Por Gabriel Gómez Saavedra | Estos poemas de Pablo Dumit afirman que no basta con calzar las ropas del niño que dejamos de ser, ni del gorrión que no fuimos, porque siempre seremos un linyera mendingando las migas de la luz en un barrio de óleo que atardece: “espejismos / de cosas que dije / ratos / de tu corazón”. quién hoy A Ernesto Dumit quién hoy /tan inmortal /quién,
poesías
La sección, con curaduría del poeta Gabriel Gómez Saavedra, presenta poetas del panorama histórico y contemporáneo del Noroeste argentino.
Poemas de Roberto Reynoso
Por Gabriel Gómez Saavedra | Los poemas de Roberto Reinoso nos llevan a la patria donde la pared de la muerte se escribe con la piedra de los vacíos; piedra que luego se ata al cuello, para observar en la marca que deja, cuánto hemos crecido bajo los huesos luminosos de los que nos sostienen la memoria. Exilios a Mariana Zarrabeitia 1 uno es como el sitio donde nace de
Poemas de Dardo Solórzano
Por Gabriel Gómez Saavedra | En los poemas de Dardo Solórzano se nombran jardines plagados de colores y músicas que, a veces, dan una fauna ancha e inigualable y, otras, un espíritu que boquea los despojos por la pupila cansada de la tierra: “Los nombres de las cosas son un espejismo, / le llamás: _“sal”_ a lo que es un sonido quebrado, / _“mineral”_ a la luz que te corta
Hacer un arbolario
Por Verónica Juliano | Y los médanos, serán témpanos en el vértigo, de la eternidad. Y los pájaros, serán árboles en lo idéntico, de la soledad. Gustavo Cerati Una vez leí que cada época establece los límites de lo pensable y de lo decible. Es decir, que en cada momento de la historia, nuestras condiciones de posibilidad se encuentran condicionadas por una especie de cerco que cuando se “derriba”, merced
Poemas de Candelaria Rojas Paz
Por Gabriel Gómez Saavedra | El ave, no por cotidiana, aminora su canto. Siempre está rondando con renovada morfología por la ventana más lapidada por el invierno. Así, Candelaria Rojas Paz, tiende sus plumas ante el sol para poder limar la piedra: “Lo supe después / mucho después y aun no me reconozco. / Me han crecido palabras al borde de la sombra de mi silueta”. Existencia Todo este universo
Poemas de Ricardo Gutiérrez
Por Gabriel Gómez Saavedra | Estos poemas de Ricardo Gutiérrez develan que cuando la noche no es noche, sino cuchillo, el filo de las creencias toma el rumbo de los sacrificios y ya no se puede volver al alba. Y sólo queda la piel, como único escudo para enfrentar al mundo: “Desaté la cuerda que me unía al ángel / y preparé el peligro, la oscuridad, el mundo”. Vigía de
Poemas de Ana Guía
Por Gabriel Gómez Saavedra | En estos poemas, la mirilla por donde se mira a la infancia y al amor, es la perforación de un cancán de lycra negro o la herida de un cigarrillo apagado en la piel. A partir de ahí, todo lo que se presenta, parece la atmósfera de ingreso a un cuadro de Leonora Carrington y un rezo ahogando en el paganismo la dulzura de cualquier
Poemas de Guillermo Siles
Por Gabriel Gómez Saavedra | ¿Se podrá recordar el desierto como una instantánea?, es la pregunta que flota en estos poemas de Guillermo Siles. La voluntad de los ojos recubre las imágenes con envoltorios de seda que, al abrirse, siempre descubren una rajadura que ha dolido en silencio sobre las superficies: “nadie como vos en la risa hambrienta / de lo bajo / ni en la majestad de nombrar /
La convivencia con tu fantasma
Por Julieta Mariel Ruiz Para darnos calor sentados los dos en la fogata entre mis costillas convivir con tu ausencia, sin. En tus cajones ahora vacíos guardé las cosas que nunca te dije: Papá, que nunca te dije que quería aprender a coser cuando todavía existía el tiempo quería coser tus alas rotas tus venas tímidas, tu piel galaxia triste tus cabellos bañados en plata, quería unirlo todo en una
Poemas de Pablo Romero
Por Gabriel Gómez Saavedra | Una navegación sin brújula por un alma furiosa, nueva y con varias vidas andadas, a la vez, son estos poemas de Pablo Romero. Registro del pararse frente a la tormenta de la palabra, como un cazador, para pedir ser nombrado; aun sabiendo que la única presa posible es la estela revelada de la frustración de ese pedido: “escribir un mar para perderme pero qué


