Por Gabriel Gómez Saavedra |
Exhultación de la carne, ésa que se negará cuarenta días después por mandato de la tradición impuesta. Pero lo desorbitado no es más que el grito de lo que vuelve, una y otra vez, sobre el espejismo de los antigales de este norte sincrético: el radiante carnaval entrando en la boca de las almas, para sentirlas reír, nombrarse igualitarias y encender el amor con una fugacidad no alcanzada por el núcleo de ninguna estrella. Sin embargo, a pesar de lo que pueda ofrecerse desde el folleto turístico, la fiesta no es un atropello de ciegos cultivando la banalidad, es —para el que se permite mirar a través de la polvareda de harina y serpentina— el tiempo de lo colectivo; donde la tiranía de la individualidad agacha el lomo y se olvida de encerrar la lengua con que compartimos canciones que no necesitan origen, y soles que se beben como si fuesen los del juicio final. Esa trama deriva en la sabiduría del que entiende, que lo que se festeja, es la pertenencia al linaje de los no sometidos; sabiduría que reposa, como un capullo, en estos poemas de Sara Mamaní, y que se abre contundente en febrero, recordándonos que el carnaval conserva la memoria del diablo y, por lo tanto, de lo irrenunciable, para ser convocado entre el silencio de los cerros o la apatía de las ciudades: “Inmersa en la ciudad / urbano desconsuelo / oído en la tierra / el mensaje trasluce / coordenadas de la cita // Se va preparando // como un bostezo // su nombre se esparcirá // en papel picado // Multicolor ha de ser”.
Una máscara
no sabe lo que dice
pero se ríe.
DESPERTAR
Se manifiesta
semillas de huayruro
se manifiesta
miniaturas de la feria
se manifiesta
el ekeco y un cigarro
se manifiesta
Es claro y distinto
en treinta días
va a despertar.
*
Nombro el maíz
tajadita de sol
en la vereda.
BOSTEZO
Inmersa en la ciudad
urbano desconsuelo
oído en la tierra
el mensaje trasluce
coordenadas de la cita
Se va preparando
como un bostezo
su nombre se esparcirá
en papel picado
Multicolor ha de ser.
*
Un niño duerme
estrenará sus plumas
será un torrente.
PERFIL
Se va dibujando
el perfil del diablo
con los truenos de las cajas
en diciembre
a la oración
Costureras y sastres
en cada detalle
del disfraz
a lucir en los corsos
Se imaginan a sí mismas
las comparsas
se conjugan
en un presente
que rodará
hasta el último día de la fiesta.
*
Arena y barro
se ablanda la alegría
hilo se vuelve.
BALDES
Nacientes de un río
los baldes de agua
rebalsan cuerpos
en las veredas
quitando penas
cantando heridas
Deseo inconfesado
tiene el bullicio
Que no termine
el juego de la vida
cuando caiga el sol.
*
Al aire sube
en alarido escapa
le nacen coplas.
APURO
Qué tan hondo
obligado al silencio
entre piedras
cañas y yuyarales
signos de milenios
Envuelto en serpentinas
saldrá flameando
y va a herir el diablo
mi cuerpo de solo estar
Es festejo en la espera
que no tiene apuro.
*
Se van las penas
murmullo de coyuyos
todo el verano.
MI PESTE
Si pensara que no voy a Liniers
a comprar la coaj
si evadiera el fuego de los sauces
si no quisiera escribir
en cada pared tu nombre
contagiar como una peste tu alegría
estaría en otra vida
Arrasa mis dudas el carnaval.
*
Sara Mamani (1952, Salta). Cantante, autora y compositora, poeta y Profesora de Filosofía (Universidad Nacional de Salta).
Tiene publicados los poemarios Décimas (Editorial el suri porfiado, 2020) y Ovillos (Editorial el suri porfiado, 2021).
Ha editado los discos Cantos de tierra, Agüita el alma, Warmi, Yo tengo palabras, Re-Vivir, Trazos.
Es integrante del Foro Argentino de Compositoras y de MujerTrova. Trabajó con Adolfo Pérez Esquivel (Premio Nobel de la Paz, en el Servicio Paz y Justicia). Distinciones: Primer Premio Música III Bienal de Arte Indígena (Quito, Ecuador, 2010), Distinción Nelly Omar por su aporte a la Cultura Popular y Mujer destacada por su aporte a una sociedad más igualitaria (Colegio de Abogados de la Ciudad de Buenos Aires, 2019). En 2022 se estrenó el documental Sara Mamani, el nombre resistede Susana Moreira.

Concepción, prov. de Tucumán, 1980. Publicó la plaqueta Huecos (Ediciones Del Té, 2010), y los libros Escorial (Editorial Huesos de Jibia, 2013), Siesta (Ediciones Último Reino, 2018) y Era (Falta Envido Ediciones, 2021). Entre otras distinciones, ganó el Premio Municipal de Literatura San Miguel de Tucumán – Género Poesía (Región N.O.A.) y fue seleccionado por el Fondo Nacional de las Artes como becario del programa Pertenencia: puesta en valor de la diversidad cultural argentina.



