Palabras de presentación
-Gabriel Gómez Saavedra-
El lenguaje del poema, a veces, parece ideado bajo la luz de los sueños más inapresables; cuaja en una lengua que se escapa del poder del autor y se le muestra al lector como el fragmento libre de una dimensión seductoramente extraña. Con un lenguaje tan ajeno a todo están escritos estos poemas de Mariel Vincent, recreando escenas y relaciones en versos sobrios que, al leerlos, uno parece haber reemplazado las córneas de sus ojos por la tela con la que nos susurran los fantasmas.
Afuera, hermosa mía, la guerra no cesa.
Sé que trabajas en el campo cercado
que eres la encargada de los niños.
Te vi prepararlos para el último viaje
salvar sus manos
del fuego de las bombas.
Querido mío
sé del camino que lleva al bosque.
En la entrada está la fuente
a la que van a beber
los pájaros azules.
Cuando eras un chico,
te seguí.
Es una pena
que busquemos la salida
cada uno
por su lado.
Miro desde mi ventana
y río
con esa risa de mar que viene
de tu ola.
A veces lloro
un canto viejo y sin memoria
y vos también
llorás adentro.
¿Qué es la distancia?
El último peldaño y estoy
aquí sentada.
No me dejan cruzar.
Tengo que aguardar hasta que el gallo cante
para que cruce
mi corazón de un brinco.
Dormías
y te bendije.
El milagro, una palabra
o la claridad comiéndose
la opacidad del mundo.
Mariel Vincent nació en San Miguel de Tucumán, en el año 1979. Estudió en la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad de Tucumán. Participó de diversos talleres literarios y eventos culturales en su provincia.

Concepción, prov. de Tucumán, 1980. Publicó la plaqueta Huecos (Ediciones Del Té, 2010), y los libros Escorial (Editorial Huesos de Jibia, 2013), Siesta (Ediciones Último Reino, 2018) y Era (Falta Envido Ediciones, 2021). Entre otras distinciones, ganó el Premio Municipal de Literatura San Miguel de Tucumán – Género Poesía (Región N.O.A.) y fue seleccionado por el Fondo Nacional de las Artes como becario del programa Pertenencia: puesta en valor de la diversidad cultural argentina.




Que hermosos poemas. Cotidianos, simples, luminosos.
Mariel Vincent, poeta inmensa
Maavillosos, Graciaz!