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El patio, la ronda y los libros

Crónica del V Festival Intergalático de escritores y de la IV Feria de Editoriales Indepedientes

Por Felipe Quiroga |

Para llegar al patio trasero de la Sociedad Francesa de Tucumán hay que atravesar un pasillo largo, angosto y oscuro. Más túnel que pasillo. Una especie de entrada secreta. Al avanzar, se empiezan a escuchar voces y en el fondo se ve, recortada contra la oscuridad, la salida: una abertura luminosa que paso a paso se va haciendo más grande. Cruzar ese umbral significa entrar en una ronda de libros y abrazos, de charlas y poesía, de encuentro y lecturas, de refugio y palabras, de escucha y resistencia, de debate y birritas bajo un sol que en invierno calienta como si fuera primavera.

Del 18 al 21 de agosto ese patio se ha convertido en la sede de un evento doble: el V Festival Intergaláctico de Escritores (FIDEO) y la IV Feria de Editoriales Independientes (FEI), organizados por Zaida Kassab (editora, artista visual y poeta) y Daniel Ocaranza (editor y escritor), una dupla que sostiene estas actividades con mucho esfuerzo y trabajo autogestivo.

Los stands de editoriales y librerías están dispuestos alrededor del patio, formando un círculo, como si el mismo espacio invitara a un recorrido en bucle, de un libro al otro y al otro, y volver a empezar. Y esa ronda, por supuesto, cómo símbolo más que elocuente en estos tiempos inciertos para el arte y la cultura. Hay, además, algo en esa disposición circular que remite a una órbita, como si los visitantes del Festival Intergaláctico fueran cuerpos celestes en una trayectoria de cadencia cósmica.

En el centro, las mesas y sillas invitan a conversar, tomar algo y relajarse en el tiempo entre cada lectura y cada presentación. No hay un escenario central fijo para estas actividades de agenda. El espacio se adapta y cambia día a día para recibir a invitados e invitadas, de Tucumán y de otras provincias, que comparten lecturas y puntos de vista: así, toman la palabra Inés Aráoz, Denise León, Juan Solá, Diego Puig, Fabricio Jiménez Osorio, Natalia Zanotta, Federico Soler, Gabriela Pignataro, Susana Noé, Fabio Martínez, Estefanía Herrera, Pedro Santos Deluca, Aníbal Costilla, Noelia Gana y muchos más.

La idea de aprovechar el patio, que propicia un ambiente cálido y de mucho contacto, surgió sobre la marcha, según explican desde la organización: “En el esquema original, hablamos de allá por marzo-abril, esto no existía, el lugar era otro. Después de que el Ente Cultural de Tucumán (lo que es Dirección de Letras) nos retirara el lugar que habíamos acordado meses antes, a días de empezar el Festival, llegamos a la Sociedad Francesa. Tuvo que acontecer el abandono —algo común en la provincia— para que este espacio tome aire en ese patio hermoso que fue la FEI y el FIDEO”, dice Daniel.

Nuevos espacios

El FIDEO y la FEI crecen con cada edición. En esta ocasión, se han sumado nuevos espacios, como una convocatoria de Video Poemas, que se adelantan durante el encuentro presencial y que se estrenarán en rondas virtuales vía YouTube. Otras acciones que también se irán propagando en el tiempo son los talleres: “En esta quinta edición rompimos el récord de talleres gratuitos, entre narrativa y poesía, dictados tanto por actores de la escena cultural local como de otras provincias”, cuenta Daniel. “Sostener seis talleres literarios en paralelo a la Feria de Editoriales Independientes y al Festival Intergaláctico es algo que queremos destacar, porque detrás de ello existe un compromiso de lxs talleristas, un brindar y brindarse. Agradecemos a Francisca Alarcón Irrazabal por permitir que Madre Selva Libros sea el punto para el dictado de esos talleres y que, bajo la coordinación de María José Bovi, fue nuestro punto FEI”, señala.

Diversidad, intercambios y lazos

Gabriela Álvarez, poeta y editora de Piedra Madre (Santiago del Estero), destaca la mirada federal que ha tenido siempre el evento. En ese sentido, resalta “la importancia de producir desde el norte mirando e incluyendo a todo el país, no solo pensándonos como una sola región, sino justamente desde la diversidad que nos caracteriza”. “Creo que correr el centro, los ejes, fortalecer culturalmente el territorio en el que trabajamos, y ponernos en diálogo con otres compañeres es un gran logro”, opina.

Con respecto a la importancia de mantener este tipo de espacios, Gabriela dice: “No es lo mismo trabajar en cada una de las provincias en las que vivimos sin esta posibilidad de mirar que en otros territorios existen compañeres construyendo de la misma forma, que le ponen el cuerpo a la palabra, y a la publicación. A la lectura, a la organización de encuentros que son de formación y de escucha. De ser conscientes que todo lo que hacemos tiene una implicancia en un otrx. Que eso es la cultura, y que eso también puede ser el arte de la palabra. De ser pacientes y atentos. De que las herramientas que yo no tengo, las tiene otro compañere, y que los saberes que yo no tengo, se construyen en otro lado, y se comparten. De que lo que puedo yo aportar, pueda hacer sentir acompañade en el hacer a otro y así. Un intercambio, en pos del trabajo, sobre todo, y del disfrute”.  

Andrés Torres Acuña, codirector de Funga Editorial (Chaco – Santiago del Estero), comenta: “La hermandad que se genera con los demás proyectos editoriales y demás escritores es lo más destacable de estos eventos, y la presencia de tantos y tantas provenientes de diferentes puntos del país, esa federalización tan necesaria nos aúna, nos abraza y nos sosiega en estos tiempos angustiantes. Saber que del otro lado del país tenés a alguien luchando y haciendo frente desde el arte y la literatura”. Para Andrés, la permanencia de encuentros como el FIDEO y la FEI es fundamental para “hacerle frente a la adversidad política, convocando a editoriales y escritores que en soledad laburan por la literatura y la cultura”. “Permiten darse a conocer y generar lazos y contactos con otres que apuestan por lo mismo, y nos abrazamos en nuestros quehaceres, porque todes sabemos ponerle cuerpo y afecto para encarar nuestros proyectos”, indica.

Un eco que sigue resonando

Unos días después del evento, Zaida y Daniel hacen un balance positivo. “Se vio mucha felicidad, una felicidad auténtica en cada unx de lxs participantes, de lxs oyentes, de lxs editores, de la gente en general; eso se palpitaba y de una manera cada vez más marcada. Mejor saldo que ese no esperábamos, fue una fiesta porque todxs quienes estuvieron allí así lo vivieron, y hoy lo sentimos como un eco que sigue resonando”, dice ella y agrega: “Seguiremos apuntando a la federalización de la literatura, a espacios generosos, más si se trata de actores independientes, poder generar redes, dar cuenta de qué se hace en cada provincia, generar y brindar instancias de visibilización, con un marcado compromiso desde lo profesional, pero también desde lo amoroso. Trabajo arduo, comprometido, sincero y con cariño”.

Con respecto a cómo creen que ambos eventos pueden seguir evolucionando en futuras ediciones, Daniel señala: “Seguiremos apostando, por un lado, a un festival federal y, por el otro, a una feria cada vez más fuerte, que reciba a sellos de todos lados, a que los bienes culturales circulen. Que esto suceda en la dinámica de un ecosistema independiente. Nos encantaría un mayor compromiso de parte de Cultura tanto del municipio como de la provincia, un apoyo real, concreto; tal vez estoy pidiendo mucho, pero todos creímos alguna vez en estrellas fugaces. Algo que pensamos también es en sumar manos a construir esto, porque así la fuerza puede ser mayor y el resonar más contundente. La idea de ampliar, que los anillos crezcan en el agua quieta, formando olas que viajan lejos”.

Desde su rol como editora en Falta Envido Ediciones y Puerta Roja, Zaida opina que el impacto que estos eventos pueden tener en el trabajo de escritores y editoriales de la región es expansivo. “Algunos de nuestros títulos partieron rumbo a distintas provincias en manos de nuevos lectorxs: para los otros sellos fue igual. Ese libro circulando es un impacto deseado, para cada sello, para cada autor”, reflexiona.

En el patio, ya vacío, persiste una reverberación. Es algo que bulle y gira, una mezcla de cosas simples y muy complejas: lo lindo y también lo que es duro de escuchar. Lo que cambia y lo que se mantiene. Red y comunidad. Voces y palabras que se forman y transforman. Es un mundo que sobrevive y se pregunta cómo seguir sobreviviendo. Hay ahí algo más fuerte que la literatura.

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