Exposición de artes visuales en el marco del XIV coloquio internacional de filosofía de la técnica
Por Cecilia Vega |
En el marco del XIV coloquio internacional de filosofía de la técnica que se realizó los días 26, 27, 28 y 29 de agosto en el Museo de la Universidad Nacional de Tucumán bajo la consigna “Líneas de fuga, crítica, imaginación política y escenarios poshumanistas de la técnica”, se llevó a cabo la exposición La máquina que soy curada por María Gallo Ugarte, Diego Gelatti y Maria Gabriela Cisterna. La exposición se inauguró el 13 de agosto en la Casa Museo de la Ciudad y puso en diálogo obras de Lucio Lazarte, Victoria Pastrana, Pablo Guiot, Ezequiel Linares y Alina Bardavid; además de contar con un programa público a cargo de Ángeles Franco, Diego Gelatti y Eva y Silena Mamondes.

“Hacer algo suele implicar hacerlo con algo” es la frase con la que comienza el texto firmado por el equipo curatorial y hace foco en las maneras en que constantemente interactuamos con diversas técnicas. La exposición entiende la técnica en un sentido amplio: desde el dibujo y la pintura hasta el tejido, el video y el entrenamiento de la inteligencia artificial; la técnica concebida como un saber del cuerpo. Cada una de las obras que formó parte de la exposición utiliza distintas técnicas para generar sentido y reflexionar sobre la época que vivimos: Ezequiel Linares, maestro de varias generaciones de artistas, referente del dibujo y la pintura a nivel regional y poseedor de una técnica característica es reinterpretado a través del renderizado digital por Lucio Lazarte en su obra Súper Generalito; Victoria Pastrana en su video Trenzas que acarrean alarga sus trenzas con una extensión para enterrarlas en un río seco de Amaicha del Valle e inmediatamente, en un gesto absurdo y doloroso, intentar desprenderlas; Pablo Guiot dibuja un plano de un antiguo barco de esclavos y genera reflexiones sobre los cuerpos detrás de los avances tecnológicos y lo que esconden las narrativas de progreso. Por su parte Alina Bardavid entrena inteligencias artificiales para crear imágenes de cuerpos que no se ajustan a binarismos.

El programa público consistió en dos talleres, uno de biomateriales dictado por Angeles Franco, otro de Wincha dictado por Eva y Silena Mamondes; y la obra Software determinador de genero de Diego Gelatti. Esta instancia reflejo la amplitud de los enfoques y también el posicionamiento político del proyecto: desde aprender a crear plásticos a partir de sistemas vivos, acercarnos a memorias ancestrales a través del tejido, hasta participar de una ficción que utiliza visión artificial, una red neuronal convulsional y una cámara web de mala calidad y emite un ticket donde, supuestamente, se consigna el género de quien participe.

El título de la exposición, La máquina que soy, me lleva inevitablemente a Paul Preciado y su concepción de la tecnología no como algo que modifica la naturaleza sino como lo que la produce. Máquina y cuerpo se confunden, se fusionan y se crean mutuamente. ¿Qué lugar podría ocupar el arte en estos debates? Una exposición de artes visuales en el marco de un coloquio de filosofía implicó un cruce de disciplinas y mundos que sucede menos seguido de lo que podría, y puso al arte en el lugar no solamente de ilustrar discusiones filosóficas sino que, nuevamente pensando en Paul Preciado, nos impulsó a preguntarnos de qué maneras el arte puede contribuir a imaginar las tecnologías como posibles lugares de resistencia a la dominación.
*Fotos de Diego Gelatti.

Curadora independiente e investigadora en artes. Actualmente cursa la Maestría en Crítica y Difusión de las Artes en la UNA. Es Especialista en Producción de Textos Críticos y de Difusión Mediática de las Artes por la misma institución y Licenciada en Artes Plásticas de la UNT.



