Suscribirme

ISSN 2684-0626

 

Aquí podés hacer tu donación a La Papa:

Libros Tucumán es una librería especializada en literatura de Tucumán ubicada en Lola Mora 73, Yerba Buena – Tucumán. Visitá su web: https://librostucuman.com.ar/

 

 

 

 

 

Lino es una distribuidora de libros con perspectiva crítica y un espacio web para la recepción del catálogo. Se hace en Santiago del Estero, Argentina. Visitá su página: https://linolibros.com/

Poemas inéditos de Lisandro Esteban

Por Gabriel Gómez Saavedra |

Imaginemos que el relato bíblico sobre la derrota de la monolengua de Babel no haya contemplado la siguiente subtrama: uno de sus habitantes no tuvo la posibilidad de encontrar pares que compartieran el nuevo lenguaje que le asignó la divinidad para así insertarse en una nueva tribu, como lo hicieron los demás, dejando atrás un fondo de ruinas. A este individuo, la soledad de su lengua lo obligó a vagar por la tierra, adaptándose a las lenguas de tribus adoptivas para no perecer en el aislamiento. Con los años, el ejercicio de la ajenidad no le permitió olvidar esa lengua única que comenzó como condena, para terminar, convirtiéndose en una piedra preciosa y vital cuando deseaba escuchar cómo suenan los vientos del alma que cantan nada más que para él. Entonces, un día, cuando una de sus tribus adoptivas dormía bajo las interrogantes estrellas, retornó a Babel y, en unos cuantos ladrillos derrumbados, cinceló símbolos para dejar huellas de esa lengua sin reparar en si alguien, alguna vez, podría descifrarla. Imaginemos, nuevamente, que esa lengua fuera encontrada por un poeta que, quizás sin lograr entenderla del todo, la empuña como una daga para con ella atravesar su lengua materna, enloqueciéndola, a tal nivel, que su sintaxis se pareciera a un derrumbe que permite leer la poesía desde perspectivas inesperadas. Algo similar a esta acción es lo que se presiente que operó sobre el lenguaje de los poemas de Lisandro Esteban, que se comparten en este número de La Papa: “Marcha / fermento / por la acequia, la sangre. Me / acequio; (te) sangro. Me / clarifico. Cada día / me añeja”.

maculado corazón

Lecho azufrado, Libro vetusto…

Relamo de mis dedos el pigmento

dorado. Cae

ocaso de sangre y

sulfuros.

 Infamia es; soy, soy ustible

 a ojo seráfico.

 Maculo

 en la medida

 que amo.

 Menos

 intrincado depurar

 el odio.

 nunca el mundo se ensaña

 con los que odian.[1]

 Nunca.

 Tú me quieres en llamas.

 Que con todas sea el

 magma.

Por mi sangre

– impura? –

paséanse

– porque amo –

peces o acrónimos[2].

Por mi secuencia genética,

de rato en rato,

crismones.

(…XP…XP…XP…)

70 milímetros

de agua y de milagro

 (o aguacero en marzo y chaparrones

 en abril)

sobre suelo iraquí

 boquiabierto aún

 como pescado o rajado en verdad

 hasta el tuétano

70

milímetros

de agua o de cristal

navegable

que escapa al

horizonte      y deja ver

aún la inclemencia de la ausencia de siquiera

 un mililitro

quizá te refleje

 un misil      balístico

100

cumulonimbos

se anduvieron

seminalmente

reteniendo

 Opinaría

yo que no nos retengamos

si en verdad te invitara a esta

nueva y breve edición del

 Edén

Ved

en la afección del eccema

patas; morro sinvergüenza

tras todo el viñedo.

No siendo

de vendimia época, he prensado

con diente, tragado

los sólidos.

Marcha

fermento

por la acequia, la sangre. Me

acequio; (te) sangro. Me

clarifico. Cada día

me añeja.

Me han dejado

a mi suerte en

la bodega.

La Vehemencia,

causa motriz, sí

que me ha hecho

inmóvil.

Anima

–Me cuelo, no sé,

me llamaron?

. . .

Va el dedo, va la mano,

el codo; todo el bra–

. . .

–Grata es la Sangre,

Teñirme en su Río

–Beber del Agua,

Hervir, casi

 –Que no me oiga, no,

 que no he pensado en

 qué pensar

–La Llaga → El Jardín

El Jardín ← La Llaga

 Que no me expulse,

 que yo La soporte

–El Mal

nexo hace con 

El Bien

Si me defiendes

me atacas

también

–No muero,

si es que no muero

Tiempo hay

(eterno)

para que ceda o resuelva

(resuélvese?)

qué pensar

. . .

–No me mandes…

No me mandas;

lo sabes

Sabes

: yo iré solo

 (yo ya estoy)

yo no iré…

A Pablo Romero

O estómago en ayunas

o déficit público,

 La Palabra.

Gesta es de barro;

no de altura.

Dígase de ahí su

 “inoperancia.”

 Aun

 criados de Babel –

 habremos de juntarnos

 a decir con lo que es

 magro

 lo que es

 graso.

 –Justo es;

 necesario.


[1] Thénon, en La morada imposible.

[2] ΙΧΘΥΣ, “Jesucristo Hijo de Dios Salvador”.


Lisandro Esteban (San Miguel de Tucumán, 2004). Escribió los libros Musageta (Aguacero, 2026) y maculado corazón (inédito). Participa en el vigésimo número de la revista Casapaís, titulado El mundo tal cual es.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *