Suscribirme

ISSN 2684-0626

 

Aquí podés hacer tu donación a La Papa:

Libros Tucumán es una librería especializada en literatura de Tucumán ubicada en Lola Mora 73, Yerba Buena – Tucumán. Visitá su web: https://librostucuman.com.ar/

 

 

 

 

 

Lino es una distribuidora de libros con perspectiva crítica y un espacio web para la recepción del catálogo. Se hace en Santiago del Estero, Argentina. Visitá su página: https://linolibros.com/

Poemas de Juan Lix Klett

Palabras de presentación

-Gabriel Gómez Saavedra-

Juan Lix Klett crea para sus poemas un pájaro despojado de anclaje material, que trepa la poesía como si fuese el Árbol del Conocimiento del Bien y del Mal. Arriba, se mira en el reflejo de la manzana y no se reconoce, y la serpiente le convida el sabor de la culpa y de la soledad. Y así, con un tono clásico y desangelado, hecho con la sombra del agua o la del humo, abre un campo de batalla donde se baten a duelo su génesis y su apocalipsis, sin que podamos reconocer cuál es cuál.

LA SOMBRA Y EL PROBLEMA DE LA LUZ

Una mañana acabé

al amor en forma y no en sustancia.

Una mañana tan cotidiana como todas

las mañanas

perdí en las manos

la certeza de mil noches y mil manos

que en la forma lo eran todo

y en sustancia mi verdad.

Estuve yo

con una sombra en consistencia inabarcable,

poseído por un discurso del quella decía:

te posee la lógica del corte,

apartar tu carne,

penetrar en el arbitrio del demonio

que arbitra tu lenguaje

e intentar sobrevivirte.

Entonces supimos que enfrente estaba

lo que en formas todo sabe y que en sabiendo

no puede más que cerciorarse:

La culpa.

Al paso que sigue, una vez el otro dado,

cavé profundo, hice hueco en el calor

que da el deseo

y la ilusión hacía en el ojo

una verdad y una mentira perpetradas:

Que la afrenta es afrenta en cuanto dura

y cuando no, el deseo es una nada interminable.

Pésame amor mío,

porque todas son palabras

y muy pocas son reales.

Y aunque solo esté cavando

en la piedra incinerada

busco en las verdades de este cuerpo

lo que pudo, lo que hubo y lo que soy.

¿hacia dónde voy ahora? pregunté

a la infiel compañera.

Ocaso no notaste dijo,

estás ya en la otra tierra y el ardor que te calcina

satisface la inconsciencia en tu deseo.

Estás ya ante las palabras que en tu miedo

no dirán nada de lo que ha sucedido,

porque en las palabras de tu miedo

solo hay sucediendo.

Ven y en mis manos entrega tus monedas

porque el silencio te ha lamentado.

De ellas será un manzano

tan grande como las palabras que vivo

anhelaste

y sus sombras mayores que las mías.

De ellas será un manzano:

un nombre que se oponga

al asombro del infierno.

Y un manzano será

todo aquello que alado desee

tanto la mentira como la verdad

alado el deseo

lado a lado la ficción,

combinación poderosa

pero el acto es diferente.

Yo estoy aquí y no en lo que podría.

Conmigo es la pena que está siendo

y pudiendo detenerla,

soy yo quien castiga

con dolor en los dedos

y constancia en la memoria.

Y acabada su palabra

lloré a los pies del árbol dicotómico.

No me quedan más monedas

ni dolores más que el uno mencionado,

clavé una espada alrededor de la escritura

y comí de mi deseo,

ahora todo está en lo cierto

el sentido, el ahora, el comer

y la muerte.

LA ORILLA

 

“El Señor Dios hizo brotar del suelo

toda clase de árboles hermosos de ver y buenos de comer;

además, hizo brotar el árbol de la vida en mitad del jardín

y el árbol del conocimiento del bien y del mal”

GN 2,9

Estoy perdido en la inmensidad

de mi memoria y me arrastra una fuerza

volcánica, insípida y odiosa.

Crucé embalsado lamentos y penas muertas

perlas antiguas de un sueño que no acaba,

razones de un tiempo tan próximo

que en pretérito hablaría, pero no,

la noción aquí no es otra que el deseo coartado

por La culpa indescifrable.

No hay camino, ni aguja, ni patria espejada

que hable y describa

en que tanto nos parecemos las almas castigadas.

Me acerco al árbol dicotómico,

enterré las penas y guardé lamentos

en arenas grandísimas.

Un pájaro se posa sobre ramas doloridas

privada la vista y guardando para él

lo insensato de la escucha.

El pájaro se posa colosal en esta noche.

Hay verdades que la revelación no alcanza

hay verdades que nunca serán dichas

porque hay anhelos de olvido

porque hay cosas que dolieron mucho más

que la verdad.

El pájaro deja las ramas

y el árbol deja de chillar.

Yo estoy entre su fruto y la memoria

decido acercarme

decido ser tomado por la lengua

y castigado únicamente por la lengua.

No hay costa esperanzadora

ni vientos a la fe,

solo hacer del castigo

una verdad inabarcable.

BIG BANG

Estoy ya frente a la cuna de una historia

que no puede terminarse,

estoy ya frente al oráculo

y no he aprendido a interpretar.

Su voz declina hacia mi lengua,

explica las verdades de esta tierra

succionada.

Yo doy para él

finísimo el oído y herido el corazón.

Es tuyo el reflejo, la manzana, dice,

si la quieres, tortura del alma.

Es tuya la serpiente, el deseo

que estira la mano para avanzar

en la causalidad de tu palabra.

Como quien se mastica y saborea

una otredad que se pregunta por lo otro

tomo al deseo por el fruto

y el árbol advierte:

Sabrás que es perder,

sabrás que es tu cuerpo

lo que escapa del cerco de tu boca

cuando tu boca desee

escapar,

saber un poco más.

Todo lo que digas será y lo que no será

dicho de otro modo.

No hay vuelta hacia el atrás

cuando se aprende a descreer,

cuando se aprende a desconfiar.

Comerás de mi fruto

y serás la voz que te guíe

en el camino de la nada.

¿Y qué hago ahora? dije

que el poeta ha confundido el verbo

con pronombre tan posesivo.

POIESIS

Yo escribo porque escribiré

lo que está reescrito en el corazón de lo inconciente,

la ambigüedad de ese enunciado,

la sana literalidad del árbol

y la retrospectiva que intenta permanecer ante la poda.

De acto a acto, el texto es pura potencia,

la ley es natural a término de su jardín:

no hay brillo en la palabra brillo

pero sí un poema en hacerlo

brillar.

Y una vez contenida la materialidad

de lo que no puede estar hecho

no hay nada más decepcionante

que encontrarse sólo

en las posibilidades de lo refinado.

En el poema

la mentira, el poeta y el hambre

cuculan a un manzano perfumado

sabiendo que la poda les es siempre

inevitable,

sabiendo que perpetran sintaxis

angular,

sabiendo que el sentido es siempre otro

y que castiga, cuando Dios mira a un costado,

todo aquello que en el nombre del ninguno

es usado por el uno, por el otro

y por todos los demás.


Juan Lix Klett (San Miguel de Tucumán, 2005). Poeta, actualmente cursa la licenciatura en letras de la Universidad Nacional de Tucumán y codirige el sello editorial Aguacero Ediciones.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *