Sobre la poesía de Mario Melnik Por Gabriel Gómez Saavedra | Escribe Ricardo E. Molinari en el poema “Estas cosas”: “No sé, quizá me esté yendo de algo, de todo, de la mañana, del olor frío de los árboles o del íntimo sabor / de mi mano (…)” y el lector se convierte en testigo de la siguiente escena: el cuerpo inerte del poeta arrastrado por la corriente del río,
Gabriel Gómez Saavedra
Poemas de Ana Guía
Por Gabriel Gómez Saavedra | En estos poemas, la mirilla por donde se mira a la infancia y al amor, es la perforación de un cancán de lycra negro o la herida de un cigarrillo apagado en la piel. A partir de ahí, todo lo que se presenta, parece la atmósfera de ingreso a un cuadro de Leonora Carrington y un rezo ahogando en el paganismo la dulzura de cualquier
Iluminar un purgatorio
Por Gabriel Gómez Saavedra | ¿A quién se le ocurre bañar los ojos en ácido para reconstruir imágenes que lo integraron? La respuesta apunta al autor de Música para quemados, un poemario ondulante y extraño que parece salido de los sueños de la fiebre, pero que no se corre de una lógica que sostiene que se deben quemar las vivencias para verlas en serio. Ahora, en ese fuego no hay
Poemas de Guillermo Siles
Por Gabriel Gómez Saavedra | ¿Se podrá recordar el desierto como una instantánea?, es la pregunta que flota en estos poemas de Guillermo Siles. La voluntad de los ojos recubre las imágenes con envoltorios de seda que, al abrirse, siempre descubren una rajadura que ha dolido en silencio sobre las superficies: “nadie como vos en la risa hambrienta / de lo bajo / ni en la majestad de nombrar /
Poemas de Pablo Romero
Por Gabriel Gómez Saavedra | Una navegación sin brújula por un alma furiosa, nueva y con varias vidas andadas, a la vez, son estos poemas de Pablo Romero. Registro del pararse frente a la tormenta de la palabra, como un cazador, para pedir ser nombrado; aun sabiendo que la única presa posible es la estela revelada de la frustración de ese pedido: “escribir un mar para perderme pero qué
La ciudad implosionada de Néstor Rodolfo Silva
Por Gabriel Gómez Saavedra| Los ciudadanos de San Miguel de Tucumán venimos siendo testigos tristes o indiferentes, en estos últimos años, del asedio de las demoliciones de edificios valiosos para el patrimonio cultural urbano. De repente, un lugar que miraba al pasado y se paraba como una referencia identitaria para el futuro, amanecía vuelto escombros; arrastrando y enrareciendo nuestros ojos, y al cielo que cuidaba sus cúpulas y azoteas. Hubo
Testimonio
70 poemas, de Víctor Redondo Por Gabriel Gómez Saavedra | Ya sea como juguete precioso de infinitos encastres y posibilidades morfológicas, o como sol carnívoro que parecería llevarnos puestos como un tren sin frenos, la poesía vibra y cabalga a lo largo de esta antología de Víctor Redondo. 70 poemas recoge una excelente selección de los libros Poemas a la Maga (1977), Homenajes (1980), Circe. Cuaderno de trabajo 1979-1984 (1985)
Un flâneur por las desmembraciones
Por Gabriel Gómez Saavedra | Uno creería que el acto neuronal de elaborar recuerdos implica un proceso de reunificación de pedazos dispersos en un limbo —que también parecería algo perdido—, que actúa por necesidad del recordante o atacando a traición por la espalda de las emociones. Pero, a partir de la lectura de “El sabor de la fruta” de Guillermo Siles, descubrimos una nueva forma de recordar: la de la
Haciendo
Muestra de poesía tucumana inédita Por Gabriel Gómez Saavedra | A los poetas incluidos en esta selección para “La papa en la literatura tucumana” sólo los aglutina una característica: la de no haber publicado un libro personal de poesía, hasta la fecha; ese hito desde donde podemos hacer base e interpelar hacia atrás, con más o menor tensión, el devenir de nuestra escritura. Ricardo H. Herrera escribió, exponiendo su propia
Vocear al olvido
La poesía de Pablo Dumit Por Gabriel Gómez Saavedra | Dos changuitos juegan adentro de una siesta en Rumi Punco (que aún no saben perdida); intentan terminar con la construcción de una choza. Para eso, uno de ellos se aleja en busca de materiales que podrían serles útiles; levanta un pedazo de madera que está sobre unos escombros, y queda paralizado. Debajo, una serpiente contraída está lista para lanzar su


