Por Gabriel Gómez Saavedra |
La fe, esa fuerza vital que pone los ojos en el horizonte a pesar de la distancia que lo condena; la fe, esa batalla que se decide asumir, incluso, cuando la derrota ya anticipó su presencia maciza; la fe, ese césped donde acostamos la cabeza para ver pasar el cielo en las nubes inconsistentes, es el plano donde flotan estos poemas de Sylvina Bach. Su mérito está en entregar el aire donde persisten las pérdidas como capullos que se abren al porvenir, para seguir acompañándonos desde nuevas formas; como si cada caída del corazón, en realidad, sea un vuelo hacia cielos desconocidos o, conocidos, pero con nuevos celajes. Esto es visible en el lenguaje que emplean, el cual no se queda estancado en imágenes ni palabras pesadas, sino que sale a respirar fuera del barro con frecuencia; lenguaje que porta una estructura muy interesante, permitiendo el efecto de que un tono que se percibe similar al de poemas incluidos en Cantos de inocencia de William Blake, logra colarse en las letras de la banda sonora de la juventud de los 90: “Es insoportable, lo sé / el silencio ante el misterio. // Ya nunca intentarás el amor. / Está bien. / Y sin embargo / creo haberte escuchado reír, / creo haberte escuchado cantar”.
De esta manera, la fe vuelta poesía en los versos de Bach, es la espera sin dolor, pero con intensidad, de un creyente frente a un dios que se materializa en las cosas más cercanas y así puede sentirse verdadero.
COME UNDONE[1]
Repites esa canción
hey niña
mantente más salvaje que el viento
mientras preguntas
si su amor se desvanece.
A quién amas
cuando estás deshecha.
Sin prisa
ignoras
si vas a convertirte en cenizas.
Exhalas
mi sueño inmaculado
había esperado por ti.
Inhalas
perdida
en un cielo colmado de nieve.
Ya se siente la fragancia
que precede a una tormenta
en el norte.
Esperas su voz
como al primer relámpago,
acaso fue real.
Aún hay algo de su nombre
en las sencillas cosas.
Jamás podré evitar
quebrarme
único epitafio.
Mi corazón era un volcán,
dices,
y la lava se desborda.
*
CONSIDER THIS[2]
Has perdido el sentido
como un niño
que soltó su barrilete
Pero considera esto:
el cielo y la tierra
mantienen un orden,
una frontera.
El horizonte que no alcanzas
es sólo una línea imaginaria
que no separa nada.
Sientes que tu vida
transcurre en una cuerda floja
por eso te refugias
en un espacio de la sombra.
Declaras:
soy yo, en la esquina
soy yo, bajo los reflectores
perdiendo mi fe.
Es insoportable, lo sé
el silencio ante el misterio.
Ya nunca intentarás el amor.
Está bien.
Y sin embargo
creo haberte escuchado reír,
creo haberte escuchado cantar,
creo haberte visto intentarlo
un instante.
*
Se supone
que esto iba a ser gradual.
Que un día
ibas a ser más alto,
y yo iba a notarlo
sin darme cuenta.
Pero no ha sido así.
Hoy
la distancia hasta tu rostro
parece incorrecta.
Tu mano,
antes redonda,
apenas mía,
ahora pesa,
es un árbol,
casi adulta.
No encuentro
la palabra justa
para decir cómo me siento.
Debe existir una
que explique estos pequeños desplazamientos
pero no la sé.
El futuro se refleja
en tu sombra.
Te vas.
Detrás tuyo
se va también tu infancia
y cierra la puerta.
*
Nada restituye
esta felicidad atómica:
el sol
en la línea mínima del césped.
El futuro se veía tan bien
desde tu ventana.
Ahora tengo
la pena,
la hermosura
preguntas
sobre lo perdurable
y Dios,
que todavía escucha.
*
El árbol, en vela,
me interpela esta noche.
¿Está tu corazón,
erguido como yo?
Sus ramas como manos
elevan plegarias a lo alto.
¿En qué crees?
¿Dónde descansa tu fe?
Llueve.
Aquí estamos
entre la poca gente que pasa.
¿Qué queda del amor cuando se pierde?
Dos zorzales duermen
entre las hojas mojadas.
*
[1] Come undone. Duran Duran. Duran Duran (The Wedding Album). 1993.
[2] Losing my religion. R.E.M. Out of time. 1991
Sylvina Bach nació en Tucumán en 1975. Es autora de los libros de poesía Cuadernos de Jonás (La aguja de Buffon, 2012), Niña de Humo (Ed. en Danza.2017), La Escena Invencible (Gerania Editora. 2020) y Orden Doméstico (Gerania Editora. 2025).
Forma parte de diversas antologías, como Poesía joven del noroeste argentino (Fondo Nacional de las Artes, 2008), Poetas argentinas 1961-1980 (Ediciones del Dock, 2007), Monoambientes, microrrelatos del noroeste argentino (Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos, 2008), Antología Federal de Poesía. Región Noroeste (Consejo Federal de Inversiones, 2017. Compilador: Samuel Bossini), Poetas de Tucumán (1960-1990) (Facultad de Filosofía y Letras de la UNT, 2021. Compiladores: Guillermo Siles y Soledad Martínez Zuccardi) y En las tierras de David (La Aguja de Buffon Ediciones, 2022. Compiladora: Ana María Mopty de Kiorcheff).
Participó en el Festival Internacional de Poesía de Rosario, en 2010, y en el Festival Internacional de Poesía de Salta en 2025.

Concepción, prov. de Tucumán, 1980. Publicó la plaqueta Huecos (Ediciones Del Té, 2010), y los libros Escorial (Editorial Huesos de Jibia, 2013), Siesta (Ediciones Último Reino, 2018) y Era (Falta Envido Ediciones, 2021). Entre otras distinciones, ganó el Premio Municipal de Literatura San Miguel de Tucumán – Género Poesía (Región N.O.A.) y fue seleccionado por el Fondo Nacional de las Artes como becario del programa Pertenencia: puesta en valor de la diversidad cultural argentina.



