso su traslado a la colindante Catamarca: fuera de los dominios de la provincia, invisibles, dejaban de existir.

Este episodio aberrante, que manifiesta el profundo desprecio por la vida que enarbolan los dictadores, tuvo su eco inmediato en una obra de teatro (en un acto) de Carlos María Alsina, titulada Limpieza, estrenada en 1985. La pieza dramatúrgica obtuvo diversos premios, entre ellos, premio del Fondo Nacional de las Artes 1987; 1° Mención del Certamen para Autores Dramáticos del NOA Municipalidad de Salta 1984; seleccionada para la muestra oficial del II Festival Nacional de Teatro Córdoba 1987.

Con prólogo de Roberto “Tito” Cossa, la obra Limpieza buscó reponer las voces silenciadas y los cuerpos ultrajados de las víctimas de la depuración bussista. En esta apuesta de visibilización, el autor apeló al uso de un habla lugarizada: los personajes reproducen una lengua local que se regodea en su tucumanidad. Exacerban los modismos y las inflexiones de un habla que sienten propia, no apropiada.

Este aspecto me ha parecido sumamente importante no solo en lo que respecta a la construcción de una identidad local, a partir del hecho artístico, sino también –y sobre todo– en lo que concierne a una toma de posición política: cada ciudad conoce a sus “locos”, los ampara, los celebra. Jamás los olvida. Solamente aquel que es ajeno a las causas de un pueblo puede atentar contra los suyos.

A través de las voces ultratucumanas de Mánix, Pacheco, Muda, Vera, Plaza, Perón, Satélite, Alemana, Rueditas y Julito accedemos a la historia omitida por los grandes relatos: repelidos por ser considerados indeseables, arrojados a la intemperie del desierto y al asedio de las fieras, en un acto de inhumanidad sin precedentes, esta corte singular constituye un eslabón en la cadena de atrocidades perpetradas durante la dictadura, que se recrudece aún más al considerar la extrema indefensión de estos sujetos.

El dramaturgo descifró muy tempranamente el mensaje oculto en los rastros de las borraduras improlijas de los tiranos. Con una peluca de alondras, el autor teatralizó la historia de los locos, los mendigos y los tullidos que la dictadura se quiso “cepillar” pero que vuelven una y otra vez merced a quienes, como el propio Alsina, Eduardo Rosenzvaig o Tomás Eloy Martínez, se obstinan en multiplicar la balada para un loco. La canción justa para todos los locos del mundo.

5 respuestas a “Multiplicación de la “balada para un loco””

  1. Patricia Fernández Valladares dice:

    MULTIPLICACIÓN DE LA «BALADA PARA UN LOCO» NO COINCIDÓ CON VOS VERÓNICA JULIANO, SOS UNA ESCRITORA FABULOSA… HAS LOGRADO RETORNAR EN MI HISTORIA PERSONAL. ES PASADO, HE ELABORADO TODO LO Q’REQUERÍA CON LA ORIENTACIÓN DE MI PSICOLÓGO (INGRESÉ EN LA FACULTAD EN EL 80′, TENÍA 17 Y TOMÉ LA DECISIÓN DE Q’ NECESITABA CERRAR LO Q’ ME OCURRIÓ ENTRE EL FIN DEL 74′ HASTA DICIEMBRE DEL 77′. COMENCÉ CON TERAPIA A MEDIADOS DEL AÑO 1981 Y TENÍA 18 AÑOS). PERO MIENTRAS LEÍA MULTIPLICACIÓN…, FUE IGUAL Q’ LEER DOS LÍNEAS SIMULTÁNEAS, POR UN LADO, «LIMPIEZA» Y POR EL OTRO, UN HECHO HISTÓRICO… DE MOMENTOS LO HE SENTIDO CÓMO UN PARALELISMO, PERO DE A RATOS LAS LÍNEAS SE ENTRECRUZABAN, PERO A VECES SE SEPARABABAN Y VEÍA EL ROSTRO DE MI ABUELA MATERNA (DESAPARECIDA), NELLY DUPUIS DE VALLADARES Y TAMBIÉN LA CARA DEL HERMANO MENOR DE MI MADRE, CARLOS «OVEJA» VALLADARES… SÍ ES CLARO, BIÉN… SÍ NO LO LOGRÉ, LO LAMENTÓ… SIEMPRE SOY FRONTAL Y PREFIERO HABLAR A NO HACERLO (MIS PADRES COMETIERON EL ERROR DE NO HABLAR NUNCA Y ME PROHIBIERON REFERIRLO…CEPILLAR LO Q’ OCURRIÓ NO SIRVE). EDUARDO ROZENVAIG O CARLOS ALSINA PUEDEN COMPLETARLO… GRACIAS POR TODO, VERÓNICA JULIANO… HA SIDO DURO, PERO JAMÁS ME ESCONDÓ.

    • Vero dice:

      La literatura tiene ese poder: la palabra sana, libera. Más cuando se trata de historias que remiten a hechos tan duros y se imbrican con la propia biografía. Me conmueve tu testimonio. Gracias por leer y comentar… un fuerte abrazo

  2. Gabriela dice:

    Una digna descripción de situaciones terribles, que hacen que las cosas no sean espectaculares, sino reales. Y nos deja como siempre la sensación de ser fuertes, aun los invisibles. Gracias Vero!

    • Vero dice:

      Gracias a vos ♡
      Somos fuertes en la palabra. Un abrazo

  3. Mali Darmanin dice:

    Vero. En tu escrito no queda claro q el Operativo Independencia empezó durante el Gob «Democratico» de Isabel Perón, por la orden de exterminio q emitió en febrero, y q su vice Luder extendió a todo el país en noviembre/75. No fue la dictadura quien inventó los centros clandestinos de exterminio y desaparición (aunq los usó e incrementó), sino el Peronismo. Esa es una VERDAD HISTORICA. Vos sabes q mi casa fue allanada sin orden judicial, mi marido detenido y desaparecido, y la «Justicia» DENEGO el pedido de Habeas Corpus. Un caso entre miles, todos bajo gobierno «constituciinal», cuando se suponia regian derechos individuales

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